Aires de cambio

Año 2003, Cristian Canzoniero siempre fue un excelente arquero, pero fundamentalmente un ganador. Y en la última pelota le regaló el palo corto y fue a buscarla, parándole nada menos que a Dzomba (de los mejores en su puesto en la historia) y sellando la histórica victoria de Argentina sobre quien después sería campeón del Mundo en Portugal.
En el Diario Olé y para todo el país aparecía la selección argentina de Handball, sponsoreada por Aerolíneas Argentinas y Firestone. Como si el batacazo ante gullCroacia hubiera sido poca noticia aquella selección luego empataría con la Rusia de Maximov, vigente campeona olímpica. Los que jugábamos al Handball no lo podíamos creer, “por fin nos toca a nosotros” “ahora si, este es el momento”, esas y otras frases tan optimistas como alentadoras nos hicieron soñar, igual que la lechera con que el Handball sería por fin importante, que estaríamos en TV, que la liga daría un salto de calidad, que se jugaría en todo el país, pero al igual que la ilusión de aquella trabajadora lloramos por la leche derramada. Aquellas tremendas actuaciones quedaron en la nada, Argentina no pudo pasar de ronda tras perder por 1 gol con Arabia Saudita. Pero no fue por eso que no progresamos, pese a no haber avanzado de ronda el Handball argentino estaba en boca de todos, en los colectivos y trenes la gente comentaba los partidos, los pibes en los recreos de la escuela querían ser como Eric Gull ¿Perdimos el tren? Si, no supimos capitalizar el impulso que generó haber dejado, aunque sea por una semana, el “fútbol con la mano” o esas líneas que nadie entiende para que son.

Una de las mejores camadas de la historia no pudo ser utilizada para lograr una competencia local de calidad, para lograr que en la escuela se juegue más y mejor, para lograr que en el interior el deporte pueda florecer y llegar a más personas.

Pese a la desidia, años más tardes tuvimos a los Gladiadores, y a Diego Simonet, y a la Garra que llegó para ser un equipo de alto rendimiento, y después a ambas selecciones en Río, y al Chino cada vez más arriba, y las redes sociales nos ayudaron a que el Handball se vaya difundiendo, siempre por fuera de cualquier canal oficial y sin ningún plan, con lo bueno y lo malo que eso conlleva.
En este contexto de caos de difusión nos encontramos con que los equipos nacionales en Rio han tenido actuaciones muy por encima de lo que podríamos haber soñado, no porque no confiáramos en sus capacidades, si no porque enfrentaban a verdaderas potencias para los que ya no eran sorpresas, y así y todo Argentina puso en jaque a campeones mundiales, olímpicos y proyectos petrodolarizados. En medio de este éxito encontramos un Panamericano brillante en Tecnopolis, un Panamericano de clubes espectacules en Ballester, pero deportivamente Argentina no pudo estar en niguna de las dos finales, ambas transmitidas para todo el país. Aunque vale decir que lo deportivo no empaña lo organizativo, ambos torneos fueron EXCELENTES en todo sentido, difusión, televisación, propaganda, estacionamiento, estadio, etc, etc. En lo deportivo quedó claro que la distancia que existe entre los pro y semi profesionales clubes brasileños sigue siendo muy grande. Y el Panamericano en Tecnópolis seguirá siendo una incógnita, como Argentina jugó tan por debajo de su rendimiento al punto de casi quedarse sin Mundial y luego va a Río y hace un Juego Olímpoco BRILLANTE escapa un poco del análisis técnico táctico que podríamos desglosar.

Pero en paralelo a esta realidad nos volvemos a encontrar con un Torneo Nacional deficitario, que no puede siquiera hacer un seguimiento via redes sociales y actualizar los resultados cada 5 o 10 minutos de partido, algo que se logra tan solo con una persona y un teléfono con internet, cosa que parece al alcance de cualquier federación. Se anunció medio entre secreto de estado un streaming, que luego solo pudo ser visto por 50 personas, lo que nos parecía una cargada. ¿Le caemos a la gente de Chubut? Por supuesto que NO. La organización del torneo sólo recibe el 15% de lo recaudado, lo que ni siquiera estaría alcanzando para garantizar un ancho de banda suficiente para el streaming.

