Aprender a sufrir

fede pCuando la pelota bloqueada por Federico Fernandez volaba hacia afuera un gran grito de desahogo explotó en Tecnopolis, era el 22-21 y Argentina se quedaba con un partido que había sido aún peor que el del miércoles con Groenlandia. Atrás habían quedado las matemáticas y las posibilidades de pasar como primeros de grupo, tal y como fueron las cosas no haber quedado afuera del mundial a esta altura es un negocio redondo.

La confianza en el equipo es tal que nadie podía imaginar un desenlace inoportuno, estamos convencidos de que el miércoles sólo fue un mal día y que todo volvería a la normalidad, pero sin embargo como bien sabemos en el deporte nada está dicho. Si bien nos encanta hacer pronosticos, y yo mismo hace unos dias coroné al Veszprem campeón de la Champions, hasta que la chicharra no suena habrá que aprender a no emitir opinión.

El partido comenzó difícil, Chile se ponía 1-4 lo que obligaba a Dady Gallardo a mandar a Gonzalo Carou a entrar en calor, el capitán rapidamente estaba adentro, y lo que podría haber sido un plan de llevarlo de a poco en menos de 10 minutos se convirtió en una urgencia. Con Matias Schulz en buen nivel y Carou ordenando la defensa el partido lentamente se equilibró. Con un gol de contra tremendo de Pablo Simonet a pura potencia Argentina logró pasar al frente por primera vez 9-8 pasando la mitad del primer tiempo, los Gladiadores comenzaban a crecer y lo de Schulz pasaba de bueno a espectacular, el brazo del niño Vieyra era la solución a casi todos los problemas y las que antes iban afuera empezaron a entrar. El equipo se soltaba y encontraba juego y nivel, pese a eso Chile no se quedaba atrás y conducidos magistralmente por Emil Feutchmann mostraba una gran capacidad de leer la defensa Argentina y que no solo iban por el primer puesto, estaban dispuestos a eliminar a Argentina de la lucha por las medallas y del mundial.

El final del primer tiempo fue 15-8 para Argentina, nos descontracturamos, dijimos «la casa está en orden» y ya hasta habíamos dejado la calculadora. El segundo tiempo comenzó auspiciosamente, y con un gol de Seba Simonet Argentina se ponía +9, y justo en ese momento donde parecía que salía el sol y todo se encaminaba a la felicidad máxima, Chile hizo lo suyo, despacito, de a un gol, sin desesperarse y manejando cada segundo del partido fue recortando la distancia. Insólitamente el equipo nacional estuvo más de 15 minutos sin convertir goles, anclado en 18 goles sin poder superar a Felipe Barrientos que llegó a promediar 87% y fue el gran sostén en el que Chile construyó un parcial de 0-7.

schulzA Argentina no le salía nada, palos, arquero, afuera, en ese orden y Chile empujó hasta empatarlo. Con menos de 5 minutos se habían quemado todos los papeles de diferencia de gol y posibles cruces, había que ganar y como sea porque si no nos quedábamos sin mundial, sobre todo teniendo en cuenta que el empate favorecía a Chile. Seba Simonet salía excluido y volvería solo con 7 segundos por jugar y luego Carou por cruzar a Salinas también. 5vs4 Chile encontraba desde el extremo el empate en 21 que dejaba a los Gladiadores sin nada. Faltando 20 segundos Pizarro lanzó de afuera, Fede Fernandez capturó el rebote, casi le pega en el pie, encontró a Pizarro que circulaba y este en un arrebato de valentía y calidad giró como si fuera pivote de toda la vida para vencer a Barrientos desde el extremo izquierdo, si izquierdo.
Pero el detalle era que Cánepa había ingresado por Schulz para jugar 5vs5 de campo, Chile intentó un lanzamiento que bloqueó Fede Fernandez (Schulz no llegaba al arco) y fue delirio y desahogo.

Hay mucho por pensar y analizar. Ahora viene Brasil al que le queríamos ganar el domingo, tendrá que ser el sábado. El equipo necesitar reconstruirse y reinventarse, hoy recuperó a Carou y si bien jugó mal dio una prueba de valentía y coraje enorme, con eso solo no bastará para ganarle a Brasil, vamos por todo.

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