Las venas siguen abiertas

Ayer desde esta página propusimos un breve y humilde analisis deportivo de lo que dejó el Panamericano de selecciones, hoy es hora de aportar una visión mas amplia y abarcativa. Por fuera de la cancha y concentrarnos en la cruda realidad donde se encuentra nuestro amado deporte a nivel continental.

Hay cuestiones en las que se ha evolucionado muchísimo, la organización de la CAH fue perfecta, digna de un evento de renombre mundial. Ingresos, estacionamiento, comodidad, visión, streaming y televisación todo impecable. Es un placer que un torneo de esta envergadura pueda realizarse en nuestro país y con esta calidad. Muy lejos en el tiempo quedó aquel mundial Junior del 95 que dejó pérdidas y deudas, hoy la Confederación Argentina ha evolucionado y mucho.

Pero a nivel infraestructura real, de competencias internas y desarrollo ¿Cómo está el Handball en América? Podríamos decir que al país más poderoso del continente nuestro deporte no le atrae en lo más mínimo. Estados Unidos sigue sin competencia interna y viniendo con equipos que si bien no son lo amateur que eran hace 10 años, donde había jugadores que no conocían algunas reglas, dista mucho del potencial que tienen los norteamericanos en otros deportes como el Basquet o el Baseball. Prueba más que contundente es que la selección yanki disputó el día domingo un amistoso contra Ballester, a menos de 24 horas para su presentación ante Argentina, la respuesta del entrenador fue que necesitan rodaje, que quiere jugar porque no tienen muchos partidos y venía a sumar experiencia. A una selección top el domingo antes de la competencia ni se le ocurre disputar ningún tipo de partido.

Argentina a nivel deportivo y dirigencial atraviesa el mejor momento de su historia, sin

Fede Pizarro, un lujo que aún podemos ver en Femebal

embargo a nivel local los clubes y los jugadores siguen con las mismas carencias y falencias que hace 30 años. Sin Agustín Vidal en el equipo Argentina presentó una selección con jugadores 100% de Buenos Aires, lo que muestra a las claras de las carencias a nivel país. Las selecciones de fútbol, básquet, hockey y voley tienen varios representantes provinciales en sus equipos, demostrando el desarrollo federal que atraviesan. Podríamos decir que el nivel de la Selección Argentina no se condice con el nivel de la competencia interna, por mucho que nos duela. Los jugadores que actúan en el ámbito local claramente están por encima del nivel del resto debido a su condición de atletas de alto rendimiento, Pizarro, Portela, Cánepa y Ricobelli no tienen nada que ver con el resto de los jugadores que entrena cuando puede, cuando no tienen que trabajar/estudiar o atender obligaciones familiares.

Para cerrar el análisis también hay que destacar que el Handball en Argentina, o mejor dicho en Buenos Aires, no es un deporte que se acerque a lo social. Jugar es muy caro y está lejos del alcance de los chicos humildes o que no tienen tantos recursos. Las excepciones que se me ocurren (y solicito agreguen si hay más) son los municipios de Almirante Brown y Hurlingham donde la práctica deportiva es gratuita, costeada por la secretaria de deportes. El resto de los clubes tiene que hacer tripa y corazón y afrontar los aranceles federativos y los viajes, que son elevados. Y para cerrar agrego que salvando excepciones de Liga de Honor, los partidos siguen jugándose con escaso público, familiares en su mayoría.

Brasil a mi juicio sigue apareciendo un escalón por encima del resto a nivel infraestuctura. Los cariocas presentaron un plan de trabajo a 4 años, apostando otra vez por un entrenador extranjero, sin que esto último me parezca bueno o malo. Su liga local sigue

El gran Bruno Souza, alejado por lesiones del equipo brasileño, marcó una época.

muy fuerte, con equipos semi profesionales. Un ejemplo es que el torneo Panamericano de Clubes siempre fue ganado por equipos brasileros, con excpeción de una vez donde Luján se reforzó con Eric Gull entre otros y pudo derrotar a Metodista. De esta forma la representación americana en la Super Globe siempre es made in Brasil. Si bien los últimos resultados entre selecciones favorecen al conjunto de Gallardo, y en las dos últimas ediciones del Panamericano de Clubes River y Quilmes lograron derrotar a combinados brasileros esto parece responder más a la famosa “garra” que a una realidad de competitividad. No es casual que los equipos argentinos en este tipo de torneo donde pueden estar una semana, descansar, entrenar y pensar sólo en competir aumenten el rendimiento. Hay equipos como Metodista o Pinheiros que viven así, mientras que Quilmes, Ward, River o Ballester dependen del trabajo, estudio y compromisos de sus jugadores.

Cuba es intermitente en sus participaciones ya que la mayoría de sus jugadores desiertan de la selección y de su país cuando salen a competir. Además que los mejores se encuentran fuera de la isla y no la representan en competencias oficiales, como Corzo, Paván o Carlos Perez.

El caso de Chile es de alguna manera excepcional, un país sin una competencia interna fuerte, pero que supo combinar y potenciar una gran camada de jugadores, con un gran entrenador y la continuidad de este. Fernando Capurro viene trabajando con alguno de estos jugadores como Pato Martinez (categoría 80) desde el año 2000 en el Sudamericano de Cascavel. A los que fue sumando a los Feutchmann, Salinas y al gran Oneto. El gran mérito de este equipo es sin duda la continuidad en el trabajo, el sacrificio de los jugadores y la suba de rendimiento que supone tener jugando en Europa a varios. Sin duda el desafío más grande al que se enfrentará el balonmano chileno es poder hacer un buen recambio de esta generación para mantener el nivel y los logros obtenidos.

Uruguay se ubica debajo de la dura realidad latinoamericana, atraviesa los mismos problemas estructurales que Argentina y Chile pero no consigue, en varones, tener un equipo nacional con logros importantes a nivel mundial. Junto con Brasil son los únicos casos en el continente donde el equipo femenino se encuentra por encima del masculino en logros y participaciones mundialistas y olímpicas en el caso carioca.

Muy por debajo viene el resto de Latinoamerica. Mexico parece haber perdido la línea, estancado en un recambio y sin poder subir el nivel. Pareciera que Venezuela puede despegar, con entrenador cubano y comenzando a tener rodaje en las competencias oficiales. Paraguay necesitará trabajar sobre la difusión y el fortalecimiento de una liga interna que provea a su selección de jugadores de nivel. Colombia ha desaparecido en el último tiempo del plano internacional, Perú juega los denominados Challenger pero no participa a nivel PATH, por fuera de eso no parece haber nada nuevo bajo el sol latinoamericano.

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