El gran Bonete Nacional

Est - Cideco final iDesde que se conoció el fixture, durante la competencia y esta semana post torneo todos, o la amplia mayoría, hemos coincidido con que el Torneo Nacional con este formato no resiste ningún analisis. Los jugadores fundamentalmente y los entrenadores han sido muy críticos con el sistema de competencia, con la organización, el arbitraje y la difusión del mismo.

Para poder entender la complejidad del asunto es necesario reconocer una cuestión fundamental, el Handball argentino nos guste o no está excesivamente centralizado en Femebal, sin cifras oficiales ni miedo a equivocarme digo que en Buenos Aires hay más jugadores que en todo el resto del país, y eso es la base del problema. Llamar “Nacional” a un torneo donde sistemáticamente la final (y los primeros puestos en la gran mayoría de los casos también) siempre está disputada por equipos de Femebal ya no tiene mucho sentido. Lejos de pecar de porteño insoportable estoy en la vereda de enfrente, he manifestado una y mil veces que si se aplicaran políticas de desarrollo y el interior tuviera más y mejor competencia nos beneficiaría a todos, es así de claro.

Permitir sólo a los equipos del interior reforzarse, estos formatos ajustados de 6 partidos en 6 o incluso 5 días es como querer solucionar la violencia en el fútbol no permitiendo al público visitante. Todos sabemos que el problema no es el formato, o no es sólo ese, el gran debe de nuestro Handball es la posibilidad de permitir el crecimiento de las provincias que componen nuestro país. Pese a las limitaciones de competencia equipos como Maipú, Pías, Unión Eléctrica o Universidad de Cuyo se las ingenian para codearse con los equipos de Femebal.

Reconociendo que la primera dificultad es esta viene la gran pregunta ¿Cómo se soluciona? La respuesta que todos gritaríamos al unísono levantados nuestras manos, como alumnos de primaria que han estudiado seguramente será “Liga Nacional”. Seguro, pero en el contexto actual es absolutamente impracticable, si partimos de la base que los Torneos no cuentan ni siquiera con una cuenta de Twitter ofical (@NacionalA2013 por ejemplo), imaginense lo que sería recorrer el país de Ushuaia a La Quiaca para jugar un partido. Qué llamativo es que no le exijan a la sede una cuenta de twitter, y mucho más que a ninguno se le ocurra, algo que lleva dos minutos e informa perfectamente.
Es cierto que la geografía Argentina que tanto amamos para vacionar y conocer, en este caso conspira contra la posibilidad de jugar a lo largo y ancho del país.

Entonces surge una primera posibilidad, sectorizar el país y disputar torneos Regionales, de forma accesible para los jugadores y los clubes. Pero a la vez debemos pensar en etapas de desarrollo, captación, formación y capacitación de los jugadores, los entrenadores y los dirigentes. Quizás proponer a algún entrenador renombrado de los cuales abundan en Buenos Aires un proyecto de vivir un año en alguna provincia para desarrollar en base a su experiencia y un plan estratégico el Handball en dicho lugar.
Aclaro una vez más que con esto no estoy menospreciando a la gente del interior, si los cursos pudiera darlos Valero Rivera mucho mejor, pero la cuestión dinero sería compleja.

Está claro que no será de la noche a la mañana, la idea es que los chicos que van a la escuela comiencen a jugar y que en 10 años estén representando a los clubes de sus provincias en condiciones mucho mejores que las actuales.

Paralelamente debemos pensar en otro formato de torneo, cuestión que no es sencilla tampoco. Pero quizás la idea de jugar un PRE Nacional, clasificando digamos a los mejores y luego hacer una etapa final podría ser acertada. Otra variante sería elevar el número de equipos para que la cantidad permita un formato más flexible, con cuartos o semi finales. Está claro que esto de que sólo los dos primeros jueguen la final convierte al torneo en una carnicería injusta, dicho sea de paso Luján terminó tercero siendo invicto al igual que Cideco que fue el campeón.
El formato debe contemplar el amateurismo total de los jugadores, que dicho sea de paso muchos llegaron el lunes a la madrugada para reincorporarse a trabajar.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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