Las dos caras de la moneda

 

 

nagy abalo

 

“El dinero no hace a la felicidad” dijo algún filósofo una vez. “Pero como ayuda” desvirtuaron Los Decadentes más acá en el tiempo, y a ciencia cierta ambas frases tienen algo de verídico. Yo sostengo fervientemente que las cosas más lindas de la vida no son cosas (valga el duplica de la frase), pero a la vez en este mundo capitalista el dinero cambia el rumbo de las cosas.
Llevar esta cuestión filosófica al deporte de alto rendimiento es poco menos que perder el tiempo. Cuanto antes entendamos que el deporte de alto rendimiento, y cuanto mas alto sea ese rendimiento, es lisa y llanamente un negocio, menos problemas tendremos para entender y aceptar las cuestiones que suceden a diario. La última frase con la que les tiro es de Ezequiel Fernandez Moore, el sensacional periodista nos dice “el deporte (fútbol en ese caso) es demasiado negocio como para ser sólo un deporte, pero a la vez es demasiado deporte como para ser solo un negocio”.

En la actualidad está claro que cuánto mayor sea el patrimonio de un equipo mayor posibilidad de obtener éxito tendrá. Una chequera suculenta no garantiza títulos, pero como decían los Decadentes indudablemente ayuda. Son justamente las excepciones a esta regla lo que hace al deporte hermoso y los que nos permite llenar nuestro bolso de ilusiones cuando salimos a entrenar, de las líneas para adentro siempre son 7vs7 y un mal día lo puede tener cualquiera, y pese a que el Handball es un deporte bastante “lógico” (entendiendo por “lógico” que entre dos equipos si hay diferencia de nivel es más probable que gane siempre el mejor, no se puede colgar nadie del travesaño) hay casos como el de Flensburg que se quedó con la Champions League siendo el de menor presupuesto de los participantes de la Final Four y estando 9 goles abajo a falta de 12 minutos. El dinero no garantiza la vuelta olímpica.

Ahora bien, si uno tuviera demasiado petroleo en el fondo de la casa y pudiera armar un súper equipo ¿A quien ficharía? Seguramente a varios de los que hoy tiene el PSG. Pero si uno además de petrodolares entiende de deporte y tiene experiencia en el tema ¿a quienes comprarías? Seguramente a muchos de los del Veszprem.

El PSG y el Veszprem tienen tantas cosas en común como diferencias. Repasemos, el Paris Saint Germain antes de convertirse en esta constelación de estrellas sin rumbo claro era un equipo modesto de la capital de Francia, clásico rival del Ivry de los hermanos Simonet. Se salvó del descenso en la última fecha gracias al resultado de un tercero y su incorporación más rutilante era Bojinovic, un jugador entrado en años del que se desprendía Montpellier. La llegada del jeque del petroleo (el mismo que incorporó a Zlatan, Cavani y compañía el equipo de fútbol) desencadenó el arribo de muchas figuras de nivel espectacular, encabezados por el danés Mikkel Hansen, libre del AG Kobenhavn, equipo que se había disuelto por falta de capitales.
El PSG se parece mucho al equipo que podría armar un chico en la Liga Máster del Winning Eleven, muchos jugadores superpuestos en posiciones similares, carencia en otros y fundamentalmente un entrenador que no se ha mostrado capaz de liderar el rumbo del barco. De esta forma pese a contar con Hansen y Narcisse el conjunto azul y rojo también tenía a psg1Antonio García y Gabor Csazar, 4 jugadores de élite que claramente se superponen y a los que hay que rotar de forma magistral para poder sacar lo mejor de cada uno. El español terminó con pocos minutos y emigrando al Pick Szeged. Craso error, seguramente Hansen sea mejor jugador que Antonio, pero el 9 tiene una actitud y un entrega indispensable para cualquier equipo que se precie de serlo, puede tener mejores y peores partidos, pero va para adelante como un toro y deja la vida en cada encuentro. Otros jugadores nórdicos como Hansen son capaces de perder una final del mundo por 30 goles sin que les caiga una lagrima. El vikingo es el mejor o de los mejores tres del mundo, pero si me hubieran preguntado yo me hubiera quedado también con Antonio y le hubiera hecho un lugar, al fin y al cabo ¿para que lo ficharon si no?
Con Sierra el mismo caso, llega el arquero campeón del mundo para que termine jugando mucho más Annonay, Pastor agradecido, al Pick Szeged tambien. Está más que claro que en sendas transacciones de españoles el PSG perdió dinero, cosa que parece no importarle demasiado.
El equipo parisino pese al acopio de figuras no ha podido plasmar en títulos todo lo que invirtió, el año pasado quedó fuera de la Champions y perdió a manos del Dunkerque la liga de Francia. Aún así sostuvo en el cargo a su entrenador, quien con la actual campaña no ha podido hacer demasiados méritos.

