Todos para uno

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Mi abuelo era hincha de Independiente, mi viejo es hincha de Independiente, yo soy de Independiente e intento que mi hijo sea también del rojo. El fútbol en Argentina se vive con muchísima pasión, se transmite y pareciera estar en nuestro ADN. Lo que sentí ayer con la victoria Argentina y la clasificación a Londres ni se acerca al Rojo saliendo campeón del mundo en Japón frente al Barcelona, se los juro y no exagero.

El de ayer fue un dia de ensueño, nuestras redes sociales explotaban de Handball, nos levantamos a desayunar y esta generación lo hizo de nuevo! Pusieron al Handball en todos los noticieros otra vez, por segunda vez en el año como en Enero con aquella recordada victoria ante Suecia.

La sensación es que nos da entidad a todos, nos da un lugar, la gente que nos quiere, que nos conoce, se puso contenta, se acordó de nosotros… ¿Handball? ah si! Ese que siempre cuenta Pedrito, el de la mano y las áreas. De la mano de Matías Schulz, del Chino Simonet y de Carou un deporte poco popular va ganando un espacio. Seamos realistas y entendamos que siempre el fútbol se va a devorar todo, y está bien que así sea, creo que lo mejor que tienen estos jugadores es que juegan realmente con el corazón, por amor a su camiseta celeste y blanca. Muy lejos de los conflictos por el dinero, de las transferencias permanentes y los representantes vampiros. Nuestros gladiadores con humildad, con esfuerzo y con pasión fundamentalmente le roban a la tele minutos que son de oro.

El partido de ayer fue increíble, y si bien son por supuesto estos 15 jugadores, el cuerpo técnico y los chicos que participaron del proceso los protagonistas la sensación era de que habíamos ganado todos. Que la familia argentina del Handball estaba detrás de la tele ayudando a Matias en cada parada, a los muchachos en cada lanzamiento, todos tiramos la tarjeta verde con Dady para el minuto y cuando terminó todos festejamos, la medalla para los jugadores pero la sensación de ser olímpicos es para todos. Para todos los que jugamos, amamos el deporte, esos papás que acompañan a todos los partidos, a los profes que desde el anonimato le transmiten a los chicos la pasión de este deporte, a los profes del colegio que nos dan el puntapié para jugar, a la gente como Juan Martin Rinaldi que desde su lugar batalla para darle un espacio al Handball, la sensación es que todos lo logramos, la sensación de ser olímpico es de todos y para siempre.

Mi historia se remonta a Mar del Plata 95, donde la medalla de bronce se festejó con el alma y el corazón, desde las tribunas de SAG Ballester alenté como un desaforado siendo nuevo en esto del Handball. En Winnipeg 99 nos quedamos afuera de la final, y otra vez fuimos bronce, nos quedaba la sensación de que estábamos para algo mas. Habíamos sufrido mucho en Santo Domingo, aquella final que fue a suplementario y Bruno Souza con todo su talento nos demolió y relegó a un gran equipo argentino, con nombres que han aportado mucho a la historia de nuestro deporte. Bruno también fue figura en su casa, en los Panamericanos de Rio 2007 y tuvimos que bancarnos las cargadas de Bortolini y la trifulca, además de lo peor: ver Beijing por la tele.

Hoy nos toca a nosotros, todavía no se extingue la felicidad, es imposible dejar de pensar y fundamentalmente de disfrutar esta alegría, sólo los que amamos este deporte podemos realmente entender que significa que el Handball vaya a Londres. El próximo año estaremos viendo a esta generación dorada seguir haciendo historia ¿Hasta dónde nos llevarán? Gracias jugadores y cuerpo técnico, INFINITAS GRACIAS

Bruno Ferrari

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano. Máster en horno de barro y parrilla.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Pablo

    Y de mas esta decir que el que alguna vez jugo/dirigió este hermoso deporte, no pudo contener las mismas lágriamas de Juan Martin en la transmisión (y tener que explicarle a su pequeña hija, que esas lágrimas eran de ALEGRIA y que los gritos durante el partido no eran retos hacia ella….), y se imaginó a MILES haciendo lo mismo, gracias a los «GLADIADORES». Me da PLACER y siento una enorme emocion y ORGULLO alguna vez haber compartido una cancha de handball con alguno de ellos. CHAPEAU GLADIADORES. Desde Campana, provincia de Buenos Aires.

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