El Handball lo puede

Venimos de una semana en donde la UEFA Champions League fue tema de conversación en todo el mundo. La competencia más importante de Europa, en todos los deportes a nivel clubes, la que genera más dinero, la más popular tuvo una doble jornada espectacular en sus semi – finales. Quizás más por los condimentos con los que contaba al tener al Barcelona y al Real Madrid en cada una de ellas, una posible final con posibles enfrentamientos Mourinho y Guardiola, Cristiano y Messi y demás que por el deporte mismo. Porque fútbol realmente se vio poco. O sobre todo en el partido jugado en el Camp Nou tuvo a un equipo intentando proponer, y al otro siendo extremadamente defensivo, casi deshaciéndose de la pelota permanentemente y dedicándose a impedir los avances de su rival. Este planteo se podrá juzgar como válido o no, pero finalmente el equipo inglés logró alcanzar la final de la competición. Pero el partido, los noventa y pico de minutos jugados en España, fue realmente un monólogo.

Toda esta introducción futbolera no es más que el intento de darle valor a lo que pasó en los cuartos de final de la Champions de nuestro deporte, el Handball. Y más precisamente en la serie entre el Füchse Berlin y el Real Ademar de León.

En el partido de ida, jugado en el Palacio Municipal de León, los conducidos por Isidoro Martínez hicieron un partido casi perfecto y lograron una diferencia de 11 (once) goles.
Podemos, si queremos, crear una equivalencia futbolera y decir que es como ganar 4 – 0, ¿coincidimos?
En el deporte más popular del planeta, esa diferencia podría hacer que un equipo juegue los otros 90 minutos metido dentro de su área llevando la pelota en reiteradas ocasiones a la estratófera.
Pero en nuestro deporte, al ser de posesión compartida, cuando uno tiene la pelota (ya sea porque el rival conquistó el gol, la perdió o falló un lanzamiento), tenemos la absoluta necesidad de generar cosas, por lo menos si no queremos pasarla mal. Entonces en los momentos que uno tiene que atacar, lo mejor que puede hacer es intentar no perder la pelota, y si es posible llegar a claras situaciones de lanzamiento.

Por eso el equipo de Berlin hoy tuvo la chance de remontar esos 11 terribles goles de la ida. Porque neutralizó todos los intentos del equipo Leonés a la perfección. Porque su arquero fue una verdadera muralla para los españoles, quienes con el correr del juego fueron perdiendo confianza en su lanzamiento exterior, comenzaron a abusar del juego interior, y terminaron cayendo en pérdidas ofensivas que le daban goles rápidos en la transición a los «zorros».

Entonces una serie que parecía estar definida, y que para otro deporte hubiera sido lapidaria, al menos para lo que el espectador desea ver, se transformó en un show para los que estuvimos esta mañana prendidos a www.ehftv.com. El partido fue ganando emotividad a medida que los minutos transcurrían y la diferencia se acortaba. Y obviamente el Ademar debía seguir atacando e intentando generar. Y el Füchse debía seguir defendiendo y consiguiendo goles rápidos. Casi al revés de lo que hubiera pasado en el querido fútbol.

Finalmente pasó lo épico. El equipo alemán terminó consiguiendo la victoria por 11 goles, y aquí el gol de visitante sí fue en favor del espectáculo (en el fútbol, equipo que en la ida consigue gol de visitante tiene crédito para «colgarse del travesaño» de local) y el equipo que hoy lideraron Iker Romero y Alex Peterson dentro de la cancha se llevó la manga y la clasificación al Final 4 de Colonia.

Todas esas emociones que se generaron ante casi 9 mil almas en el estadio Max Schmelling Hall y que pudimos ver gracias a la transmición vía internet, las puede generar el handball. Y no sé si otros deportes…

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