¿Cómo son las cosas en Veszprem? Radicalmente diferentes en lo deportivo, similares en lo económico. El principal banco húngaro decidió apostar por un deporte más que popular en su país, y como primer medida se propuso repatriar al ícono del Handball húngaro, no fue por Hansen, a quien seguramente podría haberle pagado el sueldo, si no por Nagy. El zurdo tentado por la oferta económica pero también por volver a su país se fue nada menos que del Barcelona y volvió a jugar con su país, recuerden que se especuló y mucho con que Nagy podría haber jugado los juegos olímpicos de Londres como español. Repatriar a Nagy fue un golpe de escena sensacional, el PSG debería haber ido por Karabatic, quizás complicado en ese momento con el escándalo de las apuestas, es cierto.
Segunda cosa magistral del Veszprem, elegir un entrenador líder, trabajador, ganador y a la vez de bajo perfil. La contratación de Antonio Carlos Ortega pareció en su momento un anexo más a la fuga de talentos por la crisis de Asobal, pero los húngaros sabían muy bien en manos de quien ponían este ambicioso proyecto, que se fue dando por etapas. El Veszprem siempre tuvo grandes equipos a nivel local, es el número uno de Hungría, jugadores como Carlos Perez, Dzomba y los mejores de Hungría han integrado las filas de este poderoso equipo. Pero esta vez, en la primer etapa irían más allá, con la “obligación” de ganar la liga local también irían por Europa. Con Nagy y AC Ortega llegaron Chema Rodriguez, Carlos Ruesga, Renato Sulic, Cristianac Ugalde, Momir Ilic y el tunecino Jamali (todo un prodigio y con mucho futuro). En la primer temporada de Antonio Carlos Ortega liderando el equipo, estuvo a escasos segundo de entrar a la final four, cayendo nada menos que ante Kiel en Alemania y con un arbitraje poco menos que cuestionable. La temporada pasada el conjunto de Ortega llegó a Colonia y se quedó con un meritorio tercer puesto, cayendo en semis nada menos que ante el FC Barcelona.
Sabiendo que la maquinaria estaba bien encaminada el Veszprem decidió ir por todo, renovar el contrato a Ortega hasta 2017 e incorporar jugadores de jerarquía internacional, que se suman a los que ya tenían. Esta temporada llegaron Cristian Zeitz, Gasper Marguc, Roland Mikler y Andreas Nilsson. Pero eso no es todo, previendo la etapa 3 del asalto a Europa el equipo magiar ya tiene “atados” para la próxima temporada nada menos que Aaron Palmarsson y a Pavel Atman. Dos de los mejores centrales del mundo.

Además de la incorporación de grandes jugadores el Veszprem participa este año de la liga SEHA de los Balcanes, donde los mejores equipos de la región juegan un torneo mucho más fuerte y competitivo que el doméstico. De esta forma compensa una pequeña falencia como podría ser la falta de competencia interna, que quizás esté aquejando nada menos que al Barcelona. El Veszprem se mide con el RK Zagreb, el Vardar y demás equipos,liderando por el momento la tabla de posiciones. Como facto negativo a este torneo se puede decir que suma muchas millas de viaje entre Champions y SEHA, pero es el costo a pagar en pos de tener un equipo compitiendo en lo más alto

Dos formas diferentes de invertir el dinero, nosotros apostaríamos que el Veszprem se mete nuevamente en Colonia, veremos que hace el PSG.

Bruno Ferrari

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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