La evolución que nos beneficia a todos

Antes de que el título los espante les aclaro que quiero que gane SIEMPRE Argentina, que mi gratitud para con este grupo de jugadores por todo lo conseguido es eterna. Sin embargo el objetivo de este post es destacar y celebrar el crecimiento experimentado por la selección chilena dirigida por Fernando Capurro.

Fernando es un entrenador que conoce bien a los jugadores argentinos, los ha dirigido a todos en alguna oportunidad y además viene estudiando a nuestra selección de un tiempo a esta parte, siempre con perfil bajo y conciente de que quizás no tenga un plantel tan «largo» como para pelear de igual a igual.

Sin embargo el resultado de ayer no es fruto de la casualidad si no de la causalidad, Chile viene en franco ascenso, con muchos jugadores jugando en Europa y con otros trabajando muy bien a nivel local pese a no contar con una competencia interna exigente.

El plante del entrenador argentino ayer fue muy coherente, pero para poder llevarlo a cabo necesita dos cosas: los jugadores y la experiencia. Los jugadores mostraron estar a la altura, con Oneto como estandarte en ataque y con la inteligencia de Emil Feutchmann en la conducción del equipo, además de los lanzamientos de su hermano desde el lateral izquierdo o del zurdo del Torrevieja, Salinas. Complementado por toda la experiencia de Pato Martinez en el extremo derecho y con Felipe Barrientos que si bien no es un arquero de nivel mundial aporta lo que su equipo necesita.

La experiencia es determinante, ya que para llevar a cabo un plan de juego es necesario estar siempre enfocado y concentrado, y el ritmo del partido puede llevar a equivocarse. Creo que la estrategia chilena fue jugar con dinámica pero paciencia a la vez, para intentar conectar con el pivote y si no para encontrar un lanzamiento cómodo producto del trabajo de este. Pero para poder ajustarse a eso hay que creer en el entrenador, hay que ser humilde y hay que haber pasado por esta situación de cierre ajustado varias veces. Salinas podría pensar «yo juego en Asobal y tengo buen lanzamiento, me tiro 15 tiros y nadie podría decirme nada» sin embargo lanzó en general cuando fue la mejor opción para su equipo. Emil Feutchmann lo mismo, jugó y jugó con dinámica hasta que encontró una buena opción, no se preocupó por las veces que lanzó o por ser figura.

En defensa los trasandinos fueron todo sacrificio, una movilidad emocionante y un compromiso total. Esto sumado a la mala elección en ataque de Argentina dio como resultado muchos recuperos y un bajo goleo.

Alguno a esta altura podrá decir que me alegro por el empate, reitero que NO, que quiero que gane Argentina. Sin embargo este nivel del equipo chileno favorece al torneo en general y al Handball latinoamericano. El Panamericano ya no es entre dos equipos, si no que Chile se mete en la discusión, esto necesariamente hará subir aún mas el nivel de Argentina y Brasil y a la vez obligará a los demás países a plantearse un trabajo serio si es que alguna vez quieren ir a un Mundial.

La evolución de los chilenos nos beneficia indirectamente, y en nombre de la unidad latinoamericana desde aquí la celebro. Al fin y al cabo como me dijo mi mamá alguna vez, tenemos mucho más en común con un jugador chileno que con uno de Groenlandia o Estados Unidos.

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