España, Fernando y Don Paco

Fernando estaba indignado, se había anotado en el profesorado con el sueño de ser técnico de un equipo de fútbol grande, admirador de Bielsa y Velasco sabía que no sólo debía prestar atención a la número 5, entonces cuando llegó la clase de Handball sacó su cuaderno, preparó su teléfono en grabador y preparó muchísimas preguntas. El profe preguntó “¿alguien sabe que es la táctica?, entonces él sonrió, sacó punta al lápiz y se predispuso a llenar hojas y hojas con complejas definiciones, citas textuales, flechas, conos, ejercicios y todo. Pero cuando luego de que sus compañeros contestaron “la estrategia”, “la formación de los equipos” y demás el profesor concluyó “la táctica no es más ni menos que la resolución de los problemas que se presentan en el juego”, dio ejemplos, les habló de la inteligencia de Seba Simonet, de la importancia de que los chicos entiendan como resolver situaciones desde chicos por más sencillas que sean y no habló mas del tema.
El futuro entrenador se fue molesto a su casa, entendió que le estaban robando la clase, pensó que o bien el profesor no entiende nada o había tenido un mal día y no tenía ganas de explicar. Pero para él de táctica se podía hablar 4 horas seguidas, aunque no supiese bien que era.

Cuando todas las encuestas daban como candidato a Francia, y todos los pronósticos también una vez más el deporte nos demuestra que hablar es un pecado mortal. En este ámbito estamos casi obligados a hablar, nos encanta pronosticar y creer que si acertamos dos finalistas, un campeón, o 4 equipos entendemos algo de este hermoso deporte que es el Handball. Pero si hay alguien que entiende de esto es Jordi Ribera, y él es una de las piezas claves de este rompecabezas que da como resultado a Les Experts jugando por el bronce. Porque no es que los galos venían de capa caída, como en aquel torneo donde Karabatic llegaba envuelto en el escándalo de las apuestas y pasaron a duras penas a la main round con cero y se volvieron a casa, no, los franceses llegaban invictos y no cabía en la cabeza de nadie que este equipo español pudiese doblegarlos, es que es imposible, son mejores puesto por puesto, defienden mejor, atacan mejor, tienen al MVP, hicieron el recambio, pero ahí, en medio de esa ecuación del éxito apareció el balonmano español y un entrenador excepcional.

Desde el minuto cero de partido estaban claras dos cosas, que España iba a tener que trabajar cada ataque como si le fuese la vida en ello y que deberían defender como una leona cuida de sus cachorros recién nacidos, así y todo no alcanzaría, es ahí donde necesitaban del arco y como si esto fuera una pelicula de terro Gonzalo Perez de Vargas se quedaba afuera por lesión, llamaban a Sterbik que no jugaba un partido oficial desde mediados de diciembre.

España ganó el partido de punta a punta, y fue un verdadero espectáculo táctico, a cada situación aparecía una respuesta, para cada problema una solución, para cada acción un fundamento bien ejecutado. Y así como Fernando estaba dispuesto a anotar 50 hojas nosotros nos sentamos a ver triples cruces, doble fly, contracirculaciones y la mar en coche para evitar la rocosa defensa de Francia, y al igual que aquel estudiante apasionado nos quedamos boquiabiertos cuando notamos que lo hacía España era hacer bien las cosas básicas del juego, responder a las carreras, fijaciones, calidad de pase, cambios de oponentes, contacto, toma, blocajes, desmarques, como si Jordi en lugar de haber armado un equipo de alto rendimiento hubiese tomado esa bibliografía española que nos hemos cansado de leer, aquello de las penetraciones sucesivas, el pase al compañero no colindante y el pase de bote a la espalda del defensor.

Los Hispanos dominaban a Francia en todas las facetas del juego, fundamentalmente se juraron no perder balones fáciles para no dejar correr a les chevaliers, y en caso de perderlos volver como un bombero, y así fue. Una faceta poco explorada del juego para nosotros como es el repliegue fue una de las claves del gran éxito español, los candidatos no pudieron correr en todo el partido y cuando lo hicieron el balance fue magistral.

Cuando piensa en los cracks de este deporte se imagina a Hansen y su bandana elevándose por sobre varios defensores para clavar un misil al ángulo, o a Karabatic con medio equipo colgado llegando hasta los 6 metros, pero los Hispanos han tenido otro tipo de héroes, tipos que cumplen con su función a la perfección y colocan su ladrillo en lo que es la pared planteada por el equipo y el entrenador. Así por ejemplo nos encontramos con Eduardo Gurbindo, un tipo con una cara de bueno y una sonrisa que uno quisiera que venga los domingos a comer asado y sea el novio de tu hija, con un físico moderado, no es demasiado alto ni tan musculoso, sin embargo “Gurbi” está redondeando un torneo espectacular, siendo un jugador de rol determinante.
Cuando Eduardo Gurbindo pasó de Barcelona a Nantes podríamos haberlo pensado como un paso atrás, o que dejaba un equipo candidato a la Final Four siempre para fichar por uno de menor envergadura, pero desde que llegó a Francia su juego creció exponencialmente. Siempre útil en la faceta defensiva ahora también se muestra como un soberbio atacante, pero siempre en función de su sistema de ataque. Responde a las carreras, a los cruces, suelta cuando hay que soltar y sin ser un lanzador nórdico cuando puede/tiene/debe mete sus buenos misiles desde afuera. Estamos francamente deleitados con el juego de Gurbindo, y también con el mensaje de que no hace falta estar todo el día pidiendo por redes sociales que lo voten como MVP, haciendo promociones o mostrando los abdominales, más bien cuando Gurbi aparece en las redes es para hacernos reír, el zurdo es un héroe bien terrenal, nos hace sentir bien a todos.

