Henry Ford y el Handball

Siempre recuerdo como aquella profesora del secundaria, algo entrada en años y muy voluntariosa, ponía empeño en explicarnos a Keines, Marx y demás cuestiones que estaban absolutamente alejadas de nuestros intereses cotidianos. En plena edad del pavo y con hormonas en ebullición las clases de economía transcurrían infructuosamente. Mi abuelo decía que: “la escuela te da las respuestas cuando vos no tenés las preguntas”.

Y hoy, varios años después de aquellas mañanas en el aula, creo que tenía mucha razón Don Santiago. Pensando en la composición de un equipo, en como formar un grupo capaz de jugar bien y llevar adelante una idea de juego me acordé de la línea de montaje de Henry Ford. Dónde se proponía un trabajo muy engorroso para el operario, y repetitivo. Cada obrero tenía una función específica, se ocupaba de una de las fases del montaje. Entonces sumando las tareas de todos se llegaba al producto final.

La idea de Ford tiene mucho que ver con un equipo, ya sea de Handball como de cualquier deporte de conjunto. Las funciones de cada jugador deben estar perfectamente claras, siempre dejando el correspondiente margen para la creatividad y la toma de decisión. Pero convengamos que hay jugadores que se ocupan de defender,otros de meter goles, algunos dan más juego, etc. Hay casos muy excepcionales de jugadores que puedan abarcar todas las facetas del juego (Hansen, Karabatic, Wislander, Wenta, etc). Pero si las tareas están bien repartidas, cada uno conoce sus virtudes y limitaciones se puede alcanzar el rendimiento deseado. Es así que hay jugadores que quizás participan muy pocos minutos, pero su aporte es trascendental y así debe ser entendido. Se debe tener mucha disciplina táctica y confianza en el entrenador y en el proyecto para poder llevar a cabo un sistema de este estilo, quizás la España de Valero Rivera sea un gran ejemplo. Atentos al plan de juego del minuto 0 al 60 sin importar resultados o rendimientos individuales.

Pero imaginemos ir más allá, superemos la revolución industrial y pensemos en un sistema más parecido al Toyotismo, un sistema donde todos los jugadores hagan todo y donde la rotación de puestos sea tan frecuente como efectiva, generando así un juego superlativo, donde todos puedan responder ante las diversas situaciones tácticas. Y mientras recordaba a aquella profesora y a mi abuelo pensé en Les Experts y en los croatas, con ese estilo de juego donde si bien hay especialistas por puesto, tienen un juego tan fluido que pareciera carecer absolutamente de planteo táctico. Digamos que a la vista parece que juegan “a ver que sale” y luego su calidad individual termina definiendo las situaciones. En realidad estos equipos tienen movimientos predefinidos, pero muy abiertos, situaciones para comenzar, y luego la gran capacidad técnico – táctica de cada jugador permite resolver acertadamente.

Cuando Jackson Richardson maravillaba al mundo entero defendiendo como avanzado hacía justamente esto, era un “progresista” no seguía los cánones ni manuales del defensor tradicional, pero a su vez Mahe y los que cuidaban sus espaldas tenían una grandísima capacidad de adaptarse y resolver aquellos movimientos un tanto “anárquicos” por llamarlos de alguna manera.

Este “toyotismo handbolístico” es muchísimo más complejo y profundo, el Fordismo del primer párrafo brinda cierta seguridad, ya que los movimientos y situaciones están bien planeadas, y los resultados o formas de finalizar son de alguna manera predecibles. Poder jugar en base a la resolución del momento requiere de jugadores muchsímos más capaces de resolver, con una formación de base excelente y una determinación impresionante.

En fin, cuestiones filosoficas. Y ustedes ¿Toyotistas o Fordistas?

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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