La máquina

Recordaremos hoy en nuestro blog a un equipo que hizo historia, un equipo de esos que marcan un antes y un después, que dominó la escena local absolutamente y de punta a punta. Un conjunto plagado de figuras y con un funcionamiento colectivo impresionante, aquel célebre equipo logró que durante muchos años el resto de los equipos compita sólo para saber quien ocupaba el 2do lugar, un auténtico Dream Team.

Nuestra Señora de Luján, al mando de Carlos Pittaro, logró alinear en su época de esplendor a los hermanos Canzoniero, los hermanos Viscovich, Pucho Jung, Cristian Platti y Adrián Pisani, con presencias ocasionales de otros grandes jugadores como Martiniano Molina y Gusti Fernandez. Además de grandes talentos como el Chino Petrini, Diego Cortés, y el entrañable Loco Rodriguez, sumado a los jóvenes Paladino y Martinez.

Carlos Pittaro fue el profesor que desarrolló el Handball en el Colegio Nuestra Señora de Luján, y el encargado de dirigir a aquel Dream Team, previamente tuvo una etapa de jugador, siempre destacando su amor por los colores azul y rojo.

Luján formó un equipo imbatible, con una defensa inexpugnable liderada por Cristian Plati (quien en sus épocas de juventud era un fabuloso jugador ofensivo, además de un talentoso futblista), el arco impenetrable al mando de los hermanos Canzoniero. Los dos mejores arqueros del país en ese momento custodiando el mismo arco, meter un gol era realmente heroico, sobre todo luego de superar aquella durísima defensa.

En ataque el equipo tenía dos pilares, el termometro Martín Viscovich, el “ruso” ídolo de grandes y chicos alternaba el liderazgo desde el central con Rodolfo Jung, uno de los jugadores más talentosos de la historia de nuestro Handball argentino. Entre los dos manejaban a la perfección el ataque de un equipo con múltiples variables. La subida de contra ataque de estos dos jugadores era una verdadera sinfonía, para ver, aprender y aplaudir. En la segunda línea contaba con un pivote rápido como Adrian Pisani, con una capacidad de ocupar espacios libres increíble y una recepción envidiable, además de una tremenda definición y frialdad en los 7 metros. Gonzalo Viscovich era un espectáculo desde el extremo, y un cañonero cuando salía en cruce por detrás de la primera línea. En el extremo derecho jugaba el Loco Rodriguez, sus rulos y el rectificado marcaron una época, luego llegaría también Gustavo Fernandez, otro mito de la historia de nuestro deporte.

La gran cualidad de este equipo no sólo era su funcionamiento y lo que jugaban, si no la capacidad de mantenerse arriba durante tanto tiempo. El hambre de gloria de ese grupo de jugadores era infinito, y pese a ser concientes de que no tenían rival siempre se mantuvieron con los dientes apretados y dispuestos a aplastar a todos los que se le cruzaran.

Hubo miles de títulos para recordar, aquella final del José María Muñoz televisada contra Argentinos Juniors, o esa reñida final del Metro ante un memorable UGA. Sin embargo creo que la consecución del Sudamericano de Clubes en el 97 ante Metodista fue la gloria máxima. Por primera y única vez en la historia un equipo argentino conseguía el trofeo continental, ante aquel Dream Team de Rígolo, con Helinho, Macarrao, SB y los hermanos Maik y Marcao en el arco. Luján entrenó durísimo, fue a Brasil y consiguió la hazaña. Un momento de gloria para el Handball argentino, digno del salón de la fama. Amateur vs profesional, ante uno de los clubes más grandes del continente y en su casa. HEROICO.

Luján sólo dejó de ganar títulos en fila cuando estos célebres jugadores decidieron dejar la institución, tras haberla llevado a lo máximo era tiempo de decir adiós. Algunos fueron a Ward (Jung, Viscovich, Cristian Canzoniero y Pisani), otros a River (Plati y Gabriel Canzoniero) y ahí fue donde estos clubes comenzaron a disputarse la hegemonía del Handball metropolitano.

Un equipo que hizo historia, merecido y humilde homenaje. Gracias por el Handball.

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