El envío

El fixture tiene muchas fechas que nos llaman la atención a los entrenadores, seguramente miremos las localías, los rivales y como nos tocan los equipos. En la base no es tan relevante con quien si no quizás las distancias que nos toca recorrer, los micros y más. Pero también hay una fecha que no pasará desapercibida, la última. Ese día dónde el año handbolístico se termina y vienen las vacaciones.

Esa fecha dónde por última vez compartiremos con aquellos jugadores que pasen de categoría. Naturalmente todos los jugadores van subiendo, es la ley de las inferiores y una situación absolutamente normal. Pero ¿cómo evitar no extrañar a esos chicos que nos acompañaron durante todo el año? Con quienes compartimos miles de situaciones, aprendizajes, risas y momentos inolvidables.

Como entrenador de categorías de base muchas veces me pregunto ¿se acordarán estos chicos de esto cuando sean grandes? ¿Habrá sido significativo el trabajo del año? ¿Se habrá producido el tan anhelado aprendizaje que uno planifica sobre papel y despliega en la cancha? ¿La relación grupal seguirá siempre tan afianzada y maravillosa? La respuesta es un ojalá que si.

Como todo final no queda tiempo para la despedida, ya hay que pensar en el próximo año y así como algunos se van otros llegan, desde Mini con la ilusión de ser parte de la tira, de jugar en la cancha grande y con todas las ganas de un chico al que sólo le importa jugar y divertirse por sobre todas las cosas del mundo.

No extrañarlos será imposible, recordarlos con amor una obviedad, los cruzaremos en el club, en el horario posterior, más grandes, con voz más grave pero con las mismas ganas, y siempre estará el abrazo afectuoso, ese que encierra todo el cariño que compartimos durante el tiempo que estuvimos juntos.

Gracias a lo más lindo y lo más importante que tiene el HANDBALL, los jugadores, con una mano en el pecho MIS jugadores, esos que uno protege como un león a su cria. Sin los jugadores yo no sería nada, y al fin y al cabo cada vez me queda más claro que ellos me enseñan mucho más de lo que yo les aporto. Gracias chicos!

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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