Una reflexión obligada

La conclusión del Panamericano de Clubes nos deja una reflexión obligada y necesaria, que todos los amantes del handball en Argentina debemos hacer. Hoy en día estamos muy lejos de la realidad de nuestros vecinos cariocas a nivel clubes, es innegable y duro de aceptar, pero real.

La victoria de River Plate en la jornada de ayer no empaña este análisis, simplemente agiganta la actitud y ese plus que todos los jugadores argentinos tienen a nivel mundial. Es ese espíritu amateur el que justamente muchas veces saca partidos adelante y obtiene resultados donde parece no haberlos.

Con la diferencia entre los clubes hablo estrictamente a nivel estructural y de competencia. Nadie puede, ni siquiera por un segundo, dudar de la actitud de los jugadores argentinos. Comenzando con que deben pagarse el viaje ya no hay nada mas que hablar, luego compiten de igual a igual contra atletas profesionales y semi profesionales. Tanto es así que muchas veces la diferencia termina siendo mas física que técnico-táctica.

La diferencia abismal radica en la Liga Nacional que tiene Brasil, un torneo muy prestigioso que al igual que el de fútbol tiene una fuerte competencia estadual y luego a nivel nacional (lo que sería un torneo como el Carioca y luego el Brasileirao). Además estos clubes pagan un salario y dan becas de estudio a sus jugadores, con lo que entrenar y prepararse para el torneo es prioritario para los atletas brasileros, mientras para nuestros jugadores argentinos primero están las obligaciones laborales, y luego las familiares o de estudio según corresponda, y luego de todo eso, a partir de las 21hs y tras un largo día una jornada de entrenamiento. No hay tiempo para la nutrición deportiva, para el departamento psicológico o para una preparación física muy específica. Imaginense que un jugador de Ballester ni de River podría entrenar durísimo, ya que se acuesta cerca de las doce de la noche y al otro día arranca entre las 6 y las 7 para trabajar, afortunados los que estiran su sueño hasta las 8 para ir a la facultad.

Entonces por supuesto que las condiciones son absolutamente desiguales, pese a todo los equipos argentinos siempre dan la cara y con una fuerza de voluntad y una actitud admirable se plantan frente a los profesionales brasileros y sacan lo mejor de si mismos. Es hora de que nos planteemos en serio una Liga Nacional, la largo plazo, con sponsorización y con planificación por supuesto. Mientras tanto es necesario fortalecer la competencia interna, mejorar la estructura de los clubes, capacitar a los entrenadores y de esa forma ir levantando el nivel.

A nivel de selecciones se da una particularidad interesante, analizando el último mundial y los planteles de Brasil y Argentina veremos que de «nuestros» 16 gladiadores 12 juegan en Europa. Mientras que por el lado de Brasil sólo 2 jugadores estaban en el exterior. De esta forma la selección Brasilera es un fiel reflejo del nivel que tienen los jugadores en Brasil, mientras que la nuestra todo lo contrario. Por supuesto que Pizarro, Cánepa, Kogovsek y Fede Fernández realizaron un mundial increíble con nivel de profesionales, pero la Selección Argentina hoy no es un reflejo del torneo de Femebal, es otra cosa. Es una camada particular, con un trabajo previo de base desde juveniles y con una actualidad donde practicamente todos son profesionales.
Hoy en día Argentina está arriba a nivel selecciones de Brasil, pero no por mérito de una planificación y un trabajo a largo plazo (¡cuidado! si se trabajó excelente con esta generación tanto en juveniles como en junior), si no por una conjunción de factores mencionados con anterioridad.
Otra cuestión que diferencia a ambas selecciones es la procedencia de sus jugadores, Agustín Vidal es el único representante del interior argentino hoy a nivel selección (proximamente en entrevista exclusiva nos contará sus peripecias para poder venir a entrenar a Buenos Aires), mientras que los brasileros son de todo el país ya que la estructura de la Liga Nacional les permite jugar en nivel competitivo cerca de su lugar de origen.

Lo he dicho siempre que pude, en el blog y con cualquier amigo con el que charlamos de Handball, ESTE ES EL MOMENTO DE DESPEGUE, debemos aprovechar a esta generación de jugadores y el logro obtenido en el mundial de Suecia. Se debe invertir en fortalecer y mejorar la competencia internta, por supuesto que no es fácil, pero nuestros jugadores ya nos demostraron que pese a tener todo en contra pueden tener un plus que los diferencia, ese corazón que tuvo ayer River contra Metodista, el corazón que puso Ballester en sus dos partidos ante los brasileros y el corazón de todos los chicos en el Mundial, sobre todo de los amateurs haciendónos olvidar con su gran nivel que los tenemos todos los sábados al alcance de la mano.

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