Gladiador de mil batallas

¿Quién no quisiera jugar siempre finales, o mejor aún: ganarlas? ¿A quien no le gustaría fichar por Montpellier y saber que a nivel local no se escapa ningún título? Seguramente a muchos de nosotros, pero también hay otro tipo de finales, esas que son más duras que las de arriba y donde la diferencia entre ganar y perder no es el color de la medalla si no hundirse en el descenso durante un año.

Y para esas situaciones hay que tener un temple especial, no hay flashes, no hay mieles del exito, es un partido a todo o nada donde el destino de todo el club, toda una temporada de trabajo puede quedar en la nada si no se consigue el resultado esperado. Por eso lo de Sebastián Simonet de hoy fue épico, seguro nos gustaría estar hablando de que el Ivry consiguió una plaza europea o que ganó una Copa. Sin embargo el conjunto parisino al igual que el año pasado tuvo que sufrir hasta la última jornada para mantener la categoría y Sebastián Simonet fue determinante.

Seguramente Joaquin Sastre que estuvo en la cancha nos podrá contar con mas detalle la cuestión handbolística, yo les hablaré de lo filosófico, de lo sentimental. La alegría que me produjo el resultado fue como si hubiera jugado yo, desde el Twitter hacía fuerza para que el resultado fuera una victoria.

Recuerdo hace un tiempo cuando se especulaba con la renovación o no de Luis Scola con los Houston Rockets una de las cosas que motivó al equipo a extender el vínculo fue la continuidad de Luifa, un dirigente dijo además de destacar la altura y los porcentajes “Como no renovar a un tipo que no se pierde ni un partido”. Con Seba pasa algo similar, cuánto vale para el Ivry que uno de sus fichajes estrella no se haya perdido ni un solo encuentro de la temporada, y como si fuera poco la temporada pasada en Torrevieja tampoco, jugó hasta el último día cuando incluso se habían salvado del descenso hace unas fechas.

Está claro que el conjunto rojinegro tuvo mala suerte, apostó fuertemente por tres incorporaciones, los Simonet y el croata Dominikovic quién se lesionó rapidamente y se resintió cuando volvió con lo que no pudo aportar todo lo que se esperaba de él. Diego jugó mucho y bien, pero una serie de lesiones lo tuvo a mal traer y ayer lo tuvo que ver desde afuera. Llegó a mitad de temporada Darras para suplantar al extremo zurdo que también se lesionó, y así fue casi todo el año. Diego con alguna molestia, Davor afuera, el tunesino también, pero el que siempre dijo presente fue Sebastian Simonet.

Creo que su constancia, su esfuerzo y su sacrificio lo hacen digno de todos los elogios, un jugador que deja absolutamente TODO cada vez que juega, y encima es un cerebro que combina esa intensidad con la serenidad para elegir por dónde atacar y manejar los hilos de su equipo. No hubo vuelta olímpica es cierto, pero jugó como un campeón, y el año próximo cuando el Ivry se plantee una mejor temporada cosa que seguro logrará, siempre sabrá que mucho se lo debe a este GLADIADOR.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano

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