Desde la esquina

Desde que se comenzó a estudiar el Handball el ataque quedó dividido en dos líneas, la primera compuesta por los laterales y el central y la segunda integrada por los extremos y el pivote. De alguna forma la segunda línea es asistida por la primera, siendo esta última la que genera el juego ya sea para definirlo o asistir.

Quizás pueda menospreciarse el hecho de jugar en el extremo, puesto que depende casi imperiosamente de la cantidad de juego que reciba, ya que a nivel internacional practicamente no se juega 1 contra 1 desde esa posición. Sin embargo tener buenos extremos es determinante para todo equipo que se precie como tal. Los extremos aportan goles importantes y son los principales responsables de abrir las defensas.

Existen algunas cuestiones que son determinantes para poder rendir de buena forma en este puesto. La primera y muy importante que se me ocurre (para no tabular con un orden que no está establecido) es RECIBIR EN MOVIMIENTO, o sea haber roto previamente la incercia, haber empezado la carrera antes de recibir el balón. El extremo nunca da 3 pasos con la pelota en la mano, da el primero cuando es inminente el pase, el segundo al mismo tiempo que recibe y el tercero con la pelota para lanzar. Si el extremo recibe estático habrá perdido muchísmo ángulo de lanzamiento ya que da tiempo al defensor para cerrar y además tendrá menos posibilidades de saltar, ya que desde parado no es lo mismo que en movimiento.

La segunda cuestión importante y diría que fundamental es EL SALTO, la saltabilidad es determinante para un buen extremo, ya que brinda la posibilidad de superar la línea del arquero y otorga tiempo en el aire (milésimas de segundo) para seleccionar mejor el lanzamiento. Muchas veces escuché que un extremo debe saltar viniendo desde la esquina hacia la línea de 6 metros, me permito disentir. El punto al que debe apuntar un extremo en la mayoría de los lanzamientos son los 4 metros, esa angulación permite una combinación de apertura y cercanía con el arco que permite lanzar con mayor efectividad. Buscar los 6 metros abre el ángulo, pero aleja demasiado al extremo del arco con lo que el lanzamiento puede perder potencia. EL SALTO debe combinar altura y profundidad, el único jugador inmune a este principio que vi era el sueco Eric Hajas, quien saltando praticamente nada tenía porcentajes de efectividad cercanos al 100%. Es imperioso que el extremo busque superar la línea del arquero, volando hacia el segundo palo donde hay más espacio para conseguir el gol y su brazo hábil tiene más posibilidades. Cuando se llega a este punto es fundamental la selección de lanzamiento, si se ha conseguido superar al arquero podrá lanzar al segundo palo, si lo que ha conseguido en cambio es desplazar al arquero, atraerlo con el vuelo deberá seguramente rectificar buscando el palo corto.

LA PERCEPCIÓN, todo buen extremo debe tener la capacidad de mirar al arquero y tener un panorama claro de la situación para seleccionar el mejor lanzamiento. Es muy importante insistir con este concepto, sobre todo en categorías de base, para lograr que el jugador perciba y luego actúe, es un error frecuente el saltar pensando de antemano o eligiendo previamente el lanzamiento; es cuando se dan situaciones ridículas como globos con el arquero debajo del arco o pelotazos a las piernas del arquero cuando este no ha abandonado su palo.

LA VARIABILIDAD, es muy importante que el extremo domine varios lanzamientos y no sea reiterativo en su accionar. Cuánto mayor es la jerarquía del jugador mas variantes y recursos atesora, es importante saber y entender que los lanzamientos «flojos» no son un lujo si no un recurso para una situación que así lo amerita, las roscas solucionan situaciones de poco ángulo, la contra rosca al primer plano cuando el arquero se ha desplazado mucho y quizás la posición del brazo no permite rectificar claramente, el globo cuando el lanzador percibe que el arquero abandonó el arco con la intención de achicar el ángulo de lanzamiento, la tendida generalmente se utiliza cuando el arquero bajó los brazos o para amagar un lanzamiento duro y obligarlo a jugarse y la faja puede ser una variante válida al recibir un golpe o toque y perder la postura corporal. Fuera de los lanzamientos flojos es importante que pueda lanzar al palo corto y al largo con potencia, eligiendo arriba o abajo cuando la situación lo amerite. Debe también dominar el arte de lanzar a la cadera cuando tenga poco ángulo y entre las piernas cuando el arquero descuide esa zona. No es frecuente que un extremo domine todos los lanzamientos, pero la única forma de lograrlo es entrenando, entrenando y entrenando.

LAS TRAYECTORIAS, un buen extremo debe poder lanzar saliendo desde el córner y desde la línea de 9 metros. Puesto que no siempre podrá estar ubicado y recibir en la posición ideal debe dominar también la carrera curva hacia afuera, partiendo desde la línea de 9 metros y acomodando su cuerpo en el aire, casi dándole la espalda a la línea de fondo (no demasiado porque si no no podrá lanzar al corto.

EL ARMADO DEL BRAZO, es muy importante que la pelota siempre sea llevada arriba, puesto que desde ese lugar se puede ejecutar cualquier variante y se obliga al arquero a estar con los brazos arriba y esperando cualquier definición, ir con el brazo abajo (salvo gran golpe de muñeca) dificulta los lanzamientos arriba y reduce la posibilidad de conseguir el gol. Sacar el brazo desde adelante de la línea del hombro o cerca del pecho no permite tener recorrido y por ende el resultado será un lanzamiento débil.

SALTAR CON AMBOS PIES, es importante saber saltar a contrapié, por la misma razón que el párrafo anterior no siempre la situación será ideal, muchas veces el pase vendrá complicado o la carrera se verá modificada teniendo el extremo que resolver con la otra pierna para poder tomar el lanzamiento.

También existen cuestiones tácticas muy importantes, poder conectarse con el extremo opuesto o el pivote requieren de una gran calidad de pase y mucho sentido del juego, saber cuando responder en cruce al lateral y cuando ganar una espalda para circular.

Aquel lamento tan frecuente de «no me llega una pelota» no es para nada válido, ser extremo es mucho más que estar parado en la esquina esperando que llegue una pelota maravillosa de pique a nuestras manos, el extremo debe saber circular veloz y oportunamente, debe poder ir por detrás de su lateral a buscar un lanzamiento externo, debe participar de las jugadas sistemáticas que el equipo tenga, debe tener el recurso de jugar 1 vs 1 y ser un excelente corredor de contra ataques. En el juego posicional la pelota puede llegar mucho o poco al extremo, lo que no implica que éste tenga menos participación o importancia en el juego.

Como ven amigos, desde la esquina se ve todo diferente pero les aseguro que es apasionante!

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