El análisis del Super 7

ward-lomasEl Super 7 es un espectáculo que se disfruta sin duda desde todo punto de vista, podríamos decir que es la fiesta de cierre del año handbolístico. Realmente hay que felicitar a FEMEBAL no sólo por la organización y prolijidad del evento si no por la intención de difundirlo, logrando que se vea por televisión y por internet, llegando de esta forma a todo el país.

Los equipos que han logrado disputar esta etapa final han sido logicamente los mejores del semestre. Si pudiéramos hacer la comparación entre un evento del estilo de la Final Four y el Super 4 ¿a qué conclusiones arribaríamos? Les aclaro antes de seguir que todos los jugadores juegan mejor que yo y que los clubes que clasificaron son más grandes y tienen más historia que el club en el que juego (antes de que salgan con eso de ¿vos que ganaste? ¿quien te conoce? y demás).

Los partidos fueron todos muy entretenidos y vibrantes, a diferencia del año pasado hubo menos paridad, ¿recuerdan que en la edición 2012 tuvimos dos encuentros a suplementario? Esta vez los números marcaron una diferencia considerable del ganador, si bien por momentos los partidos fueron parejos.

Los sistemas defensivos utlizados por los equipos son en general cerrados, esto responde claramente a la falta de lanzamiento externo de la gran mayoría de equipos. Hay jugadores que pueden lanzar de afuera, de hecho lo hacen y muy bien, pero podríamos coincidir que no hay en Argentina un lanzado puro, esos jugadores que de 11-12 y hasta 13 metros puedan meter un gol, como Jicha o Hansen (estrellas de nivel mundial). Partiendo de este premisa los entrenadores recurren a sistemas defensivos cerrados para evitar penetraciones y reducir el daño que provocan los 1vs1, en este rubro si hay51 jugadores muy desequilibrantes como Amato, Cantore, Lima, Poncet, Torres, Ferraro.
Ward por ejemplo planteó una defensa bien hermética sabiendo que excepto Dri la primera línea de Lomas no se caracteriza por su lanzamiento, si bien Villaverde y Köcritz pueden hacerlo no basan su juego en eso, ni tampoco lo hacen más allá de los 9 metros.
Ferro por su parte eligió ir 5-1 para interferir el juego de Matias Lima, sabiendo que el central de River juega y hace jugar, estaba claro que de él partirían las mejores opciones millonarias. Mientras que River haciendo gala de la experiencia del Tano Platti y Portela, sumado a Schiaffino y a Adrian Portela puede armar un 6-0 tan compacto como duro.

En el ataque posicional es claro que en este nivel cada equipo tiene 4 o 5 sistemáticas que realiza bien y en el momento necesario. A veces da la sensación de que faltan situaciones de resolución espontanea más allá de jugar 1vs1, digamos la posibilidad de combinar 2 o 3 acciones tácticas correlativas que no estén preacordadas. En este rubro los jugadores inteligentes y que leen bien el juego hacen muchìsima diferencia, tal es el caso de Lima, Ojea, Poncet, Cantore y el menor de los Torres. Estos jugadores logran muchísimo desequilibrio en base no sólo a lo individual si no a poder descifrar las situaciones tácticas. Diego Latorre impuso la frase «lo que pide la jugada» refiriendose a la forma ideal de resolver una situación, estos jugadores interpretan muy bien que pide cada situación y con esa capacidad sacan muchísimo provecho y por ende sus equipos también.
Se nota que los jugadores casi en su totalidad pican la pelota en la mayoría de las oportunidades para atacar, incluso sin haber agotado su ciclo de pasos, lo que los hace muy frontales y les hace perder dinamismo. Esto es un defecto de base, y le quita dinamismo y continuidad al juego en muchas oportunidades.

El juego con la segunda línea ha mejorado notablemente en los últimos años, se ven por partido muchas asistencias y gestos técnicos excelentes tanto para pasar como para definir. Pases de pique, entre las piernas y a las espaldas de los defensores son muy frecuentes. Todavía no se ve mucho el pase al espacio interno, digamos «adentro» del área al pivote, generalmente su juega más sobre la posición de este (sobre todo si tiene diferencia de tamaño como Schiaffino o Crevatín) o a los espacios laterales (pivotes más «corredores» como Cánepa o Gilardini). También se sigue atacando sobre el jugador que recibe el bloqueo, aún no se ven muchas triangulaciones, es decir cuando el pivote recibe la pelota no del compañero a quien le está bloqueando, si no del siguiente, luego de haber ganado la posición.
Con el extremo se han visto buenas combinaciones, no hay demasiado juego aéreo (fly) pero se resuelve muy bien. Los extremos han mejorado mucho en cuanto a recibir en movimiento y en su gran mayoría dominan varios recursos a la hora de definir, Cangiani, Testa, Kogovsek, Scovenna, Vainstein se destacan mucho en el tema definicion.

La subida y el repliegue son fases del juego trascendentales en la actualidad, ambas poco banchiexplotadas en el Handball argentino. La subida rápida está claro que muchos equipos la trabajan bien, se asignan roles claros y ocupación de calles, se consiguen muchos más goles de contras directas con pase del arquero o del primer receptor que de subida escalonada en segunda oleada. El repliegue por su parte parece estar poco trabajado, no se ven situaciones de anticipación ni un sistema elaborado a la hora de volver.

La gestión de la superioridad numérica sigue siendo un gran debe en nuestro Handball nacional, una situación tan favorable muchas veces es poco aprovechada por los equipos. Aún se ven equipos que finalizan por zonas de poco ángulo o que incluso pierden balones estando en superioridad numérica.

El arquero jugador que es una tendencia en el Handball europeo no tiene lugar o por lo menos no se ve en Argentina. Deberíamos discutir si es porque los entrenadores no encuentran la utlidad, si se trabaja en la situacion de 6 vs 7 asumiendo la inferioridad o si sencillamente no se quiere arriesgar a perder el balón y recibir un gol fácil. Lo cierto es que es un recurso poco utilizado, podríamos hasta apostar que hay equipos que no cuentan con una camiseta para el potencial arquero – jugador.

Según mi opinión el nivel es muy bueno, pero seguramente si los jugadores pudieran entrenar más y mejor sin tener tantas obligaciones laborales, de estudio o familiares el juego daría un salto de calidad cuantitativo. Está claro que los jugadores afectados a procesos de Selección Nacional rinden más y mejor, ya que se dedican mucho más que un jugador de club.

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