El límite

Matt Groening tiene esa capacidad que sólo los genios tienen de resumir en 3 segundos algo que a cualquier mortal nos llevaría muchas horas y un desgaste tremendo. Recuerdo cuando el sr Burns contrata muchas estrellas para reforzar a sus Isotopos, sacando de esa forma a Homero y sus amigos. Desde la tribuna Bart insulta y denigra a uno de los jugadores, ante el reto de su madre le responde “tranquila mamá son super profesionales y están acostumbrados a esto”, al cuadro siguiente una lágrima rueda por la mejilla del pitcher. Tremendo y certero, justo en el blanco de lo que quisiera desarrollar hoy.

Es, lamentablemente, una costumbre y bastante frecuente que en partidos sobre todo de mayores hay algunos energumenos que insultan a los jugadores. Se sienten con la libertad de agredir verbalmente a los verdaderos protagonistas como si estuvieran avalados para hacerlo. Seguramente habrá muchos jugadores que no escuchen o perciban la denigración, otros a los que no les moleste y algunos incluso que esta situación los motive. Pero basta con que haya uno solo al que le moleste es excusa suficiente para tomar cartas en el asunto.

Con mucha liviandad se le falta el respeto a una persona que no hace más que jugar, algo para lo que debe dejar de lado muchas cosas e incluso dinero. ¿Con qué sentido se insulta a un jugador? ¿Qué es lo que pasa por la cabeza del que estando de espectador decide insultar a un participante? ¿Es sólo envidia o hay algún tipo de patología?

Una situación que es peor aún se da cuando los que insultan son a la vez jugadores, ya sea de inferiores o de otra división. Hay que ser imbécil para pensar que esa es una forma de “tener aguante” o de ayudar a un equipo a ganar. Y además no tener conciencia gremial, como decía Mafalda, ya que ese al que estás insultando es un par, su único pecado es portar la camiseta de otro club (y no porque perciba cifras millonarias, seguramente esté directamente relacionado a su lugar de residencia).

En este caso los árbitros están avalados de solicitar los carnets de los espectadores/jugadores que están insultando, sin embargo pocas veces lo hacen. Incluso cuando esa pareja arbitral ha dirigido hace media hora a los ahora barra bravas.

Que en un deporte famliar y tan amateur como el nuestro se den estas situaciones de denigración y falta de respeto es francamente lamentable. Algunos podrán decir que exagero, otros que soy un llorón, yo creo que es simplemente una cuestión de respeto, si no ¿Dónde está el límite?

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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