A cooperar

Hace algunos días conocimos la grata noticia de la creacion de la Escuela de Arbitros donde trabajarán personalidades notables de nuestro Handball con el objetivo de capacitar a los nuevos arbitros y mejorar así la calidad del arbitraje.

El arbitraje es una cuestión compleja que siempre está en el tapete, en deportes hiper profesionales y comercializados como el fútbol desde los medios se ve y analiza cada jugada una y mil veces, de lunes a miércoles fundamentalmente cuando no hay partidos se totura a los árbitros analizando en slow motion situaciones que ellos están obligados a decidir en un segundo.

En nuestro Handball argentino generalmente hay una cuestión de intolerancia que rodea al arbitraje. Al problema de base que es que existen pocos arbitros para cubrir la gran cantidad de partidos que organiza la Femebal por fin de semana se suman otras cuestiones que merecen ser analizadas.

Los arbitros argentinos son rentados, lo que no quiere decir que sean profesionales. Recién ahora con la creación de la escuela se contemplarán temas muy importantes como la preparación física y psicológica, cosa que antes quedaban a cargo del árbitro exclusivamente.

Antes de continuar aclaro que escribo este post realizando una profunda autocritica, puesto que mi caracter muchas veces me traiciona y suelo protestar los fallos, afortunadamente con el correr de los años con menos vehemencia que antes. Pero justamente esto me da pie al otro de los tópicos importantes con respecto al arbitraje. Y es ¿colaboramos los padres, entrenadores y jugadores con los árbitros? ¿O nos dedicamos a condenar y protestar? Afortunadamente estoy en varias canchas por fin de semana y soy testigo de protestas infundadas, incluso de gente que no conoce el reglamento, pero así y todo a viva voz se dedica a insultar al arbitro.

Los clubes deberán de alguna manera regular a sus espectadores para moderar estas actitudes que no colaboran, una gran manera sería compartir con los padres y asistentes a los partidos información y reuniones de manera que puedan tener mas conocimiento sobre el deporte y el reglamente, eso evitará protestas sin sentido.

También debemos ser autocríticos y reflexionar, cuando le protestamos un fallo ¿qué buscamos? ¿Justicia o beneficio? La mayor parte de las veces un hincha o incluso un entrenador no quiere justicia, quiere que se lo favorezca. Hay muy pocas situaciones de honor deportivo donde ante un fallo dividido el beneficiado diga «no fue gol, tiene razón» o «si hicimos un mal cambio», no. El sacar provecho de una equivocación se engloba dentro de la «viveza» o el «folclore» pero son pocos los que levantan la manito haciendo un mea culpa. Sobre todo en categorías de base donde se está formando al jugador y su ética deportiva es muy importante educar con el ejemplo, no protestar como loco, colaborar con el arbitro y obvio, que no esté papá desencajado al costado de la línea pidiendo la cabeza del que lleva el silbato.

Yo soy de los que piensan que los fallos pueden protestarse, esa filosofía del rugby de que el arbitro es inmaculado y no se le puede ni hablar no me parece coherente. Hay muchos árbitros que dialogan y explican, y es justamente ahí cuando los jugadores y entrenadores aprendemos. Todo en un marco de respeto por supuesto.

Que existen algunos arbitrajes flojos es absolutamente cierto, y que la necesidad de tener más cantidad de arbitros hace que muchas veces acudan a partidos chicos con muy poca experiencia también lo es. Pero los arbitros con la creación de la escuela hoy nos demuestran que tienen ganas de mejorar y evolucionar, será determinante que todos nosotros en el rol que nos toque ocupar colaboremos desde nuestro lugar. Es en beneficio de todos. Seguramente habrá algún «¡ que cobras che!» no seremos perfecto, pero desde nuestro espacio estaremos ahí, forjando un Handball mejor.

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