El dolor de un país

1chineseLlegaba de festejar el cumpleaños de mi hijo, pensaba en lo grandiosa que es la sensación de verlo contento, rodeado de amigos, jugando, riendo y corriendo por ahí. Comprobé, una vez más, que el cumpleaños de un hijo es el día más feliz de la vida, es de alguna manera como tu cumpleaños pero a la enésima potencia. Llegaba cansado es cierto, pero nada podía robarme la alegría. No me había llevado el telefono, de vez en cuando practico el arte de abstraerme del maldito aparato que entre redes sociales, y fanatismo por el Handball me tiene embobado, cuando lo agarro noté una inusual actividad para un pelagatos como quien suscribe.

La noticia me amargó el día, aún el que como les había contado fue de los más felices de mi vida. No daba crédito a lo que leía, pero estaba y estoy tan triste que ni siquiera pensaba el típico «no puede ser». Un dolor inmenso, incomensurable.
Diego Simonet sufrió la rotura de ligamentos de su rodilla y por ende se perderá los Juegos Olímpicos de Rio, una baja más que sensible para el equipo nacional y una tristeza enorme por el momento en el que se encontraba, a una semana de haber sido campeón y MVP de la Copa de Liga en Francia, asentado como indispensable en Montpellier, jugando Champions cada vez mejor y con la seguridad de ser el ancho de espadas de Los Gladiadores, que se preparaban para dar un nuevo golpe de escena en tierras brasileras.

La sensación con la lesión del Chino fue como cuando ves esos especiales de fin de año de patadas y te agarras la pierna, cuando te cuentan que tal se golpeó y vos mostrás los dientes y hacés ruido de sifón de soda, como si te estuviera pasando. No sentí el dolor físico, ni en la rodilla, sentí como si se me rompiera el corazón, lo compartí con mi señora y mis amigos, no se si llegan a imaginarse lo triste que estoy. Me iría nadando a Francia solamente para pararme con una cartulina que diga «Fuerza Chino» en la puerta de la casa.

Con un deportista como Diego Simonet hay un doble dolor, uno y el quizás más obvio e inmediato es el deportivo, el sólo hecho de no poder verlo jugar ya es feo, ver a Montpellier sin el Chino hoy es como ver al Barca sin Messi, pero saberlo ausente por largos meses angustia, y en serio. Su equipo y su selección tendrán un vacío enorme.
Pero el otro dolor es por el tipo de persona que es Diego, un pibe amable, sonriente, buena leche, macanudo, que es un super star internacional total y sin embargo no se la cree ni un poquito, que sigue el torneo de las Juniors en Brasil y les mete RT y like porque le encanta el Handball y el Handball argentino más. Que no tiene un exceso, un problema, nada de nada. Humilde como el más, la viene rompiendo desde que nos acordamos y siempre tiene tiempo para una nota, para unas preguntas y le contesta igual a Canal + de Francia como a esta pagina absolutamente amateur.
En la cancha el Chino es como afuera, buen deportista, solidario,  buen compañero. Saber de su tristeza te pone aún más triste. Porque el chino quiso volver a jugar con la rodilla rota y todo, sabemos fehacientemente que le encanta jugar y además del bajón de perderse un torneo soñado como los Juegos al Chino lo que también le duele es no poder estar en el 40×20, el hábitat natural para una especie como él, de los que están en extinción, esos que mezclan talento con trabajo y les da como resultado humildad (cuando hay cada papanata que se agranda ¿no?).

Es cierto que al Chino le quedan no uno, si no dos Juegos Olímpicos más, también cierto es que a este estirpe de deportista uno quisiera verlo jugar todos los Chino Simonetdías. En estos casos la primera recuperación es mental, necesitará tiempo, encontrarse con él mismo, rodearse de ese entorno que tanto lo quiere y que hizo de el un tipo tan honesto como bueno, mucha fortaleza y amigos para ponerse a recuperar lo más rápido posible, siempre priorizando que quede todo bien.

De la misma forma que nos duele a todos, que le duele la rodilla a todo el país, también ya empezamos a hacer fuera por una pronta y exitosa recuperación. Fuerza Chino, te quiero mucho.

Bruno Ferrari

No comments yet.

Join the Conversation