Estimado Señor Pergolini

1marioEstimado Señor Pergolini:

Alguna vez quizás deba contarle como el Handball cambió mi vida, como pasé de un consultorio psicológico familiar, donde mis viejos y pobres hermanas más chicas debían acudir a ver si lograban ordenarme las ideas o al menos correrme de «la instatisfacción permanente» o el «todo está mal», a aquella cancha de lija donde no había ninguna condición dada para practicar el deporte pero sin embargo podía sentir la felicidad cuando saltaba y el sol con el viento me tocaban las mejillas.
Seguramente nunca lo cuente, porque imagino que no le interesará, pero si tengo claro que haber encontrado la pasión por el Handball me dio un lugar en el mundo, todas las cosas que tengo, todo lo que me pasó, directa o indirectamente está relacionado con el Handball, sin ninguna duda ni excepción. Tengo claro que no es el deporte más lindo del mundo, tengo claro que hay infinidad de cosas a mejorar, pero el amor que siento por la pelota de Handball, por entrar al vestuario, por ver como un pibe juega su primer partido, por descubrir como otros van encontrando esa sensación de pertenecer a un club y empezar a ser jugadores, eso para mi es la vida misma.

Siempre nos reíamos con mi amigo Martín, porque nuestro primer entrenador a cada uno que se cruzaba le decía «¿che cuando vas a venir a jugar al Handball?, nosotros en zorna íbamos por la calle «Che! ¿cuando vas a jugar al Handball?» al sodero, al policía y a todos, nos reíamos. Apenas 10 años más tarde la vida me pagó con la misma moneda, voy por el mundo diseminando el Handball, se que no soy muy piola, todos lo saben, no soy el mejor en nada de lo que hago, pero todo el mundo sabe que juego al Handball, y que lo amo. Y en todas las conversaciones te meto Handball, dos o tres veces, y si me dejas 20. En todos los cumpleaños se habla un poco de Handball, es la ley. Si venís a mi casa pero se juega la Champions ya no te sorprende ver la compu enchufada a la tele, y si venís seguido hasta ya sabés quienes son los del Veszprem.

De un tiempo a esta parte los domingos el cable se clava en DeporTV, con la transmisión de los partidos, de caballeros, damas, nacional o súper 4, pero se ve y se comparte. Y lo hago francamente porque me gusta, y porque siento que es una humilde y pequeña forma de devolverle a este deporte todo lo que me dio, por agradecerle no haber tenido más que ir al consultorio con mi familia, por aprender lo que es un equipo y lo que son los amigos, lo que es luchar por un objetivo, modificar conductas y hasta la forma de ver la vida.

El Handball es todo para mi, y si algo no necesita mi amado deporte es a un bravucón denigrándolo en un medio masivo de comunicación. Sobre el señor Pergolini quedarán muy pocas cosas por decir, ese dejo de adolescente eterno, que como Peter Pan no quiere crecer, pero lejos del cuento hoy está grandecito y aún intenta mantener ese espiritu de la TV Ataca. Mejor no diga nada señor Pergolini, si usted no tiene nada para decir no diga nada, deje que DeporTV programe en su grilla a esos deportes olvidados, dele la chance a esos deportistas amateur que se pagan hasta la tela adheisva y que jamás serán estrellas mundiales que también puedan mostrar lo que saben por televisión ¿En el mundo sólo hay lugar para Nadal y Federer? Muy distante de ello, el mundo está lleno de gente real, gente que después de trabajar 8, 10 y 12 horas relega otras cosas para ir a entrenar, sin ningún otro beneficio que el de sentir la felicidad de estar adentro de una cancha de Handball. Postergamos novias, llegamos a casa cuando nuestros hijos duermen, nos perdemos el cumpleaños de los tíos y vamos a trabajar todos doloridos, permítanos salir en DeporTV señor Pergolini, no nos ningunee, deje que los chicos de Karate también lo hagan ¿no pensó que para nosotros no es todo tan fácil como para usted y que quizás necesitemos de ayuda y difusión?

Seguramente jugamos muy lejos del nivel de los profesionales, pero creame señor Pergolini que la pasión que nos moviliza merece al menos un pequeño espacio en la televisión, tranquilo, no iremos por sus inversores, ni siquiera nos acercaremos a su nivel de popularidad, sólo queremos compartir como aquel viejo entrenador nuestro, la pasión del Handball, contarle a todos como es, al fin y al cabo cada uno seguirá en lo suyo, pero con que uno solo de los chicos que ve la tele el domingo se acerque a un club para nuestro humilde y amado deporte eso será todo un éxito.

Si el Handball metropolitano es un producto poco atractivo serán los dirigentes los que deban recoger ese guante, mientras tanto, estimado señor Pergolini, no nos pisotee la pasión con su bravuconada, entienda que lamentablemente a usted lo sigue escuchando gente y esa campaña por hacerse el cómico o el superado a nosotros nos lastima y nos denigra. Sin otro motivo lo saluda atentamente un apasionado de ese deporte que «si le interesa a mucha gente».

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Editamos el post con las respuestas de la mañana del Viernes 25, firmadas por el protagonista de esta historia.

Bruno Ferrari

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