El ruido de rotas cadenas

Tras largas especulaciones y una danza de nombres se hizo oficial la llegada de Manolo Cadenas al equipo nacional. Una decisión fuerte, arriesgada y acertada de la dirigencia. Luego de un exitoso ciclo al mando de Dady Gallardo y tras un mundial donde las expectativas superaron a la realidad ha llegado la hora de un entrenador consagrado a nivel mundial.

Cadenas estará al mando del equipo por lo menos hasta 2018, será el cuarto extranjero en la Selección Argentina tras Casuso, Quiala Acosta (ambos cubanos) y su compatriota Jordi Ribera, quien tuvo un fugaz paso entre 2005 y 2006 para luego tener un exitoso ciclo en Brasil.
Aquel corto periodo de Ribera nos puede servir para iniciar una reflexión. Cuando Jordi tomó el mando de la selección no tenía ni siquiera pecheras para trabajar, tuvo que ir él mismo a once a comprarlas. Con la aparición del Enard las condiciones de trabajo han cambiado y mucho, para bien. Jugadores de aquella época como Carou, Schulz o Portela pueden dar testimonio de la evolución.
Hoy el paradigma es otro, Argentina logró romper aquella barrera que implicaba derrotar europeos o avanzar de zona en un mundial, cosa que se había logrado en 2003 pero luego en el proceso de los Gladiadores se nos hizo una casi costumbre. En esta realidad en la que estamos inmiscuidos la llegada de Cadenas debe significar algo más que el arribo de un entrenador prestigioso al banco de suplentes, para poder convertir lo que logró este equipo en algo frecuente es imperioso que al entrenador lo acompañe no sólo la infraestructura si no también el trabajo de las selecciones de base, los clubes y la misma competencia local.

El arribo de un entrenador de renombre mundial debe significar un crecimiento global y estructural, o por lo menos es una opinión. Todos entendemos que los entrenamientos, el planteo y los tiempos muertos de Manolo serán excelentes, el tema es que el impacto de un prestigioso conductor debería llegar a todos los estratos. Hablo de dictar cursos, de bajar una linea, de tener comunicación directa y personalizada con los entrenadores de las selecciones Junior, Juvenil y Cadete, es imperioso que su experiencia y su conocimiento lleguen a todos lados.

Paralelamente a este proceso y por fuera de lo que Cadenas pueda hacer es imperioso plantearnos el tema de infraestructura. Sin hacer nombres hay entrenadores extranjeros que vienen a visitar nuestro país y comentan horrorizados que las condiciones son muy pobres. Este sin duda es un punto muy delicado ya que involucra directamente el desembolso de dinero, y sabemos que en el Handball argentino el dinero sale siempre de los jugadores y de los clubes, por eso ponerse exigente en este rubro podría significar tirarse tierra encima. No podemos por ejemplo exigirle a los clubes tener un piso de parquet en un periodo corto de tiempo, pero es necesario elaborar una estrategia, bien sea de marketing, de apoyo de las confederaciones, pedir un préstamo con avales importantes, armar un paquete de canchas y que eso abarate los costos, no lo se, es un tema que excede mi capacidad, lo que si tengo claro es que hay playones que hace 40 años que están EXACTAMENTE iguales y que sobran los estudios sobre lo perjudicial que es competir y entrenar sobre superficies duras.

Esta mejora en infraestructura seguramente haga que las posibilidades de trabajo del nuevo entrenador y su equipo sean mejores, no hay duda.
También es momento de replantearse la competencia, y pedirle opinión a Manolo no estaría mal. El que en definitiva es quien elige los jugadores seguramente esté de acuerdo en que la competencia no puede estar tan centralizada y que es muy difícil evolucionar teniendo 8-14 partidos por año y haciendo interminables distancias para jugarlos como ocurre en varias provincias de nuestro país. Es imperioso mejorar ese aspecto, bien armando ligas regionales o incorporando centros de rendimiento en varios puntos del país. De esta forma los jugadores participarán más y en mejores competencias, lo que automáticamente se traduce en mejora de rendimiento sin duda.

Otro aspecto que seguramente fluya mucho mejor con el arribo del ex seleccionador español es el tráfico de jugadores hacia la Liga Asobal, y eso siempre es una gran noticia. La liga española está en fase de una crisis que la dejó en jaque hace algunas temporadas y si bien es probable que los jugadores no obtengan un contrato sideral las condiciones de entrenamiento y competencia son infinitamente superiores a las que tenemos aquí en Argentina, sobre todo porque España como dijimos ayer sobre sus campeones mundiales Junior, es un país donde se juega bien al “balonmano”; es una oportunidad de mejora prácticamente insuperable. Muchos jugadores argentinos militan hoy en Asobal y tienen varios minutos en una competencia exigente y de buen nivel.
Los contactos de Manolo Cadenas y sus años en Asobal seguramente facilitarán ese puente, de la misma forma que Jordi Ribera lo hizo en el pasado con los jugadores brasileros. Es bien claro que si Argentina quiere seguir en la élite mundial los jugadores de la selección tienen que estar compitiendo en Europa, de otro modo es muy difícil.

En definitiva espero que el arribo de Cadenas sirva para de una vez por todas dar el salto definitivo, por supuesto que esto no es su responsabilidad, pero además de aprender de él debemos utilizarlo como plataforma de despegue de una buena vez por todas.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano

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