Asuntos Internos

Toda crisis es una oportunidad dicen los orientales, y aquel desafortunado comentario sobre los amigos de Goliat y sus repercusiones me hicieron pensar y mucho sobre el Handball en el interior de nuestro país.

Muchas veces para nosotros es complicado levantar la cabeza y mirar por fuera, uno está inmerso en su vida diaria que requiere compromisos y obligaciones y en el tiempo que queda intenta parecerse lo máximo posible a un jugador o entrenador de Handball. Pero esta situación del Nacional de clubes deja mucha tela para cortar.

Ya expresé en numerosas opiniones que a mi juicio la diferencia de nivel entre equipos de Buenos Aires con respecto a otras provincias pasa EXCLUSIVAMENTE por la experiencia que genera la cantidad de partidos que juegan unos y otros. Y así como surge la necesidad de regionalizar para que se puedan jugar más partidos y por qué no soñar con la confección de una Liga Nacional también surge otro aspecto en el que quisiera detenerme, y es el tema de los refuerzos.

La competencia para considerarse como tal debe ser entre equipos de potencial similar, caso contrario se desvirtúa. Entonces partiendo de la base de que los equipos que disputan el Nacional de Clubes no están en las mismas condiciones es que a los equipos del interior se les permiten dos cosas que los de Buenos Aires no: reforzarse con jugadores de la misma provincia y que esos jugadores puedan jugar el Nacional A, B o C simultaneamente. ¿y a qué me refiero con esto?

Sencillo: en el Nacional A disputado en Buenos Aires recientemente los 4 equipos de Femebal participantes presentó 16 jugadores cada uno, entonces 64 jugadores y jugadoras de la Federación Metropolitana disputaron el torneo. Eso da como resultado que haya muchos jugadores que tengan la nutritiva experiencia de disputar esta prestigiosa competencia que sin duda les otorga mucho nivel y la posibilidad de aprender y mejorar. En el caso de los jugadores del interior no son tantos, primero porque no tienen tantas plazas y segundo porque se da lo expresado en el párrafo anterior de que muchos jugadores «repiten» equipo. Entonces partiendo de la buena intención de reforzarse para poder jugar en condiciones más parejas también se llega a perjudicar a los equipos debido a que son menos los jugadores que tienen la posibilidad de disputar el Torneo.

Entonces la reglamentación de permitir los refuerzos no es más que el reconocimiento por parte de los reglamentos y las Federaciones de que hay una diferencia insoslayable de nivel, es precisamente en esa diferencia sobre la que hay que trabajar, pero no tapando el sol con un dedo si no instrumentando políticas que de una buena vez por todas permitan a los amantes del Handball del interior de nuestro país competir en las mismas condiciones.

Cuando uno enfrenta a un equipo del interior de algo está seguro: DEJAN SU VIDA EN CADA PELOTA, se les puede ganar pero se sabe que se tendrá que trabajar por eso. Quizás Pias o Maipú estén en un mejor nivel, pero el común denominador de los equipos tienen ese plus actitudinal del que muchos entrenador se quejan de carecer. Es hora de reconocer ese esfuerzo y generar más y mejores competencias.

También recuerdo que en el año 2006 se instrumentó una «Liga Nacional» donde los equipos se turnaban para ser sede y jugaban dos partidos, luego las fases finales se disputaron en el CeNARD. Aquel torneo sin duda fue una gran experiencia, pero tenía dos grandes contras según mi punto de vista. El primero y fundamental que los equipos debían costearse la inscripción y los viajes (la sede proveía el alojamiento), tanto fue así que prestigiosos equipos como River renunciaron a participar. El segundo punto fue que los equipos del interior contaban con un FUERTE apoyo gubernamental y se les permitió

Fede Vieyra fue campeón con Forjar Córdoba

reforzarse con jugadores no sólo de sus provincias si no de Femebal. Entonces en VIVA JUJUY había 6 o 7 jugadores de Ferro y algunos de Mitre (Maximiliano Ferro entre ellos), en Chubut (Febo Aizen, Rodrigo Cleppe), en Neuquén (Pocho Altenbach, Federico Besasso, Fito Sansone y Nicolás Pinciroli entre otros más el entrenador Carlos Quintero) y en el campeón de la Liga Forjar Córdoba estaba por ejemplo Federico Vieyra, igual cabe mencionar que tenían un gran equipo con excelentes jugadores cordobeses como Francisco Puebla y el Piojo Bossio. Los gobiernos provinciales le pagaban el pasaje aéreo a estos jugadores y en algunos casos además un sueldo por participar. Entonces en aquel caso la situación fue al revés, los que estaban en inferioridad eran los de Femebal, que enfrentaban a Chubut o Córdoba siendo estos auténticos seleccionados. Lomas perdió la semi ante Forjar Córdoba por uno con gol final de Federico Vieyra y Ward la final ante los sensacionales cordobeses en aquel partido que fue televisado y donde Pucho Jung fue descalificado tempranamente.

Entonces entre aquel torneo donde hubo sueldos y refuerzos y este donde los equipos poderosos de Femebal con muchísimos más partidos se enfrentan a equipos con mucha actitud pero poca competencia interna se debería llegar a un punto en común, a una instancia media donde la competencia se equipare para todos en beneficio del Handball argentino en general.

Por supuesto que estar al frente de una Federación Provincial y mucho más de la Confederación es muchísimo más complejo que sentarse alegremente delante de una compu a escribri, lo sé. Pero también es cierto que por algún lado se debe empezar, se debe dar ese pequeño paso necesario para recorrer un largo camino, el camino del crecimiento y el desarrollo tan ansiado del Handbal argentino.

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