Triste, solitario y final

Varias cosas me han alejado el último tiempo de esta pasión por la escritura, por fuera de las obligaciones laborales siento que estamos atravesando una época donde la descalificación y la opinión vacía, carente de argumentos están a la orden del día. Por supuesto que unos pocos no podrán derrotar a tantos y tantas amigos y amigas que reciben con buena onda las publicaciones.

Se anunció esta semana el comienzo del ciclo de Dady Gallardo al mando de La Garra; quienes nos siguen hace un tiempo saben que siempre hemos sido acérrimos admiradores del trabajo del entrenador que llevó a Los Gladiadores a sus batallas más gloriosas y por supuesto que le deseamos lo mejor para este ciclo que comienza. Sin embargo, no puedo dejar de mencionar lo desprolijo y traumático que me resulta el fin del ciclo de Eduardo Peruchena y Gustavo Sciglitano al frente del seleccionado femenino.

Está clarísimo que el alto rendimiento se maneja por ciclos (o al menos así debería ser) y que nadie tiene un lugar asegurado. Es, como mínimo, llamativo que el cuerpo técnico sea despedido a escasos meses de un torneo tan importante

Comienzo diciendo que hace no tanto tiempo la realidad de la selección argentina femenina era bien distinta a la actual: las chicas habían atravesado un par de cambios de cuerpo técnico (incluso el último bastante conflictivo con denuncias por malos tratos) y a nivel deportivo tampoco la cosa era como lo es hoy. Me atrevo a decir que también en el aspecto comunicacional, las redes sociales no hacían eco de muchas actividades y logros, y el plantel mismo no tenia un canal para expresarse tan difundido como hoy en dia.
Con la llegada de Peruchena y Sciglitano lo primero que cambió fue el trato humano, las chicas acusaron el cambio y se manifestaron tanto en publico como en privado contentas con las formas y la comunicación del nuevo cuerpo técnico. Se integró al equipo de trabajo una psicóloga deportiva y de ahí mismo surgió el nombre de “La Garra”. La realidad del equipo y la forma en que se mostraba hacia afuera comenzó a cambiar radicalmente, siempre se destacó la capacidad y la predisposición para trabajar del cuerpo técnico, dos tipos que además se sabe en el ambiente que son tan trabajadores como buenas personas.

Los éxitos deportivos fueron llegando y con ellos la tan ansiada clasificación a los JJOO de Rio de Janeiro, si bien es cierto que se consiguió por un resultado que no fue el planificado esas cosas forman parte del imaginario y del escenario del deporte, tras el tremendo mundial de Mexico 86 y Maradona hubo una clasificación agónica ante Perú, y lo aclaro así en términos futboleros y coloquiales porque no faltan los que le quitan méritos o señalan con el dedo por aquella derrota ante Cuba en los Juegos Panamericanos que tuvo a La Garra por 24hs fuera del objetivo que fue a buscar.

Hoy la selección femenina puede organizar un Panamericano como local y la cancha se llena, mucha gente espera a sacarse una foto con las jugadoras, muchas de ellas tienen sponsor y dieron el salto cualitativo de convertirse en profesionales y emprender su viaje a Europa para seguir evolucionando. Obviamente hay mucho mérito de la camada de jugadoras, tanto las más nuevas como las históricas, pero es innegable que el cuerpo técnico no sólo siempre estuvo a la altura si no que fue promotor del asunto.

De buenas a primeras nos enteramos que el ciclo se terminaba, y aparentemente el sucesor ya estaba designado. La Confederación Argentina de Handball no tardó casi nada en anunciar a Dady como reemplazante, seguramente por la inminencia de los próximos compromisos. El tema es que esos compromisos están dentro del ciclo de trabajo por el cual Peruchena y Sciglitano aún tenían contrato vigente, entonces mi pregunta es sencilla ¿tan complejo era esperar que finalice el ciclo de trabajo? No tengo, como he dicho al comienzo, nada contra Gallardo, pero espero que en las selecciones se respeten los ciclos y tiempos de trabajo, no parece algo utópico.

Lo que agrava aún más la situación es que el despido de los entrenadores se produce en medio de la incertidumbre con el otro seleccionado adulto mayor, Los Gladiadores. Cadenas recibió una oferta que no pudo rechazar y se evalúa que tras el Mundial deje su cargo como seleccionador. Recordemos que tras la salida del hoy conductor de La Garra mucho se habló del sucesor, tras muchas idas y vueltas se apostó fuerte por un extranjero de renombre. Sin embargo pareciera que no fueron sólo económicas las cuestiones que ha valorado Manolo para volverse a Europa, nunca hubo una contención y un proyecto real que lo involucre, estaba claro que por su jerarquía la cosa subiría de nivel, pero ¿hubo un proyecto? ¿un sistema donde Cadenas fuese el motor que finalmente empuje el Handball argentino hacia adelante?

Viendólo hoy pareciera que se colocó a Cadenas y nada más, no hubo plan, proyecto, o una intención manifiesta de que todo el esfuerzo por traerlo se capitalizara en algo más que rendimiento deportivo, porque está claro que un entrenador como Cadenas en una esfera incipiente y con las condiciones del handball argentino está para mucho más que dar entrenamientos y buenos tiempos muertos, debería ser una punta importante para andar un nuevo camino.

Independientemente de las opiniones que podamos tener lo que preocupa es que parece que nunca terminamos de arrancar, y en lo que seguramente estemos de acuerdo es en que si el ciclo de Peruchena y Sciglitano debía terminar estas no son las formas, eso seguro.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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