Imaginemos un Handball mejor (Paso 1: Escuela de Entrenadores)

37513_handballPodríamos definir a nuestro querido Handball como un deporte sub desarrollado dentro de nuestro país. Lejos del ideario popular nuestra amada actividad pasa casi desapercibida para el grueso de los argentinos. Todavía ninguno de nosotros, amantes fervientes y apasionados del Handball, ha logrado dar un golpe de escena que le permita dar un salto de calidad que lo catapulte a escalones superiores, que impliquen torneos de mayor jerarquía, mejor nivel de juego, federalización, regionalización… son todas cosas que tenemos en el debe.

Sin embargo antes de hablar de marketing, de difusión, de como aprovechar a Los Gladiadores y sus grandes gestas, creo que hay un tema que todos debemos tomar muy seriamente. Y es la capacitación de los entrenadores. Me surgen infinidad de preguntas acerca de este tema, pero se podrían resumir en una sola ¿Cómo se capacitan los entrenadores en Argentina?

La respuesta es tan contundente como triste: como pueden. A continuación nos podríamos preguntar ¿Qué requisitos son necesarios para convertirse en entrenador en Argentina? La respuesta es algo más macabra, sólo dos fotos y un formulario. No importa si el aspirante es astronauta, verdulero, ingeniero o maquillador. Con completar la ficha, entregar las fotos y abonar la habilitación estará al costado de la línea decidiendo los destinos de tal o cual equipo.

Este debe ser un tema realmente delicado, porque de ello dependen muchísimas cuestiones. Así como decimos que los entrenadores que se capacitan como pueden podemos deducir que los jugadores aprenden como pueden también, no hay alternativa posible. Hablar de un estilo de juego es una utopía, si no hay criterios de capacitación mucho menos los puede haber de conceptos en tal o cual etapa. Esto hace imposible el desarrollo del deporte de alguna manera, puesto que es un barco a la deriva. Esta camada de jugadores tiene a este entrenador, que aprendió en un curso sobre defensa pero no le gusta demasiado el ataque, y luego tendrá a aquel otro que repite la fórmula con que lo entrenaron a él y no tiene la capacidad de diagnosticar si al grupo eso le sirve o no.

En este punto se que me dirán, “sin embargo de esta estructura deficitaria surgen jugadores como Simonet, Carou, Schulz, etc” seguro, los jugadores afortunadamente tienen el potencial de aprender muy por encima del nivel del que le puedan enseñar los entrenadores, inclusive hay camadas de jugadores que están por encima de cualquier entrenador que puedan tener (se me ocurre la generación dorada del Básquet, siento enorme respeto por los enormes entrenadores como Sergio Hernandez y Julio Lamas, pero los jugadores individualmente han llegado muchísimo más lejos en sus carreras que los mismos entrenadores, el caso de Velasco y el Voley ahora podría ser el opuesto).

Si de una buena vez por todas queremos garantizarnos de que el éxito en la formación vaya más allá de las ganas de cada entrenador o de su capacidad de pagarse cursos y viajar por el mundo para ver Handball y abrir su mente es inminente formar la escuela de entrenadores argentinos. Un proyecto que no debe demorarse más, donde podamos aprender de los muchísimos entrenadores que saben y mucho en nuestro país, tanto los grandes como los más jóvenes.

diego-simonetY aquí toco un punto un tanto urticante, en principio podría ser un reclamo a la dirigencia que nunca ha podido llevar a cabo un proyecto tan necesario como la escuela de entrenadores, garantizando así la capacitación de los formadores. También en nuestro ambiente que es tan pequeño y donde nos conocemos tanto hay mucho recelo, hay mucho de decir “¿A quien? pffff que voy a ir a escuchar a ese ¿que ganó?” Nos guste o no este sentimiento de desprestigio hacia el otro es más frecuente de lo que creemos. Y si hay algo que tengo clarísimo a esta altura de mi vida es que de todos se aprende y todos tienen algo para aportar. Hay gente con muchísima experiencia en el Handball que podría ayudar y mucho a gente más joven a no cometer errores, a aclarar metodologías de trabajo y compartir conocimientos. En eso debemos todos darnos un baño de humildad y enseñarnos los unos a los otros. Algunos más, otros un poco menos, otros detalles, otros lo grueso e importante, pero debe haber una dinámica de intercambio que permita aunar criterios de trabajo.

Lo primero que se desprendería de esta escuela de entrenadores, o reunión de trabajo, imagino que deberían ser los criterios de trabajo en cada etapa. Si todos nos ponemos de acuerdo en que cosas son tan importantes en cada etapa, cada uno lógicamente con su impronta y particularidades, nos podríamos garantizar que los jugadores vayan transcurriendo de una categoría a otra apropiándose de determinados conocimientos, así tendremos mejores jugadores en el futuro, con mucho menos problemas de base.

Lo segundo y prácticamente consecutivo sería descubrir el estilo de juego. Creo que Brasil ha adoptado un estilo: defensa profunda, de anticipación y disuasión, contra ataque apoyado y rápido, juego de mucha continuidad y asociaciones con buena técnica individual. Creo, humildemente, que muchas veces en Argentina estamos demasiado influenciados por las escuelas europeas y francamente no tenemos el potencial para jugar como ellos, no tenemos ni los parámetros antropométricos de talla ni la capacidad de lanzamiento para jugar como, por ejemplo, Croacia. Entonces que bueno sería ir de asistente a una mesa de café donde se sienten 15 entrenadores con experiencia y discutan ¿A qué debemos jugar los argentinos y las argentinas?

Y mejor aún, para jugar así en 10 años ¿Qué debemos hacer hoy con los infantiles, menores y cadetes? Seguramente nos abra la cabeza a todos y salgamos disparados a nuestros clubes a trabajar con mucha más claridad, nadie se guarda nada, todos compartimos lo muy poco o mucho que sabemos.

handball-argentina_2Pero claro, para eso necesitaríamos otra estructura y otra infraestructura, yo opino que las categorías de base deberían jugar mas y mejor, dos tiempos de 20 para repartir entre 14 chicos es muy poco, la modalidad encuentro (bien aplicada) podría aportar experiencias más significativas desde el aprendizaje.
Desprenderse del resultado hasta menores, incluso del arbitraje formal (podrían ser juniors del propio club o aspirantes a árbitros los que dirijan), jugando por supuesto para ganar porque ese es el objetivo de todos los deportes, pero teniendo claro que ganar en esas etapas no garantiza ganar arriba y si se gana a cualquier costo incluso es perjudicial.
Obviamente, esta es mi opinión. Si me preguntaran a mi, yo debo ocupar el lugar mil quinientos y algo en la lista de entrenadores a quienes escuchar en Argentina, pero bueno, sería genial recolectar 1500 opiniones y ver como pensamos todos. Como nos imaginamos un Handball mejor, si es que creemos que esto puede mejorar.

No se… yo sueño con un Handball donde Simonet no sea una excepción, un Handball nunca con la masificación del fútbol pero a la vez sin los problemas que eso genera también. Sueño con un deporte ordenado, nacional, un deporte que llegue a todos los estratos sociales, un deporte que no sea tan caro practicar, un deporte que sepa que hacer con sus inferiores y con sus mayores, un Handball que no te haga atravesar el conurbano un domingo a las siete de la tarde para jugar un partido de cuarta caballeros, un deporte más cerca de los jugadores y de la gente.

Creo que la escuela de entrenadores sería un gran primer paso para el desarrollo, yo al menos estaría encantado de escuchar a todos los que tengan ganas de expresarse. Ustedes dirán que soy un soñador, pero no soy el único.

Bruno Ferrari

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