Como un castillo de naipes, coletazos del escándalo.

La aparición de este galáctico PSG del Handball es sin duda un aliciente para nuestro deporte, creo desde todo punto de vista que la llegada de un equipo así mejora el deporte aunque bien puede discutirse si preferimos el trabajo a largo plazo (que es mi caso) o la aparición de la billetera, está claro que reunir mega estrellas en un equipo sube el nivel no sólo de ese equipo (que casi desciende) si no de los demás. Además esa inyección de dinero en el círculo del Handball es siempre bienvenida.

En este escenario que surja un equipo así en la LNH era toda una gran noticia, además de que muchos equipos habían incorporado mucho y bien, mejorando sus planteles como Nantes y Chambery, también jaqueaba el reinado de Montpellier, el equipo top indiscutido en Francia. Entonces los galos se preparaban para vivir el mejor año liguero de su vida, con dos equipos superlativos y un lote de 4 o 5 en gran nivel, lo que catapultaría el nivel de los equipos franceses en las competiciones europeas de clubes como la Champions o la EHF.

Sin embargo el escándalo de las apuestas ilegales derrumba este castillo con el que soñaba la LNH. De la misma forma que el PSG es positivo en todos los aspectos, el Montpellier Gate es negativo y daña toda la estructura. No sólo se ensucia el prestigio de los jugadores y del club, si no que también hace tambalear al ícono del Handball francés Nikola Karabatic. Que llevó al talentoso jugador a arruinar su carrera por una suma que él consigue en publicidad de calzoncillos es algo que nunca comprenderé, pero el daño irreperable que generó es terrible. Está claro que Montpellier debe sancionar a los jugadores, resignando así su super equipo y el reinado de la Liga.

La disolución del Montpellier le allana absolutamente el camino al PSG, si bien tiene a jugadores como Accambray aún está claro que con el equipo que le quedó no puede plantearse si quiera entrar en la EHF. La semana pasada perdió con el Toulouse de Jerome Fernandez y quedó claro que los cañonazo de Willy no alcanzarán para salvar la ropa.

Si bien no hay aún nada oficial sobre si Karabatic puede o no continuar en Montpellier está claro que no tendrá problemas en fichar por otro equipo, pero también está claro que la cosa nunca volverá a ser igual, el estigma de las apuestas lo perseguirá por el resto de su vida.

En cuanto a la liga no hay duda de que se la llevará el PSG, lo que antes ocurría con el Montpellier ahora pasará con el equipo de Hansen. Podremos disfrutar de algún atractivo match entre Nantes y Chambery, y soñar con que en algún mal día del astro danés o sus compañeros le roben algún punto. Y por supuesto seremos hinchas incondicionales del Ivry quién ya no peleará el descenso.

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