La ruleta rusa

1hellinNo se trata de hacer leña del árbol caído, no se trata de utilizar la muerte de Diego Hellín para escribir o criticar, se trata de ser realistas, de al menos saber que lugar ocupamos en el escalafón mundial y a que estamos expuestos los que nos aventuramos a practicar el Handball de cabotaje, una aventura con ribetes tragicómicos.

Durante el prestigioso Torneo Vendimia el jugador de Godoy Cruz se descompensó y murió, si bien se lo asistió instantaneamente, se le practicó RCP en forma inmediata y no fue posible reanimarlo,  la ambulancia tardó en llegar al lugar y la pérdida fue una tragedia. Una familia devastada, una experiencia que marcará a todos los que estuvieron ahí para siempre, pero este hecho si bien es una desgracia no es un hecho aislado, les tocó a los amigos de Mendoza, le tocó a Hellín, pero le podría tocar a cualquier club y cualquier jugador/a de cualquier parte del país y del continente me atrevo a decir.

Nuestra infraestructura es tan precaria y en otros casos tan decadente que nos obliga a practicar el deporte en circunstancias inimaginables. Y no estamos hablando de detalles, o de falencias en la estructuración de los torneos o la competencia, no. Porque eso seguramente no ayude al Handball a crecer, pero al menos no mata a nadie, hablamos de las otras cosas, de las cosas a las que estamos (mal) acostumbrados, pero en pos de estar adentro de la cancha seguimos sosteniendo.

Que la selección Argentina dispute el Mundial de Qatar con una indumentaria y la selección Junior el Panamericano con otra son cosas que a ciencia cierta no modifican nada, sería más prolijo un contrato para vestir a todos los equipos, es cierto, pero en definitiva lo que termina siendo trascendente es lo que hacen los jugadores y no la ropa que usan. De estos detalles hay varios, demasiados, pero tenemos otras cosas que no son detalles.

Hace poco tiempo ocurrió en España, en Antequera, y el club contaba con un desfibrilador, el jugador se salvó y hoy puede contarlo. En este punto muchas voces se alzan diciendo que el DEA es muy caro, que ni siquiera se encuentra en lugares públicos (como si es habitual en el primer mundo), y por supuesto que es cierto, pero yo pregunto ¿cuánto vale una vida humana? ¿es posible seguir jugando con fuego de esta manera? Porque convengamos que muchos de nosotros quizás no hemos ni siquiera visto un DEA en nuestras vidas ¿por qué no hay ambulancias en los partidos de Handball? Sobre todo con esta modalidad de «tira» donde hay partido desde las 10.30 de la mañana hasta las 21.30, son 11 horas de practica continua donde cualquier situación podría ser soslayada con la presencia de una unidad de traslado rápido y profesionales. Está claro que los clubes no pueden costear el costo de una ambulancia, convengamos que se les complica para costear los costos federativos,imaginemos tener que pagar 11 horas de ambulancia, entonces ¿a que jugamos? A la ruleta rusa.

Nos juntamos todos los fines de semana a rezar que no suceda nada malo, y realmente tenemos mucha suerte, porque con la cantidad de partidos que hay y en las condiciones que competimos la sacamos muy barata.

No vayamos tan allá, pensemos en lo cotidiano, en lo que nos parece «normal» «habitual», dejamos a nuestros hijos con personas que muchas veces no son profesionales de la actividad física, viajamos a los partidos en autos, con 6 o 7 infantiles en un auto para no tener que pagar un micro, o vamos en un micro con 3 chicos por asiento porque nos es imposible pagar dos micros.
Sometemos a nuestros jugadores a procesos de entrenamientos que en algunos casos no están ni siquiera planificados (hoy flexiones, mañana corremos y el viernes veremos).
Jugamos en canchas que patinan, que resbalan, que están llenas de hojas o de tierra, canchas que tienen las paredes a 6 cm de la líneas, canchas que tienen estructuras que invaden el espacio aéreo de la misma, donde no sólo la pelota puede pegar desvirtuando el juego si no que el jugador puede chocar su mano en caso de intentar alcanzarla, jugamos en canchas que gotean, o sea podemos hacer 89 kilometros hasta nuestro destino para llegar y no jugar.
Jugamos en superficies duras, que en Europa por ejemplo están prohibidas desde el año 70 para la práctica deportiva y tal es el caso que nos toca jugar a 90 km de casa pagando 8 peajes y llegás a decir «por lo menos la cancha es de parquet».

Y yo me pregunto ¿Hasta cuando?

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  1. 7th abril 2015 | Daniel says: Responder
    Excelente artículo, como padre de jugadores de handball me siento totalmente identificado con muchas de las cosas que comentaste. Yo creo que como mínimo el tema del desfribilador tendría que ser obligatorio tanto como la capacitación en RCP a los responsables de la actividad de cada club. Pero lamentablemente es una utopía . Saludos .

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