Los españoles vienen padeciendo hace un tiempo la crisis de su liga, decimos crisis porque hace unos años tenían por ejemplo a Valero Rivera (más joven por cierto) y a Cupic jugando en Pilotes Posada de División de Honor “B”, y claro ante la fuga de sponsors, el menor apoyo de los ayuntamientos hoy los extranjeros emigran a otros lugares en busca de “pasta”. Pero esto si bien ha dañado al balonmano español también ha sido una oportunidad para que jugadores jóvenes y sobre todo más españoles tengan protagonismo en una liga Asobal que no tendrá el marketing de la Bundesliga pero en la que SIEMPRE se juega bien, o sea tácticamente los partidos son muy jugosos, juegan bien, hacen las cosas que leemos en los libros a la perfección, y si bien no tienen un noruego de 2,05 mts machacando desde 12 mts. están repletos de jugadores más bajos, acordes a su biotipo, pasando la bola para donde hay superioridad, saliendo a tomar cuando su compañero lo cubre, cerrando sólo cuando su compañero perdió, juntando dos y soltando y lanzando cuando es la mejor opción. Esto señores no es ni más ni menos que JUGAR BIEN al Handball, aunque deliremos con las roscas, las piñas y esos chutes que entran por arriba del arquero a 120 km/h debemos tener claro que jugar bien tácticamente es indispensable, que es imposible lograr éxito sin tener disciplina táctica y entendiendo que el todo SIEMPRE es mucho más que la suma de las partes.
Entonces pese a la crisis doméstica, a la falta de lanzamiento externo y el biotipo, los españoles se las ingenian para estar siempre en la cumbre del Handball mundial, recordemos si no el último mundial Junior, plagado de estrellas, donde Ledo, Gomez y compañía se quedaron con una medalla dorada ganándole a todos esos candidatos.

Y si a esta cuestión de jugar bien, de tener un estilo que se define desde la escuela de entrenadores y baja a TODOS los clubes y lugares donde haya un pibe con una pelota (chaval-balón por si estás en el viejo continente), y ese orgullo de equipo que los lleva a ser amigos, si a eso le sumás un conductor como Jordi Ribera, bueno, podemos estar en presencia de un equipo que haga historia. Jordi nos demostró en Argentina que la capacidad de trabajo es indispensable, no lo supimos aprovechar, y se fue a Brasil, donde lo dejaron ser el coordinador general y llevar ese estilo de juego a todos los sitios de un país enorme, y dio un salto de calidad enorme. Organizó sus JJOO y jugó de tú a tú con las grandes potencias, cayendo justamente ante Francia.
Cuando la experiencia en Brasil concluyó la puerta de su país natal se abrió de par en par, y todos supimos que Jordi con su capacidad de trabajo, con un país donde el balonmano no aparece en los noticieros pero se juega en cada playón (pabellón) y con una camada de jugadores excelente, sólo era cuestión de tiempo para que los engranajes se aceiten y la máquina comience a andar.

Cuando Fernando llegó a tercer año fue entendiendo, y se tomó un café con aquel profe, y hablaron 4 horas de táctica, le recomendó ejercicios de superioridad para llevar al fútbol, y ahí finalmente entendió que jugar bien no es ni más ni menos que hacer fácil lo difícil, hacer bien las cosas sencillas, no buscar soluciones extravagantes, que si un jugador se la pasa SIEMPRE a sus compañeros y no a los rivales ya es mejor que la mayoría. Comprendió aquella definición de táctica, resolver problemas, aportar soluciones sencillas donde todos vemos problemas infranqueables.
Este equipo español es un equipo que juega bien, que no necesita lanzar desde 12 mts., tiene si, el mejor pivote ofensivo del mundo, y juega mucho en base a ello, pero también tiene una dupla de defensores centrales que es un deleite visual y una cátedra permanente de como se defiende.
España gana desde la base, donde aquellos entusiastas monitores ponen en práctica todo lo que aprenden en sus cursos de nivelación, no hacen lo que quieren ni buscan defender 6:0 en alevines para ganar, entienden que el objetivo es formar un jugador que sepa jugar, la victoria ante Francia es de Jordi, si, de Aguinagalde, de Gurbindo, pero también de todos los que estuvieron antes, y fundamentalmente de Don Paco, aquel señor amable que logró que Jorge y Joan se iclinen por jugar al balonmano, que hacía los entrenamientos divertidos y los partidos felices, Manolo Cadenas, Valero Rivera, Juan Carlos Pastor, Juan de Dios, todos geniales, pero Don Paco es quizás más importante que todos ellos, porque esos “chavales” hoy son Hispanos pero alguna vez fueron unos chiquilines temerosos de picar la pelota.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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