¿Como te fue en el club?

Como cualquier cuestión profunda e importante el asesinato de Fernando a mano de una patota debe ser abordado desde múltiples aristas. Ni bien me enteré de la noticia comencé a seguir el caso, y ahí uno es un poco rehén de los periodistas… en primera instancia parecía que cualquiera que tuviese una pelota ovalada en la mano era un potencial asesino lo que claramente, a esta altura y antes también sabemos que no es así. Luego apareció la cuestión de la impunidad de la clase social, y acá ya estuve un poco más de acuerdo, básicamente en dos cuestiones. La primera y muy triste es que hay una justicia si tenés dinero, poder e influencias, y otra bien distinta si no, de hecho las cárceles argentinas están repletas de pobres ¿delincuentes? Algunos si y otros no, pero pobres seguro, porque los delincuentes que tienen dinero y poder están afuera, gozando de esa impunidad.

La otra cuestión con la que estoy plenamente de acuerdo con la lectura del crimen respecto a la clase social es que cuando el asesinato viene por parte de unos pibes morochos y con viseras una gran parte salta a la yugular pidiendo pena de muerte, a veces sin juicio previo, que sean ejecutados ahí nomás para exclamar el trístemente célebre «uno menos», ahora bien, cuando los homicidas son blanquitos y «nenes bien» son casos aislados y unos desafortunados que tenían toda la vida por delante.

Pero a esta altura ustedes se preguntarán que tiene esto que ver con el handball, si es que no han dejado de leer o insultarme a esta altura. Bien, estoy convencido de que hay una cuestión ineludible en esta agresión en patota, que es el patriarcado operando en la estructura deportiva. Lamentablemente en nuestros clubes arrastramos viejos vicios machistas y patriarcales, tan horrendos como arcaicos. Que practiquemos un deporte de contacto no nos convierte en peligrosos, que le digamos o permitamos decir a un pibe que es «maricón» por no cumplir con tal o cual mandato varonil es muy peligroso.

Los famosos ritos de iniciación, «la morca», la humillación colectiva y otras cuestiones menos graves pero que se naturalizan son muy nocivas en la construcción de la identidad de un pibe que se acerca al club para hacer deporte. Yo sin hacer ningún nombre propio voy a contarles que mucha de las cosas que viví entre los 13 y los 18 años jamás se las pude contar a mis viejos, porque sabía que en ese momento no me dejarían pisar nunca más en el club, mis ganas de jugar al handball pudieron más que la relación con ellos y decidí ocultárselo, ya sé, ustedes dirán «que exagerado», «¿era tan grave?» y bueno yo de hecho no me morí, ni dejé de ir al club, pero miro para atrás y estoy convencido de que hay cosas que jamás volvería a hacer ni a permitir. Y también creo que a otros pibes que no fueron más al club quizás si les afectó mas, el daño psicológico no me consta porque no los volví a ver.

El vestuario está repleto de machismo y de heteronorma, desde el tamaño del miembro hasta los comentarios sobre tus hermanas todo es muy fuerte. Claro que uno lo normaliza y hasta lo repite como un imbécil, pero cuando podés parar la pelota, entender y reflexionar es realmente para pensarlo mucho. Esa situación de estar desnudo junto a otros 20 tipos que para nosotros es absolutamente normal al principio cuesta y mucho, si te bañás con el calzón puesto te cargan, si la tenés chiquita olvidate, mejor mudate a otra provincia, si no te afeitás el vello púbico es una risa generalizada. Reitero, me dirán que exagero, pero creo que hay diversión o chiste cuando ambas partes están de acuerdo y la pasan bien, yo hoy con casi 40 años he aprendido a reirme de mi mismo y mis defectos, pero tras muchos años de psicoanálisis y de compartir experiencias, no se si estamos todos en la misma.

Otra cosa que ocurre es como el machismo se mete como el agua por una grieta, hasta en las mínimas cuestiones y a veces hasta se tergiversa con las cuestiones deportivas. Si errás un lanzamiento de contra ataque solo contra el arquero es que sos «cagón», son pocos los que analizan la orientación del salto, la selección del lanzamiento y lo que hizo el arquero, la fácil es «no tenés huevos». No hablemos de si te toca tirar una pelota caliente, ¿ustedes creen que lo que hace Messi o Ginobili es sencillo? Claramente no, por eso son únicos y además cobran lo que cobran, lo normal es equivocarse, lo frecuente es que puedas perder, no se puede ganar siempre, y muchas veces en la ignorancia de la competencia esas cuestiones se atribuyen a si sos mas o menos masculino.

Yo jugué en varios clubes y lo hago hace varios años, jamás escuché a un compañero decir que es gay, pero si que tal o cual «es torta», porque los machos somos así, la única homosexualidad que aceptamos es la de las mujeres, es más, creemos que ellas están desesperadas por hacer un trío con nosotros, nos reímos. Y la verdad que las mujeres han sido mucho más honestas e inteligentes, van al club con sus parejas, no se esconden y entre ellas se lo pasan mucho mejor que nosotros que no solo somos unos giles que discriminamos si no que cuando armamos el bolso no nos podemos olvidar de poner el disfraz de macho, porque ser puto está prohibido y maricón también.

Es hora que desde los clubes nos replanteemos varias cosas, debemos entender que el machismo no solo promueve la muerte de las mujeres, en nuetro país muere una mujer cada 26hs casi una por día, si no que también nos destruye a nosotros mismos, nos hace mal a todos. Nos obliga a discriminar a otro para ser aceptado, nos hace participar de ritos de iniciación que en muchos casos son tan horrendos como nefastos. El varón que hace deporte no debe ser distinto a este del 2020, que necesita deconstruirse, abrir la cabeza y entender que los dinosaurios desaparecieron y que las relgas del juego cambiaron. El feminismo no busca estar contra los varones, busca justamente igualdad de oportunidades, es el único movimiento mundial que quiere cambiar el orden establecido no para tomar ventaja, si no para promover un nuevo orden que sea mejor para todos y para todas. Este es un proceso muy personal y que cada uno de nosotros debe realizar en la medida de sus posibilidades. Si estoy convencido que nuestro rol como varones no es hacia afuera, si no hacia adentro, es combatiendo ese grupo de whatsapp donde se denigra a la mujer, no participando de ese chiste, no banalizando las cosas ni fomentando la violencia, pero fundamentalmente generando un entorno mejor para todos, donde poder expresarnos sin miedo a la burla y formandonos como seres tolerantes y a la altura de las circunstancias. Ustedes me dirán si eso puede prevenir un homicidio, yo creo que no, pero estoy convencido de que modificando estas conductas tendremos personas más saludables y el club si será un lugar donde aprender valores y no donde poner debajo de la alfombras las cosas que no le podemos contar a nuestros viejos.

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  1. 25th marzo 2020 | Carlos Gutiérrez says: Responder
    Muy bueno
  2. 29th enero 2020 | celeste says: Responder
    excelente brunito 👏

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