La revolución en la mano

Todavía recuerdo esas épocas donde encontrar un VHS con goles de Urdangarín o Urdiales era todo un hallazgo, si se pretendía ver algún partido de Femebal (liga local) había que contentarse con una filmación casera, movida y cargada de las emociones del familiar encargado de la cámara.

Hubo un momento en el 2003 con la victoria ante Croacia y el empate ante Rusia donde la popularidad fue in crescendo, pero luego la estrepitosa derrota con Arabia, rencillas individuales y sobre todo malas políticas dirigenciales condenaron al handball argentino otra vez al olvido. Es curioso ya que es el deporte de equipo que más se practica a nivel escolar en nuestro país. Sin embargo la falta de estrategias para captar jugadores, el elitismo federativo y otros factores hacen que lamentablemente este hermoso deporte quede supeditado a algunos locos y apasionados que cubren todos los gastos de su bolsillo y viajan hasta 120 km para disputar un partido, sin importar la edad del jugador.

Esta “generación dorada” de jugadores ha conseguido meter al handball en el primerísimo plano nacional, hoy Argentina es toda una revolución. Lo que hace años era impensado hoy es moneda corriente, entre noticias y chusmeríos de vacaciones aparece la selección de Handball en Suecia, haciendo historia. Hoy Argentina es el único equipo no europeo en acceder a la segunda ronda del Mundial, y con el arrastre de puntos y alguna otra agradable sorpresa quizás pueda ubicarse entre los 8, o más arriba, cosa que hasta ahora sólo había conseguido Cuba en el 99 con una camada de jugadores increíbles como Durañona, Urios o Rivero Hernandez.

El equipo de “Dady” Gallardo está compuesto por una base jóven de jugadores que bien saben lo que es derrotar a potencias europeas y codearse con los mejores. Juan Pablo y Federico Fernández, Diego y Sebastián Simonet y Federico Vieyra están llamados a escribir la historia mas gloriosa de nuestro deporte. Y lo que más ilusiona es su corta edad, lo que auguraría un futuro de logros inéditos hasta el momento. A estos jóvenes y talentosos jugadores se suman los arqueros de la camada 81, Fernando García y Matias Schulz, este último en un nivel superlativo. El capitán Andrés Kogovsek es un guerrero de mil batallas, amado en su club SAG Ballester y en Antequera es quién mas partidos internacionales atesora y contagia toda su pasión cada vez que sale a la cancha. Dos gladiadores en la defensa como Carou y Portela y una rotación de jugadores que rinden y muy bien como nunca había sucedido en una selección nacional.

Hoy el handball está en boca de todos, en todos los noticieros y es una verdader revolución. Todos los que amamos este deporte nos estamos llamando por teléfono, juntándonos a comer un asado y a ver el partido, pero ya no como antes para ver como lanzan los europeos, si no para ver a los nuestros hacer historia, de igual a igual. La segunda ronda ya es leyenda, pero con estos jugadores ¿como no soñar con más?

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