Acariciando lo áspero

Una de las características de los grandes equipos es poder plantarse ante cualquiera y en cualquier circunstancia, y mientras todos lamentábamos (quizás demasiado) las ausencias los Gladiadores salían a la cancha con la firme convicción de avanzar a la main round. La parada era brava, enfrente un conjunto histórico con jugadores de mucho peso y experiencia, Mikler, Jamali, Bodo, y Balogh entre otras figuras configuraban un hueso duro de roer.

Sin embargo si hay algo que este equipo nos viene dando hace muchos años es la capacidad de soñar, y frente a todos y en cualquier circunstancia estos y todos los jugadores que se pusieron la celeste y blanca han dado todo lo que tenían.

El partido comenzó muy lejos de ser un sueño, un 0-5 que calaba y muy duro en el animo de todos los argentinos. Sin embargo a partir del tiempo muerto y de algunos ajustes Argentina se metió rápidamente en partido, Jamali fue muy bien controlado pero sin embargo el problema venía del otro lado, Balogh el zurdo de Pick Szeged era incontrolable pese al excelente trabajo defensivo de Argentina que tenía también el problema del juego interno, Banhidi le sacaba tantos centímetros como kilos a cualquiera de nuestros defensores, y cada pelota recibida era gol o penal. Sin embargo, como quien no quiere la cosa, y poquito a poco Argentina fue equilibrando la ecuación. El ingreso de Manu Crivelli, la sapiencia de siempre de Seba Simonet y la confirmación internacional, ¿hacía falta? de que Pablito Simonet es un auténtico crack fueron llevando el ataque argentino a mejor puerto. Se podría haber fallado un poco menos desde 6 metros, pero decir esto ante un arquero como Mikler sería ser irrespetuoso. En defensa la agresividad creció y las salidas a tocar se intensificaron, gran trabajo de Federico Fernández tomando la responsabilidad de un avanzado con mucho poder de decisión.

El final del primer tiempo nos encontraba tres goles abajo, pero con la clara sensación de que para lo que había sido el comienzo del partido y por como se dio el trámite era un buen resultado. Argentina saltó a la segunda mitad mucho mas efectiva y agresiva, Manolo Cadenas probó de atacar con 7 con gran resultado, los magiares no le encontraban la vuelta y rápidamente el partido se hizo palo y palo. Buen ingreso de Maciel con varias paradas claves mientras que Manu Crivelli seguía jugando como si este fuese su quinto, y no su primer mundial.

El cierre fue para el infarto, Argentina tuvo pelota para ganarlo estando 25 iguales, la pelota fue al extremo izquierdo donde Pizarro decidió un lanzamiento al corto, probablemente la idea era un fly al lateral derecho, sin embargo el cierre de los húngaros lo hizo dudar. Hungría venía con 12 segundos para llevarse el partido, lo que hubiese sido muy injusto. En el TO pedido por los verdes todos los argentinos coincidieron en que había que salir pero no como locos, se debía evitar tanto el lanzamiento como la comodidad del jugador con balón pero no se podía permitir el espacio al pivote que tanto daño había hecho. La presión sobre Balogh dio un resultado espectacular, y el que había sido genio y figura con 10 goles tiró la pelota al lateral.

El empate dejó muchas sensaciones positivas, pero sin duda lo mejor es que el equipo aún no llegó a su techo. El grupo está en llamas, ya que Angola derrotó a Qatar, se prevén 3 partidos criminales ante los africanos y el asiático, pero antes que eso se viene Suecia este domingo.

Credito de imágenes- Reuters y Filo News.

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano.
Máster en horno de barro y parrilla.

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