Tocar el cielo en Doha

1tiroEstar en Qatar es realmente una experiencia única e inigualable, creo que pueden lograr a entenderme quienes lean este post porque seguramente son gente común (“ordinary people” rezaba el título de aquella vieja película), que puede y gusta de vacaciones y que quizás en alguna oportunidad ha viajado. Pero Doha seguramente sea un destino accesible sólo para gente de negocios o que viaja por negocios, o para aquellos afortunados que puedan tener el dinero para costearse la experiencia, que claramente no es nuestro caso.

Estar aquí representa un grado de excitación tremenda, muy lejos de tomarlo como un trabajo mi experiencia es de una adrenalina prácticamente constante. Desde que pisamos el aeropuerto el despliegue de tecnología, publicidad y organización en pos del Mundial es impresionante. Yo no estuve en Juegos olímpicos u otros mundiales, pero algunos periodistas nos cuentan que la ceremonia inaugural, los estadios, la atención a los medios y demás cuestiones son de primerísimo nivel. Quizás un nivel al que nuestro deporte no está acostumbrado.

Algunas cuestiones ya suenan obscenas, la vida de los jeques aquí es inimaginable, los autos, los hoteles y las comodidades que hemos ido descubriendo son inimaginables y muy difíciles de explicar. Entonces esta cuestión en mi caso genera básicamente dos cosas: 1) la excitación y felicidad de poder estar en un evento como este, donde no sólo se puede ver Handball, si no que esos jugadores que son más que Messi para mi estén ahi, a la misma distancia a la que están cuando veo un partido en Ballester, poder ver lanzar a Lazarov, atajar a Szmal o cruzarte en un ascensor con Ivano Balic y que te salude con la mejor onda. 2) estar en un lugar como Doha, con toda la cuestión islámica que para mi cabeza occidental muchas veces resulta incomprensible, por ejemplo en cuanto a la cuestión del género, ver a las mujeres encapuchadas es realmente algo que me indigna, no puedo salir de mi concepción occidental. Esto quizás me ayude a ser más amplio, más respetuoso. Este lugar donde pareciera que el dinero es infinito, y así como invitan a 1500 personas a ver el Mundial, también construyen un estadio que sólo usarán para este evento, y luego quizás lo demuelan para hacer otro. Las máquinas trabajan 25 horas y realmente a cada paso algo sorprende.

1fedeHoy llegaba un momento muy especial, porque tras haber visto Alemania – Polonia, tocaba la hora de los Gladiadores. Recuerdo que fue justamente esta camada de jugadores la que me motivó a tener un blogspot, yo la consideré “la generación dorada”, comparándolos con el Basquet. Y casualmente hoy recordaba esa anécdota que cuenta Luifa Scola, aquella vez que le ganaron por primera vez al Dream Team “en la charla técnica Magnano me dijo que defienda a Kobe Bryant, años atrás los pibes se reían y a todos nos parecía imposible, esa vez nadie se rio, y yo le dije ok, y me lo creí, y todos lo creímos, y ahí empezamos a ganar el partido”. Yo los primeros 5 minutos sentí eso, sentí que Argentina realmente jugaba de igual a igual, Seba Simonet hacía durar los ataques hasta el pasivo, lo que dice el manual del central, hace algunos años era imposible jugar contra una potencia así sin entrar en desesperación. Los Gladiadores se plantaron de igual a igual, promediando el primer tiempo el sueño se cayó a pedazos, Dinamarca pisaba el acelerador y sacaba diferencia.
Sin embargo cuando Federico Pizarro metió el último gol de contra y terminó el primer tiempo le dije a mi compañero “este gol es imoprtantísimo” y sin embargo nos íbamos 5 abajo al entretiempo. Es que el equipo de Dady Gallardo transmitió eso, no se me ocurrió pensar “que pena, se nos fue” o “ahora hay que rotar para que descansen y pensar en los próximos partidos”, nada de eso, esto seguía y iba a haber más.

