Damian Migueles: “Dejé porque me canse de sentirme mal”

Sin dudas la bomba de este 2019 que recién comienza explotó ayer en las redes sociales. Desde Los Polvorines los rumores tomaban fuerza hace ya varios dias y llegó finalmente la confirmación oficial.

Luego de mas de 4 años sin competir, la vuelta de Damian “el tero” Migueles es un hecho. Como no podía ser de otra manera, el jugador nacido en Juventud Unida vuelve al 40×20 en su amado Polvorines que tantas satisfacciones le dio y tantas puertas le ayudó a abrir apoyándose en una zurda inigualable en nuestra liga local y codiciada en el mundo entero.

Luego del entrenamiento, Damian nos regaló unos minutos de su tiempo para conversar sobre la sorpresiva vuelta, sus recuerdos con la selección, Europa y mucho mas.

Agradecemos desde ya su predisposición y le deseamos a él un excelente año.

Pasion Handball: ¿Qué te impulsó a volver a jugar?

Damian Migueles: Volver al club. Compartir con los chicos del club y darme cuenta que después de tantos años donde el handball me había dado cosas tan lindas, me había ido enojado por la cantidad de veces que me lesioné y ni me fijé como me fui. Me fui con la camiseta de otro club, la de River, pero uno siempre piensa retirarse donde se siente mas cómodo y me dieron ganas de cambiar esa página en la historia y retirarme con la gente que quiero y divirtiéndome, como me hubiera gustado hacerlo desde un principio.

PH: ¿Cuáles son tus objetivos para esta vuelta a las canchas?

DM: No tengo a esta altura grandes ambiciones deportivas. Mi objetivo es tratar de aportarle al club lo que pueda. Por ejemplo la experiencia para compartirla con los mas chicos…

No pretendo volver a jugar al nivel que tenía antes de este retiro de casi 5 años. Mi objetivo real es jugar la mayor cantidad de partidos hasta fin de año, sin lastimarme, divirtiéndome y ayudando al equipo en lo que pueda

PH:¿Cómo ves el nivel de la Liga de Honor Caballeros?

DM: Estoy bastante desactualizado porque no estuve mirando mucho handball. Lo veo a UNLU un paso adelante del resto y a Ballester siempre bien armado.

River perdió mucho con la ida de Adrián (NdR: Portela) pero es un buen equipo.  Dorrego demostró que está en un nivel espectacular.
El nivel es parejo y con muchos chicos que suben la vara desde lo físico sobre todo

PH: ¿Creés que el handball argentino evolucionó?

DM: No se si evolucionó específicamente el handball argentino. Evolucionó el handball en general. Hoy esta mucho más dinámico,  los jugadores vuelan y no hay nadie que pueda ir a entrenar sin hacer pesas aparte. Los chicos saltan, corren, friccionan y antes de hacer el gol ya están sacando del medio.

El cambio de reglas ayudó a todo este cambio del deporte, como la del séptimo jugador por ejemplo.

Pero el handball argentino siempre saca jugadores. Hay una cantidad enorme jugando en Europa. Si lo miramos como deporte, no evoluciona desde el punto que no tenemos una liga Nacional. Evolucionan los jugadores pero no la organización ni las dirigencias

PH: ¿Cómo ves la clasificación a Tokyo 2020?

DM: Como siempre. Es un bendito partido ARG-BRA que nos sacamos los ojos. Por el último mundial, Brasil está un paso adelante, pero mirando el último Panamericano donde Argentina tenía el equipo completo, como esperamos que pase en Lima, es un partido gol a gol sufriendo hasta el final. Las chances siguen en 50-50 a pesar del mundial de Brasil que fue mejor que el nuestro.

 

PH: ¿Por qué dejaste de jugar?

DM: Deje de jugar porque me empache de handball. En el sentido que mi vida giró en torno al handball en un 100% durante doce años. El sacrificio era enorme y con 2 chicos me costó muchísimo más . La principal razón fueron las lesiones que me persiguieron durante toda la carrera.

Entrenaba a fondo y una semana antes de competir o en el primer partido me desgarraba. Que muchas veces no se notó porque opté por seguir jugando el torneo en esa condición. Pero llega un punto que te cansa.

Y me retiré de esa manera; con un desgarro en el abductor del tamaño de una pila doble A, con la camiseta de River jugando en el Gorki Grana de Morón. Ahí dije BASTA, me cansé de sentirme mal. Pero  tantos años después te olvidás un poco, te pica el bichito y si bien se que con tanta inactividad puede volverme a pasar, me lo tomo de otra manera, en otro nivel de competencia y aunque sea autoexigente e intente estar en mi mejor nivel, la cabeza ya es otra.

PH: En relación a tu carrera a nivel clubes en el exterior ¿con qué momentos te quedás?

DM: La liga nacional con Metodista fue espectacular. Un equipo increíble que era prácticamente la selección brasilera mezclada entre mayores y juniors y yo.

Y en Francia me quedo con el primer partido después de romperme los ligamentos cruzados. Me había operado hace 5 meses y medio y no había llegado el pase del otro Lateral Derecho. Así que tuve que jugar yo. Era el primer partido de la liga, en Montpellier contra ellos y la verdad que me salieron todas. Mi señora lo siguió por televisión desde la otra punta de Francia y fue una revancha hermosa.

Jugué también un Superglobe con Taubate que es un torneo que no pensaba jugar y me encontré en un lugar increíble, jugando un torneo espectacular. Para colmo, con muchos amigos de la época de Metodista. El momento exacto de ese torneo es seguramente contra el equipo alemán que estuve en un nivel altísimo.

PH: Y con los Gladiadores, ¿Qué momentos guardás en ese lugar especial?

DM: Sin dudas  la final de Guadalajara.

Fueron un montón de partidos hermosos, como el partido contra Suecia en Gotemburgo donde dimos un batacazo mundial pero sin desviarnos de nuestro objetivo; sabiendo que ese mundial nos estaba preparando para lo que iba a pasar después y que el handball argentino sea olímpico por primera vez.

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