Un cuento de hadas

fleHace varios años cuando Disney nos hacía creer en los finales felices y en las historias de hadas sentíamos que la vida era perfecta, con el correr del tiempo vamos creciendo y perdemos la capacidad de soñar y de asombrarnos, de creer, de confiar quizas. Quizás sea por eso que en todos los análisis previos nadie daba por candidato a Flensburg, es más muchos de nosotros lo creíamos palmar en la cancha del Vardar, cuando en el primero de los episodios heroícos Eggert con la frialdad de un asesino selló el pase del equipo de Vranjes a la Final Four con un penal flojo de calidad top.

En el sorteo al equipo alemán le tocó bailar con la más fea, el Barcelona. Un super equipo diseñado para ganar la Champions y como si fuera poco con las incorporaciones de Karabatic y Lazarov tenían la sangre en el ojo de haber perdido hace exactamente un año la final ante el Hamburgo, otro alemán con el que no muchos contaban. Pero claro, los milagros no suelen ocurrir, y menos en dos ediciones conscutivas, todo estaba dado en primera instancia para Barcelona y luego para Kiel o Veszprem, que se enfrentaban en la otra semifinal.

El Flensburg es un equipo que cuenta con grandes individualidades, sin embargo no es un equipo con estrellas rutilantes como puede ser el Barcelona, el PSG, el Kiel o el mismo Veszprem, el conjunto alemán destaca más por practicar un Handball rápido, vistoso y con un juego colectivo que es la envidia de muchos entrenadores. Cuenta con un arquero descomunal, que quizás no es tan del show como otros pero es capaz de cerrar el arco y torcer el rumbo de un partido, Mattias Andersson es la clara demostración de lo trascendente que es hoy en día el puesto del arquero, y como independientemente del rendimiento colectivo puede mantener a un equipo en partido o directamente conseguir situaciones para ganarlo. A lo largo de la Final Four hemos visto al sueco parar lanzamientos imposibles desde 6 metros, por supuesto que la defensa también colabora y mucho.
Otro punto fuerte son los lanzamientos externos, Glandorf, Nenadic y Weinhold son una garantía a la hora de las bombas atomicas, incluso Vranjes tiene una opción que me encanta que es jugar con los dos zurdos en primera línea, duplicando el poder de lastimar de afuera y cambiando el lado fuerte en la zona central, cosa a la que los defensores no están habituados, es un mínimo detalle, pero en estos partidos los detalles cuentan y mucho.
Los extremos «made in Danmark» son no sólo una garantía, si no también auténticos animadores del espectáculo, Anders Eggert es un auténtico genio de la muñeca y es capaz de definir de culaquier forma, en cualquier momento (sobran ejemplos), del otro lado Lasse Svan más sobrio pero muy efectivo, en la selección a la sombra del gran Lindberg pero un extremo determinante, excelente definiendo y muy rápido para contragolpear. Como si fuera poco con la habilidad de cada uno son capaces de conectarse con un fly como este .

Claro que a este nivel las virtudes de Flensburg están en el nivel de los demás equipos, incluso podrían estar por debajo de las posibilidades. Una de las cuestiones importantes en su duelo contra los catalanes era el largo del plantel de Xavi Pascual, la posibilidad de rotar el equipo sin perder calidad del Barcelona es casi inigualable, tiene dos jugadores de nivel internacional por puesto, salvo en el extremo derecho donde Saubich aún no ha podido encontrar su lugar en el equipo. Incluso en el arco, puesto trascendente como decíamos, cuenta con Saric y Sterbik, dos auténticas máquinas de parar que pueden ganar el partido casi por si solos.

El Flensburg salió a jugar sin presión y con mucho desparpajo, proponiendo un partido rápido y con muchos goles, situación que incomodaba y mucho a los culés que hacen un culto del sistema defensivo, inclusive Pascual se da el lujo de utilizar a Karabatic sólo en esa fase del juego durante practicamente la mitad de los partidos, sumados al crack francés también está Morros, Sohraindo, etc. Sin embargo el Flensburg era una máquina de contragolpear e incluso jugar al contra gol, finalizando directamente o en segunda oleada con potentes lanzamientos, obligando al Barcelona a no realizar sus cambios defensa ataque e incluso a apresurarse también, el partido entró en un ritmo frenético. La gran pregunta que todos nos hacíamos era ¿podrá con su banco más corto aguantar los 60 minutos de esa intensidad? Y la respuesta fue un no rotundo, acompañado de un espectacular Saric el Flensburg comenzó a despedazarse, Andersson ya no era tan determinante, Eggert sufría 3 paradas consecutivas del bosnio y Svan tuvo que sentarse junto a su amigo danés. Entraron Rasmussen, Radivojevic y Wanne, juventud con un partido practicamente perdido, faltando 9 minutos el Flensburg perdía por 6 goles, disfrutamos de la calidad para definir de Hampus Wanne, un chico sueco de 20 años pero lamentábmamos que un equipo que juega tan bien se quede afuera.

Pero nunca se debe subestimar a los alemanes, una rotación prematura del banco blaugrana, el atasco en ataque y la potencia de los alemanes lograron la hazaña, como si hubiera deprtado Disney el Flensburg se llevaba por delante al todopoderos Barcelona mandando el partido a suplementario. En la prórroga el Barca sacó nuevamente dos goles, sin embargo con trabajo y fiel al estilo nuevamente con una parada de Rasmussen a Karabatic el partido quedaba empatado. La tanda de penales fue de locos, Eggert con una tendida, Radivojevic de caño como un veterano y la falla de Karabatic dejaban el quinto penal en manos de Wanne. ¿Quien en su sano juicio dejaría que un jugador tan jóven cargue con la presión de decidir nada menos que el paso a la final de Europa? El talento del entrenador lo vio así, ante Saric y con el estadio repleto Wanne amagó y peinó a Saric para hacer delirar a sus compañeros y a todos los alemanes del estadio.

vranjesEl domingo la historia fue similar, no abundaremos en detalles pero nuevamente Adersson se vistió de heroe, la maquinaria de Flensburg supo esperar su momento, estuvo al igual que con el Barca todo el tiempo perdiendo, incluso por 7 goles. Sin embargo escalón por escalón y jugando muy bien logró construir un final de historia digno de una película.

Ljubomir Vranjes es una persona que supo demostrarle al mundo que en un deporte donde la talla y el tamaño son determinantes se puede jugar en el máximo nivel con menos de 1,70 mts. Y nada menos que en Suecia, un país que tuvo centrales como Wislander y Lovgren, este chiquitin ya había escrito su propio cuento de héroes, de David vs Goliat, y hoy lo logra como entrenador. La Cenicienta del torneo se quedó con todo, que viva el Handball.

No comments yet.

Join the Conversation