Seguimos enfocando mal el asunto, un torneo Nacional debe ser EL TORNEO MÁS PRESTIGIOSO DEL PAÍS, sencillamente porque es la competencia más importante a nivel clubes y la que otorga pasajes para el Panamericano de clubes que afortunadamente se juega ahora en femenino. Se siguen otorgando sedes a lugares que por ejemplo no tienen cantidad-calidad de arbitros para dirigirlo, entonces buena parte del dinero con que cuenta la organización debe ser Ferrodestinado para pagar viajes y alojamientos de árbitros de otras partes, porque sabemos que los únicos que se pagan TODO son los jugadores, al que se lo exprime año a año a niveles insospechables. Nadie piensa en que si el torneo se hace en el sur la gente del norte debe pagar una FORTUNA de pasajes, y vice versa. Se que a esta altura usted amigo lector estará concluyendo ¿pero este muñeco quiere que se juegue solo donde hay árbitros y no haya que viajara tanto? “Es imposible” dirá, o peor aún, “porteño agrandado, quiere que siempre sea en Bs As”, craso error estimado. Digo que este torneo ha evidenciado todo lo que no hemos sabido gestionar en estos años. No tenemos árbitros, no tenemos dirigentes y los jugadores que tenemos deben pagarse todo y jugar en canchas duras que muchas veces no tienen una ducha, eso si, les pedimos que se compren todos las mismas medias.

Es hora de dar un debate serio, de dejar de ser egoístas y dejar de cuidar la quintita. Y si para que el Handball de ese paso que necesita hay que hacer lo que hizo Pias y renunciar a un torneo, habrá que hacerlo. Porque lo de los cordobeses es loable, decidieron salir de su zona de confort, decidieron dejar de “ser los mejores de interior” para que su voz sea escuchada, fue el profesor Orsi quien arrojó varias verdades que pocos se atrevían a decir. Y el torneo llegó en medio de esa ebullición, y ni así se cuidaron las formas. No hubo duchas, no hubo streaming y nos enteramos de lo que pasaba porque algún voluntarioso de un equipo lo transmitía en su cuenta personal de twitter.

¿Que hay que hacer? Es la gran incógnita, algunos dicen Liga Nacional, pero que no la solventen los jugadores, porque una vez jugamos un torneo Nacional, y los equipos tuvieron que correr con todos los gastos. Aquella liga que ganó Forjar Córdoba reforzado entre otros por el niño Vieyra fue un buen ejemplo, varios equipos consiguieron apoyo, pero en lugar de invertirse en formación y difusión se les pagó a jugadores y entrenadores para reforzarlos, asi fue como Jujuy tenía varios jugadores de Ferro, Neuquen de Ballester, Chubut y otros tantos lo propio.

La discusión no es interior vs bonaerenses, no nos quieran hacer pelear entre nosotros, la falencia del Handball argentino es para todos por igual, no hay cursos de capacitación en ningún lado, la diferencia está en que en Buenos Aires hay más equipos, entonces los jugadores juegan más y los entrenadores y arbitros dirigen mas, pero las canchas son duras y a veces no tienen las medidas, y hay entrenadores que cobran mil pesos, y muchos dirigentes no son más que padres entusiastas y/o con tiempo libre.

A veces escucho que el apoyo externo no llega, y no, ¿Quién va a apostar por el torneo interno de Handball hoy? Si muchos playones están igual o peor que hace 1charly50 años. Hay cosas que no necesitan de ningún sponsor, por ejemplo organizar los torneos. Re pensar si queremos que infantiles y menores sigan compitiendo salvajemente por una medalla o si priorizamos la formación individual que después nos garantice más y mejores jugadores, si el dinero que ingresa por X items no podría redistribuirse pensando en capacitaciones de entrenadores o en más y mejores materiales para los jugadores, que son en definitiva los que hacen el deporte. Porque no olvidemos que los jugadores deben: pagar la cuota social, la cuota deportiva, comprarse las pelotas, comprarse el pega, pagar traslados, equipamiento, gastos federativos, arbitraje y encima someterse a condiciones que no siempre son las mejores, en este escenario ¿quien quiere jugar al Handball?

La asociación de jugadores duró lo que un suspiro, la de entrenadores está resurgiendo. Si el cambio no viene desde arriba deberemos ser los propios protagonistas los que luchemos por lograrlo. Participar, debatir, respetandonos y teniendo como consigna el amor que sentimos por este deporte, es esa la única forma en la que podremos lograr un Handball mejor, quizás no para nosotros, pero si para las generaciones venideras.

Bruno Ferrari

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

No comments yet.

Join the Conversation