La pasión en tiempos de pandemia

Probablemente aún recordemos aquel fatídico jueves donde se decretó la cuarentena, teníamos hecho el bolso, estábamos por salir para el club, no sabíamos a ciencia cierta como avanzaba todo, por las dudas apoyamos el bolso y nos sentamos a esperar mayores novedades, suspendido, bueno, que se yo, cenamos en casa, de vez en cuando no viene mal, nunca estamos ni los jueves ni los viernes, linda oportunidad para compartir un momento de los que no abundan.
Mientras tomamos unos mates los mensajes van y vienen, como esos contra ataques furibundos que tanto nos gustan, parece que no va a ser solo por este fin de semana, la cosa podría extenderse, y es entonces cuando empezás a recapitular como fue la pretemporada, todo perecto, si hasta jugamos al beach handball, pero evidentemente no supimos interpretar las señales del otro hemisferio, estábamos en un momento absolutamente distinto de la pandemia y hasta cometimos el error de hacer chistes sobre el coronavirus, una estupidez total.
Lo que en principio tuvo pinta de postergación pasó con toda claridad a una suspensión, cuando se declaró la cuarentena creíamos que ahora mismo ya íbamos a estar jugando, que era cuestión de unos meses, pero claro, no tuvimos en cuenta tantos factores como el clima, está clarísimo que un virus respiratorio es mucho peor en invierno y se incrementa, tampoco sabíamos de lo contagioso que es el COVID-19, nos dijeron si, pero lo veíamos muy lejano, y tampoco estábamos a corriente de la complejidad que tiene algo inédito (al menos para los de nuestra edad) como es el confinamiento. Los primeros días de QUEDATE EN CASA, era todo muy lindo y sencillo, pero claramente hay gente que no puede no salir, y hay otros que directamente no comen si no salen a patear la calle, prefiero no emitir opinión sobre los que podrían quedarse pero eligen festejar un baby shower o esconder a sus hijos en el baúl, no tengo palabras para describir ese tipo de gente.

La segunda semana llegó la novedad de que ibamos a empezar a entrenar a través de una plataforma de videollamada, nuestro amado handball como muchas de las cosas pasaba al formato virtual, la cratividad y la predisposición hicieron que esos primeros entrenamientos fueron no solo intensos si no también un punto de encuentro con esos compañeros y compañeras a los que tanto extrañamos, porque a esta altura es casi redundante decir que a Guillermo lo querés más porque es tu amigo que porque lo considerás un tremendo lateral izquierdo, aunque cumpla las dos condiciones.
Además de entrenar o intentar entrenar con la compu cada uno se las ingeniaba para meter estimulos de fuerza, muchos de forma admirable, con bidones, en espacios reducidos y con muchísimo esfuerzo. En este punto quisiera que si alguien sabe por qué se tomó al papel higiénico como referencia de todos los chalenges me lo expliquen, ¿será que la gente salió desesperadamente a comprar demás?

Pero lamentablemente comenzaron a aparecer los problemas, el confinamiento claramente tiene sus consecuencias, y la particularidad que tiene es que como nunca lo habíamos experimentado estamos reaccionando cada uno como puede y como le parece, y no podemos consultar con nadie ni apelar a experiencias anteriores, entonces eso le da un tinte de complejidad aún mayor. Con el correr del tiempo comprendimos que hay subidas y bajadas en los estados de animo y que es normal que así sea, no hay que deprimirse los días malos ni ponerse eufórico los días buenos, es todo cuestión de intentar sostener un equilibrio.
Algunos compañeros y compañeros comenzaron a desertar de los entrenamientos virtuales, argumentaban con mucha razon que eso no se parecía nada a ir al club. Otros brindaron un sólido argumente, practicamente irrefutable, «no puedo entrenar para un torneo que no se ni cuando ni como se va a jugar» y realmente es así, no es que no querían entrenar, es que sencillamente durante muchísimos años anteriores el tener un objetivo fue el combusitble del esfuerzo, y hoy no había nada parecido a un objetivo, si no mucha incertidumbre.
Muchos resistían estoicamente en los encuentros a través del dispositivo, es en este momento fundamental destacar la predisposición y la creatividad tanto de entrenadores/as y PF, haciendo lo imposible por traer propuestas renovadas e intentando hasta el cansancio que eso que hacemos en el living se parezca en algo al handball, o que al menos creamos que nos puede servir.

Hoy está bastante claro que si mañana se levanta la cuarentena es IMPOSIBLE ir a jugar el fin de semana, por fuera de la cuestión viral está claro que necesitaríamos una nueva pretemporada para plantearnos volver a competir, entonces ¿es coherente sostener este estilo de encuentros y entrenamientos a distancia? ¿no sería mejor decir que nos encontramos en septiembre a ver que pasa? Y mi respuesta, a título personal obviamente, es TAJANTE. Hay que sostener, e incluso incrementar estos encuentros, quizás no haga falta que sean estímulos físicos, nos podemos juntar a jugar juegos o simplemente cada uno con su mate a charlar y escucharnos. En estos momentos está mas que claro que la pasión que sentimos por el handball obviamente está directamente relacionada con lo que pasa adentro de la cancha, pero muchas veces lo mas valioso y lo que perdura lo econtramos afuera, en la interaccion con ese compañero que hoy está triste porque labura menos, con esa compañera que tiene los viejos grandes y está preocupada, entonces es impoerioso sostener el vínculo afectivo, generar espacios donde vernos, escucharnos y contenernos, entre todos y todas, como un verdadero equipo, no es solo responsabilidad del cuerpo técnico, somos un equipo y es nuestra responsabilidad. Levantemos al que está triste, acompañemos al que tiene ideas y sumemos, desde donde podamos y nos toque, alentemos al que no está participando de que lo haga y hagamoslo sentir bienvenido cuando finalmente se decida. Esto no pretende ser filosofía barata, pero los que somos deportistas tenemos la obligación de tomar esta adversidad como una oportunidad, no estoy ignorando la gravedad del asunto, digo simplemente que tenemos una oportunidad de salir mejores del partido más complicado que nos toca, intentemoslo.

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