Aprender a ganar

matuDicen los que saben mucho que para ser un deportista, para entender lo que implica hacer un deporte y poder practicarlo, la primera cosa que hay que lograr es «Aprender a perder». Una vez que un jugador entiende que se puede perder, que es una oportunidad para mejorar, que inmediatamente tendrá revancha, que el otro equipo desea exactamente lo mismo que nosotros y que puede ser que nos gane, recién en ese momento uno puede convertirse en deportista. Este proceso puede tomar años, incluso toda una vida.

Pero tan importante como saber perder es saber ganar. Lamentablemente muy a menudo nos encontramos con esos equipos que cuando media una diferencia amplia de goles entre ambos tienen actitudes poco elogiables, tiran flys, mandan al arquero a tirar un penal, intentan meter un gol de cabeza, o esas cosas tan poco feliz y que tanto faltan el respeto al otro equipo, que además de sufrir la derrota por tantos goles debe tolerar estas paparruchadas. Cuando, por ejemplo, Niksa Kaleb define así este contra ataque no está haciendo otra cosa que faltándole el respeto al incipiente equipo griego, en la final contra Alemania de ese torneo que lo consagró campeón olímpico Kaleb no tomó ningún lanzamiento acrobático, ¿por qué hacerlo con Grecia ganado por 6 goles cuando faltan dos minutos? Este tema lo desarrollamos más ampliamente en este post, absolutamente subjetivo.

kogoEl fin de semana hubo un resultado que nos sorprendió a todos, es más cuando leíamos la información esperábamos la corrección, el «perdón, fue un error de tipeo», pero no, se confirmaba, Ballester derrotó a Dorrego por 46 a 20, una diferencia tremenda de goles entre ambos y una cantidad de goles muy superior a la media por parte del equipo rojo.
De un tiempo a esta parte el conjunto dirigido por Elio Fernández juega un Handball muy rápido, vertiginoso y muy vertical. Los jugadores en su mayoría son atletas, que atraviesan el campo a enorme velocidad, en primera y segunda oleada, su estado físico y determinación es realmente envidiable. Cada pelota se sube como si fuera la última, y los que llegan primero pueden ser su capitán con más de 40 años, su pivote (puesto que no finaliza contra ataques en general) o cualquiera que tenga la camiseta roja de SAG Ballester.
Este estilo de juego se basa mucho en la dureza e intensidad defensiva que le permite recuperar muchas pelotas, y si uno tiene la suerte de pasar por ahí se encontrará con Leo Maciel, un arquero con porcentajes tremendos y que tiene la capacidad de hacer parecer cualquier lanzamiento una ridiculez, uno ve jugadores que suben, se esfuerzan, y «pic» el arquero de la selección parece más concentrado en que la pelota le quede cerca para sacar la contra que en otra cosa, descontando que no será gol.

Volviendo al título, vale aclarar que Dorrego llegaba al encuentro diezmado, con 7 jugadores lesionados y atravesando un presente delicado. Un equipo que se ha afianzado en Liga pero al que las bajas lo están perjudicando. En este encuentro no hubo una sola situación de zorna, ni una sonrisita, ni un jugar a media máquina porque la semana que viene tengo el Nacional. Ballester hizo lo que tiene que hacer un equipo que respeta a su rival y que ama el deporte que practica, ganarle por la mayor cantidad de goles posible, recibiendo la menor cantidad de goles posible. Parece sencillo, y una obviedad, pero una cosa son los Glober Trotter y otra un equipo deportivo. Si un equipo es serio, competitivo y realmente superior a su rival debe demostrarlo dentro de la cancha, dejando todo y siendo respetuoso. Lo mejor que le puede pasar a un equipo es que el otro lo respete, y si esta vez fueron 26 goles de diferencia seguramente los chicos de Dorrego ya estarán trabajando para que el próximo partido sean muchos menos. Seguramente el conjunto de Morón prefiere perder por 26 que por 10 y con 2 goles de cabeza en los últimos 5 minutos.

Si me hubiera tocado perder a mi por esa diferencia, seguramente estaría dolido, quizás no me gustaría leer en una páginita un artículo al respecto. Pero créanme que hay que celebrar a los equipos que saben ganar, el que no sabe perder tiene un problema, pero el que no sabe ganar no entiende nada.

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