La pasión de la pasión

¿Pero cómo puede ser que no vengas al cumpleaños de la tía Norma? Siempre con eso del Handball, ¿no podés faltar un viernes y listo?

No entiendo como no me acompañás a cenar con mis amigos! Van las novias de todos mis amigos, y a vos lo único que te importa es entrenar, ¿te parece bien?

¿Pero en serio no venís a ver el partido? Juega boquita y Nacho hace asado ¿Cómo que tenés que entrenarrrrr? ¿Todos los viernes? Ma si, estás colifa vos querido.

Pero Leandro ¿cómo vas a ir a entrenar si te sentís mal? Quedate en casa que te hago una sopita, si si, ya sé que mañana hay partido, pero bueno hay tantos partidos, con que faltes a uno no te va a hacer nada. ¿Querés que le avise yo al profe?

Cuantas veces la vida cotidiana nos pone entre la espada y la pared, cuantas veces nos señala con el dedo al grito de “esos loquitos del Handball”. Que dfificl resulta explicarle a quien no conoce la pasión de este deporte que es lo que sentimos cuando llegamos al club para entrenar con nuestros amigos.

La magia de pertenecer a un grupo, esa persona que no sólo te acompaña en cada partido como si fuera una batalla medieval, si no que te conoce como un hermano/a, alguien con quien recorriste el conurbano jugando en todas y cada una de las canchas que hay, ese compañero que con una mirada queda todo claro. ¿Y Joaquín que sólo entra a defender? Que me contás, el tipo juega solo una parte, es rarísimo que meta goles y sin embargo está siempre firme y es de los más importantes del equipo. Se la pasa lidiando con grandotes y es contacto físico permanente, pero cuando vos errás y vas al cambio te espera con la mano tendida “no importa flaquito, la próxima entra”.

Y esa emoción inigualable de estar en el aire, de sentir que volamos por un instante para lanzar y buscar el gol. Esa sensación de indestructibilidad cuando la pelota te pega en el buzo y sale, sentís que podrías parar un ataque nuclear con sólo ponerte el buzo de arquero. ¿Y el pivote? Gremio sacrificado, siempre luchando con los defensores más grandes y más duros, y quizás se la pasa metiendo bloqueos para que un compañero pueda pasar libre de marca, por supuesto sin pedir nada a cambio. Te saca de encima dos defensores y encima te dice “golazo viejo!” ¿Dónde nos van a tratar con ese amor si no es en el club?

Se hace díficil explicarle a novias, novios, parejas, maridos y esposas que si, que los amamos con locura. Pero que somos parte de un equipo, que el Handball nos apasiona y nos une, y que los días que entrenamos son sagrados. Todos los del equipo sabemos que vamos a ir, así como también sabemos que cada uno deja cosas de lado para disfrazarse de jugadores y estar al pie del cañón.

¿Nunca se sintieron mal, agobiados después de un día de trabajo? Y sin embargo cuando te ponés a pasar la pelota con un amigo te das cuenta de que ya no te duele nada, que la vida se ve diferente desde adentro del 40 x 20 y que muchas veces esa línea punteada es el mejor analgesico.

No hace falta salir campeón, ni ascender, para llevar en la piel el nombre de tu club, ese club que a veces ni siquiera existe, es un abstracción porque se alquila un lugar que sólo tiene cancha de Handball y si se acabara el contrato habría que mudarse, pero sin embargo para nosotros es mucho más que el Real Madrid. Y dichosos los que tienen la posibilidad de tener la vida social del club, de ir el domingo a hacer un asado con las familias amigas, de cruzarse con los socios y los que practican otro deporte, hay pocas cosas más lindas en la vida.

Es cierto, la familia siempre primero. Pero no me digan que el club, el Handball no es como una gran familia a las que todos elegimos pertenecer apasionadamente. Y cuántas familian adoptan a esos chicos que no los van a ver tan seguido y los alientan tanto o más que a sus propios hijos “¡¡¡muy bien Agustín!!!” Grita Teresa, y le preguntan ¿es tu hijo? No pero lo quiero tanto, contesta orgullosa, es hijo del club, es hijo de todos los que estamos ahí para verlo crecer y disfrutar atrás de una pelota. ¿Y esa madre temerosa que lleva a su nena por primera vez? No, es que Juanita nunca hizo deporte, y menos así de contacto. La gente la espera con una mate y una sonrisa, venga señora, hagase amiga y sientése que el explicamos de que se trata esto del “Handball”

Y si me permiten, les dejo este pequeño video que es el que motivó el nombre de nuestra página. Somos Pasion Handball, una pasíon que no se puede ni cambiar ni entender!

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  1. 31st julio 2015 | Santiago Lombardi says: Responder
    Grande Bruno. Creo que mas de uno se debe haber sentido identificado. Seguí asi, hoy PasionHandball es lectura obligada para los q amamos este deporte. abrazo grande Santiago

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