Hay que poner un poco más…

En una sociedad tan machista como futbolera la frase «poner huevos» está trillada. La escuchamos hasta el hartazgo, adentro y afuera de cualquier cancha. Siempre me pregunté a que nos referimos especificamente cuando se habla de «poner huevos».

De alguna manera todos entendemos que responde a una situación de valentía, de afrontar una situación dificil, de tomar decisiones importantes en momentos delicados. También se cree que «poner huevos» es para algunos privilegiados, para el resto de los mortales cabrá el mote de «pechofríos» y otros menos felices.

Recuerdo que una vez viendo el Mundial 2002 hice un comentario elogioso sobre un jugador que se tiró, casi como un kamikaze, al piso para disputar una pelota. Y un gran entrenador me dijo: «a ese nivel todos se tiran de cabeza, es indispensable para poder jugar ahí». Me quedé pensando, yo creía que a los talentosos no les hacía falta y que eso era una cuestión de los que somos más limitados y debemos compensar la falta de talento con otras cuestiones.

Y hoy, mucho tiempo después, me pregunto y les pregunto a ustedes, ¿qué es poner huevos? ¿Marcar duro es poner huevo? ¿Un defensor áspero tiene más agallas que otro inteligente que con menos contacto recupera la misma cantidad de pelotas? No digo que una cosa esté bien y la otra mal, simplemente pienso en voz alta. ¿Pone más huevos el que se tira de cabeza entre 3 defensores que el que suelta la pelota cuando junta 2 para que un compañero entre solo?

Muchas veces creo que el término está sobrevalorado, y se termina llegando a conclusiones falsas. Jugar bien también es poner huevos, incluso les diría que es mucho más complejo. ¿Recuerdan aquel canto de los hinchas de Boca «Giunta, Giunta, Giunta, huevo, huevo, huevo»? La hinchada valoraba el sacrificio, la actitud pero también la pierna fuerte e incluso la patada. ¿Tenía Giunta más huevos que Redondo o Batista? Yo francamente no lo sé. Lo que si se es que muchas veces se termina sobrevalorando una acción de arrojo por sobre cuestiones técnico-tácticas más importantes y complejas de ejecutar.

Pasando al ambiente del Handball no creo que Platti haya construido su carrera solamente a base de cojones, que los tiene de sobra, Cristian Platti es en primera instancia un grandísimo defensor, que domina todos los conceptos y la técnica individual defensiva, y además es cierto que si se tiene que poner frente a un orangután de 150 kgs y 2 mts a la carrera lo hace con gusto. ¿Pero qué nos debe importar para tenerlo en un equipo? ¿Que choque o que defienda? En este caso quizás sean más compatibles.

Pensemos por ejemplo en un puesto donde no hay contacto físico como el del arquero. El arquero no tiene la posibilidad de confrontar directamente con el atacante, y sin embargo hay muchos que son DETERMINANTES en sus equipos y que ganan partidos, Matias Schulz es quizás el mejor ejemplo, como lo fueron los hermanos Canzoniero en otra etapa de la Selección Argentina. ¿Alguien puede dudar de los «huevos» de estos genios del arco? Y sin embargo nunca pusieron una mano ni se tiraron de cabeza por una pelota, sus «huevos» pasan por hacer excelentemente bien su trabajo. Responden perfecto ante situaciones de presión es cierto. Pensemos en un penal con el tiempo concluido y el marcador empatado, el arquero para ¿que dirían? ¿que el arquero «tiene huevos» o el lanzador es «pechofrío»? Se da por sentado que el lanzador tiene la obligación de meter el gol, cuando el arquero también juega su papel en un lanzamiento de 7 metros.

Quizás me estoy contradiciendo, o dando vueltas sobre lo mismo. Y como no tocar el caso del «pechofrío». La primera reflexión que me suge es: ¿alguien cree que ese jugador al que condenan bajo ese mote no quiere hacer mejor las cosas? Cuando el público, cruel, le grita «muerto» a un jugador, ese jugador probablemente esté dando lo mejor de sí y no pueda más. ¿Tiene menos huevos que los que son buenos? ¿o simplemente tiene menos capacidad? Y por oposición un jugador limitado técnicamente pero que corre, transpira y parece un perro de caza ¿es mejor que otros sólo por eso?

Con respecto a fallar en situaciones claves, es cierto que hay genios superdotados que rinden en situaciones de muchísima presión de forma que parece que están en el patio de su casa. ¿Pero alguien cree que esos jugadores no fallaron nunca antes? ¿Messi nunca erró un penal o un mano a mano? ¿Michael Jordan siempre derrotó la campana con un triple ganador?

Podríamos concluir que para jugar en el alto nivel la actitud y la predisposición al esfuerzo y el sacrificio son indispensables, el trabajo duro derrota al talento justamente cuando el talento no trabaja duro. Yo sostengo que un jugador que está concentrado, que cumple con su función y es solidario con su equipo tienen tantos o más huevos que aquel defensor aguerrido del estilo de Blas Giunta.

Por supuesto es una discusión absolutamente subjtiva y casi filosofica. Si estoy convencido que los motes de «huevos» y «pechofrío» son puestos sin analizar demasiado otras cuestiones, se cae en lugares comunes y facilismos que atentan contra el análisis serio que todo deporte requiere.

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