Con el comienzo del segundo tiempo la esperanza renacía, Argentina jugaba bien, realmente muy bien y además mostró una solidez defensiva absoluta. Por ahí no pasaba Hansen, Mikkel Hansen señores, y no porque tenía un mal día, no pasaba porque no podía, porque yo le vi la cara a él y a sus compañeros y créanme que no querían otra cosa que ganarle a Argentina, no creo que esos muchachos estén durmiendo en ese momento.

Y apareció el equipo, porque todos amamos el desequilibrio del Chino y la sapiencia de Seba, la plasticidad de Pizarro y las paradas infernales de Mati Schulz, pero cuando nadie pensaba y todos más lo necesitaban ahí estuvo el Buitre Agustín Vidal, que no es extremo y que no es Eggert, pero le metió una contrarosca a Landin al primer palo, y defendió durante medio tiempo como un verdadero animal.
¿Que decirles de Leonardo Querín? Algunos dicen que sufre exclusiones, es cierto pero dejenme preguntarles ¿hay algún equipo en el Mundial o en un Panamericano que tenga un lateral izquierdo flojo o no tan bueno? La respuesta es NO, bueno Leo los marca a todos, y si resigna protagonismo en ataque pero te aparece como una flecha a los 59 minutos del partido para definir una contra, si eso no es estar para el equipo diganme ustedes.
El Negro García, entró con el partido complicado y tras haber estado mucho tiempo sentado, fue CLAVE, previamente había parado un penal tremendo, atajó 4 de las 9 pelotas que le lanzaron.

Cuando el Chino Simonet empató el partido simplemente no lloré por el hecho de que quedaban 12 segundos y aún nos podían convertir. Cuando lo exlcuyen1chaino a Simonet sentí ganas de insultar al árbitro en perfecto español, no lo hice (¿me creen?), y quedaban segundos y Dinamarca atacaba en superioridad, agarrado a la silla como en una turbulencia de avión, transpirando, contracturado como si jugase, intercepción del pase interno, salto de la silla… falta, termina el partido… pienso “lanza Hansen” me quiero morir, no recuerdo si desde Pasión Handball subimos 6 o 7 goles de lanzamiento directo del cañonero en los últimos dos años, pero créanme que contuve la respiración más de dos minutos, bloqueo, la saca el Negro, DELIRIO.

No entendía, estaba catatónico, mi compañero saltaba y lloraba, yo no podía, no entendía, no sabía, que se yo… ¿empatar con Dinamarca? Imposible, salí de acá. Esta generación es capaz de todo, Qatar está revolucionado, todo el mundo habla de los Gladiadores, y ya no nos dicen “proeza de los Gauchos” como hace algún tiempo que la selección lograba un triunfo resonante, no, ahora este es un equipo de elite, un equipo que le puede ganar a cualquiera, y no es que Simonet gana 1vs1 porque no lo conocen, pasa 1vs1 porque es crack y no hay defensor que lo pueda parar. Yo siempre digo que Sebastián Simonet debe pasar a un equipo grande, no siendo despectivo con Ivry, pero un tipo con esa sapiencia, con ese carácter y ese mando, puede llevar a un equipo a la estratosfera, que sería como empatar con Dinamarca, o más.

Hoy fue historia, vivimos en vivo, por tele o por redes sociales un hito del que hablaremos durante la eternidad, cuando estemos grandecitos nos olvidaremos de nuestros compañeros del secundario, pero de que los Gladiadores empataron con Dinamarca nunca. Poder dimensionar la cuestión es complejo, para que se den una idea cuando terminó el partido anterior entraron a pegar nuevos sponsors en el taraflex, y aparecieron más cámaras de televisión, gigantes. Esto porque en Dinamarca el Handball tiene un relevancia increíble, este es el país que llenó una cancha de fútbol y que fue a recibir a su selección cuando ganó el Europeo de 2012 en multitudes. Los daneses deben tener el doble, o el triple de federados que Argentina, y el promedio de federado por cantidad de habitantes no lo quiero ni saber, debe haber cinco mil canchas más de Handball que en nuestro país. Pero sin embargo hoy estos chicos y el cuerpo técnico hicieron historia, lograron torcer la historia, lograron que ocurra lo impensado, lo soñado, lo imposible.

Sólo nos queda dar las gracias y desear que sea el comienzo de algo mucho más grande.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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