Hacia rutas salvajes

Qatar 2015 M88 QAT vs FRA

Pasó el Mundial de Qatar, tal como se preveía habrá un antes y un después del torneo en medio oriente.
Fue para todos un mundial inolvidable, desde lo estructural y organizativo casi insuperable y desde lo deportivo un gran nivel en varios partidos.

Sin embargo la cuestión principal a revisar es la extra deportiva, la cuestión de Qatar nacionalizando 12 jugadores sienta un precedente complicado y que puede dañar severamente la investidura de nuestro amado deporte.
En algún momento en Doha quedó bastante claro que el Mundial de Handball y el de Atletismo que vendrá en 2019 no son ni serán más que meros experimentos para el Mundial de Fútbol en 2022. Y desde allí catapultar a Qatar como la capital del deporte mundial, claro que para eso deberán ordenar sus cuestiones de ciudadanos y pasaportes, actualmente hay muchos jóvenes talentosos pero que al no ser ciudadanos qataríes no puede representar al país del sol y el buen petroleo (no todas las federaciones otorgan las facilidades que da la IHF).

Pero hablando específicamente de Handball, el Mundial de Qatar marcó aspectos bastante sombríos que de mantenerse en el tiempo conspiran contra la esencia e incluso la existencia del mismo deporte.
La cuestión del arbitraje siempre es un tema súper delicado, hemos dicho en varias oportunidades que el reglamento es demasiado interpretativo y el juego muy rápido, al no estar acompañados por la tecnología los árbitros son sometidos a resolver cuestiones muy complejas en fracciones de segundos. Por eso es que en el estadio desde hace un tiempo, al igual que en el fútbol, las repeticiones están anuladas. Esta edición como gran cosa se incluyó la tecnología para validad los goles, pero no mostrando una señal si no ante los ojos de un veedor. Es decir ante la duda un oficial confirmaba o anulaba el gol, lo que sigue siendo controversial ya que las imágenes sólo las recibe él.
Pero más allá de lo especifico del reglamento este Mundial tuvo primero demasiadas sanciones, al nivel de que los jugadores no sabían que estaba pasando, era común ver al árbitro excluyendo y los jugadores no sabían a quien estaban sacando. Otra cuestión fue los toques a los extremos, de la rudeza excesiva con la que convivimos, a la exageración de sacar a todo defensor que se colocara cerca del extremo, o sea, tolerancia cero.
Y la imagen de los polacos aplaudiendo a los árbitros en la semi final fue demasiado fuerte como para pasarla por alto; antes en los cuartos ante Alemania el arbitraje había sido controversial, y con Polonia no dejaba dudas. No era por supuesto un robo a mano armada, pero no encontrabas hasta la final un fallo “dudoso” en contra de la selección local de ninguna forma.

Qatar 2015 M88 QAT vs FRALa segunda cuestión es el tema de las nacionalizaciones, empezando porque desvirtúan absolutamente el concepto de representar al país y al deporte en ese lugar. Una cosa sería nacionalizar a un jugador que lleva tiempo jugando en un país, o a dos, y otra muy distinta permitir que doce jugadores integren un equipo nacional, de esta forma se corrompe absolutamente el espíritu del torneo y un equipo que hace dos años fue 20° termina jugando la final. Es cierto que el trabajo de Valero Rivera es deslumbrante, y para los que amamos la táctica y los planteos estratégicos de los partidos ver al equipo de Valero era como una enciclopedia del asunto. También es cierto que no sumó a Omeyer, Hansen, Aguinagalde y Narcisse, y que vuelve a ser virtud del entrenador el andamiaje colectivo de ese equipo, pero si los jugadores hubiesen sido todos qataríes no hubieran pasado de ninguna forma la primera ronda.
Entonces el interrogante que surge es ¿Qué pasaría si alguno de los demás emiratos se propone armarse un mega equipo? ¿Qué sería del Handball si para la próxima edición por Asia llegan Omán, Abu Dabi y Qatar a semi finales, plagados por estrellas mundiales?
Y voy más allá, que pasaría si amparados por esos “vacíos legales” las selecciones como Francia, España o Dinamarca deciden ellos también nacionalizar jugadores (España de hecho lo hizo). Imaginen si Francia a su galáctica selección le suma a Hansen y a Toft Hansen, o a Lindberg o Victor Tomás para reemplazar al lesionado Abaló. Seguramente por espíritu deportivo y por esencia estos países no lo harían, pero hoy por hoy no hay nada que se lo impida.

Otra cuestión será pensar si los países que se quedaron afuera de la final serán espectadores de lujo en esta cuestión de tratar a los países como clubes seguirán como espectadores o tomarán cartas en el asunto.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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