Desde el banco

cadenasSiempre desde este espacio recalcamos que lo más importante en cualquier deporte es el jugador, sin el jugador no existirían ninguna de las cosas que hacen al deporte. Sobre todo en nuestro ámbito amateur donde no sólo es sostén de por si, si no también económico.

Pero hoy quiero reflexionar sobre los entrenadores, ¿Cómo es ser entrenador de Handball en Argentina? Los entrenadores pertenecen la parte remunerada del Handball, pero sin embargo en muchos casos realizan sus tareas ad honorem y en la gran mayoría el salario que perciben no refleja el trabajo que hacen. Hay muy pocos, pero poquísimos entrenadores que perciben un buen sueldo (más que merecido por supuesto) y que pueden elegir su trabajo en base a la remuneración e incluso hasta vivir de ello, pero me atrevo a decir que entrenadores que vivan de su sueldo sacando a los de las selecciones nacionales me sobra con los dedos de una mano para contarlos, sin exagerar.

Entonces como partida ya hablamos de un trabajo mal o directamente no remunerado. El entrenador además debe trabajar en base al amateurismo que reina, con lo que es cervarprobable que muchas veces no cuente con todos los jugadores por cuestiones laborales o de fuerza mayor. Todos los jugadores argentinos van al club porque les gusta, y realmente hacen un sacrificio para estar en cada sesión de trabajo, pero muchas veces las cuestiones laborales, familiares o de fuerza mayor se superponen, nos guste mucho o poco debemos admitir que por más pesas que hagamos fuera del club y todo los que nos dediquemos el Handball entra en categoría de “Hobby” repito, aunque nos duela o no nos guste como suena.

El entrenador debe planificar los entrenamientos, lo que le insumirá tiempo por fuera del tiempo que está en el club. Si le pagan poco por estar en el club imaginemos lo que pierde planificando en su casa. Además si tiene categorías mayores o junior, digamos las más competitivas, deberá preparar el partido del fin de semana, obteniendo información del equipo rival y ajustando cuestiones propias en función de lo que se imagina puede pasar en el partido, esto sin duda es apasionante, pero insume más tiempo extra club. A esta altura podemos concluir de que es un trabajo mal remunerado. Y si algo nos enseña este mundo capitalista que uno de los alicientes más grande para un trabajador es estar contento con su sueldo, por supuesto que la alegría que nos brindan los jugadores no tiene precio, por supuesto que el placer que sentimos estando en el banco o sintiendo que planteamos un ajedrez con pelota no hay ceros después del punto que puedan equipararlo, pero siendo realistas saber que a fin de mes uno va al cajero y está satisfecho con lo que cobra es una motivación gigante. Esto por supuesto si tienen la suerte de estar en blanco, cosa que en el país debe alcanzar a un 10% de los entrenadores exagerando bastante.

Otra cuestión deficitaria a la hora de pararse del lado de afuera de la línea es la cuestión de la capacitación. Para ser entrenador en Argentina sólo hay que acercarse a la Federación correspondiente abonar la inscripción y presentar dos fotos, no hace falta ningún tipo de examen, ningún título hablilitante ni acreditar conocimiento o experiencia. Solo con pagar la habilitación cualquier transeúnte obtendrá su carnet de “Director Técnico”.onesta Sumado a esto no hay ni capacitaciones ni actualizaciones de ningún tipo. Los cursos que se brindan últimamente en nuestro país son todos arancelados, sin ninguna excepción, convirtiendo de esta forma a la enseñanza en una voluntad individual del entrenador o en el mejor de los casos del club que lo emplea. Entonces el entrenador habíamos dicho que gana poco, y debe pagar para aprender, una cuenta que sin dudas no cierra.

De esta forma además es muy difícil exigirle a los clubes que tengan determinado perfil de entrenadores, muchas veces los clubes se arreglarán lo mejor que puedan, y el entrenador sabrá lo que haya aprendido y hará los cursos que crea conveniente pagar. Así y todo podemos estar orgullosos de que en nuestro país contamos con excelentes profesionales, pero estoy seguro de que lo son en gran parte por decisión personal, por ganas de ser mejores, no hay un plan estratégico para formar entrenadores, o una intención de bajar una línea para mejorar ciertas cuestiones.

Son muchas las Federaciones (Basquet y Rugby para citar dos) que exigen que para ser entrenador haya que hacer un curso, y generalmente están nivelados. Para mini e infantiles NIVEL 1, menores, cadetes y juveniles NIVEL 2, junior, mayores NIVEL 3, entrenador nacional o lo que sea. Pero en el Handball no sucede, y si tenemos grandes entrenadores como Capurro, Torres, Gallardo, Meccia, Talpone, Menendez y más, o de la nueva generación como Jung, Cajales, Dalesio, Besasso es porque son gente que se ha sabido buscar la vida, aprendiendo de todos lados y poniendo mucho corazón y profesionalismo.

La única forma de definir un perfil de jugador, una forma de jugar es tener una línea de trabajo. Deberíamos garantizarnos que los Infantiles de todos los clubes argentinos sepan hacer determinadas cosas, por ejemplo: desmarcarse, pase y va, defensa individual,valero iniciación al concepto de ayuda, calidad y variedad de desplazamientos, gesto técnico globalmente correcto, etc. Pero eso lo debe brindar una escuela nacional de entrenadores, por cada categoría ciertos contenidos, planificados de forma secuencial, metodologica y sistemática, nos garantizaríamos así que los jugadores cuando llegan a una edad competitiva tengan los fundamentos de base bien adquiridos, y sobre eso sería mucho más sencillo trabajar. Definir como juega Argentina no es poca cosa, nos hemos pasado gran parte del tiempo imitando escuelas nórdicas o europeas que no necesariamente tenemos el biotipo para desarrollar, por ejemplo la escuela asiática es bien definida, defensas abiertas, contra ataque rapidísimo, jugadores veloces, polifuncionales e individualmente muy buenos, es cierto que no ganaron un Mundial, pero tienen excelentes resultados para el biotipo de jugador con el que cuentan.

¿Cómo podríamos exigir resultados o calidad en la formación de los jugadores cuando el entrenador de antemano está mal pago o directamente no cobra? Es una cuestión necesaria a ajustar, es muy difícil exigir sin dar. Si el entrenador no es capacitado ¿Cómo esperamos que enseñe? ¿Cuánto vale el empeño de aquel entrenador que tuvimos en infantiles y nos hizo enamorar del deporte? ¿Sabíamos que su sueldo era apenas eximirlo de pagar la cuota del club?

A mi juicio uno de los tornillos a ajustar en el Handball argentino es el de los entrenadores, capudebemos dar el salto de calidad. Hace unos años encabezados por Fernando Capurro un grupo de entrenadores creó la AEBRA, que brindó unos cursos muy interesantes trayendo a Pablo Greco y Cesar Argiles entre otros y con entrenadores del medio local que en algún caso viajaron al interior. Con la partida de Capurro a Chile se desactivó un poco, pero seguramente en breve volverá a surgir. Sería importante que no sólo sean las ganas de un puñado de entrenadores si no la idea de un plan estratégico para poder mejorar las condiciones y por ende la calidad del Handball. Confederacion, Federaciones, Clubes y AEBRA todos hacia el mismo lado para evolucionar. De otro modo ¿por qué alguien elegiría ser entrenador de Handball? Contéstenme sin usar la palabra pasión o amor.

 

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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