¡Personal al 10!

La discusión entre lo permitido y lo eticamente correcto es interminable, en este blog hemos discutido largamente sobre aquella situación en Liga de Honor Damas cuando River pidió los puntos a Ferro por cumplirse los 15 minutos estipulados. Ese post es actualmente el más comentado desde que se creó este espacio y hubo un largo y rico debate al respecto.

Hoy tocaré el tema de la marca personal, se sabe que desde Cadetes hasta Mayores no hay restricciones reglamentarias para tomar personal a tantos jugadores como se quiera del otro equipo. Es, lamentablemente, muy frecuente ver en la categoría Cadetes damas y caballeros este tipo de defensas. Como dije anteriormente el reglamento lo avala, pero yo me pregunto ¿es correcto?

Cuando hay una marca personal ocurren varias cosas, se le impide jugar a ese chico/a de buen rendimiento y se acota la capacidad del defensor, que deja de actuar tácticamente para parecerse a un perro de caza que persigue a su presa. Ustedes me dirán que hay cuestiones tácticas en la defensa personal, seguro que si, pero también deberán reconocer que la indicación es “seguilo a todos lados, que no reciba y que no juegue”. No hay calidad de desplazamiento (si el atacante se queda parado el defensor está clavado ahí), no hay cambio de marca, no hay perfil, no hay anticipación, no hay ayuda, etc.

En categorías cadetes y juveniles un entrenador debería pensar antes de realizar este tipo de defensa. ¿Cuál es el crimen que comete el jugador rival? ¿jugar bien? ¿es correcto no dejarlo jugar sólo por ser bueno? Siempre recuerdo la cara de Martín Viscovich cuando en el comienzo de muchos partidos salían a tomarlo individual, el fastidio en su rostro era inocultable, en definitiva Viscovich, como todos los jugadores que acuden a una cancha quieren una cosa: JUGAR. ¿Es pedagogicamente correcto impedirle a un chico o chica de 16, 17 o 20 años no jugar? ¿Estamos colaborando en la formación de los jugadores? También intuyo que me dirán: “debe aprender a jugar tomado personal” no es lo mismo señores, las posibilidades son muy acotadas.

Hay otra cuestión más importante aún ¿qué mensaje le doy a mis jugadores? ¿a mi defensor que le enseño? No importa aprender a defender, simplemente importa no perder un partido de cadetes. ¿No sería más provechoso trabajar la técnica y la táctica individual defensiva para conseguir un jugador capaz de marcar a ese jugador tan desequilibrante del otro equipo? Enseñarle a perfilarse, a desplazarse, a moverse, a anticipar, disuadir, interceptar, que es en definitiva saber DEFENDER.

También me pregunto ¿tan importante es ganar un partido de Cadetes o Juveniles? Seguro que a todos nos gusta ganar, todos jugamos buscando ese fin, pero ¿a qué costo? Esa defensa personal implica un retroceso en el aprendizaje y deja a los otros 5 jugadores con más espacio para cubrir ¿es tácticamente correcto?

En Mayores es otra historia ya que el resultado obviamente se maneja diferente y los jugadores son adultos que deben saber resolver ese tipo de cuestiones, pero en categorías inferiores debería estar prohibido. Si le impedimos jugar al Cadete del otro equiop indirectamente también impedimos el crecimiento del Handball argentino, del cual todos somos hinchas. Cuidado que yo no digo “que lindo que me hagan 15 goles y perder” yo digo que si enfrento a un cadete capaz de meter 15 goles en un partido intentaré que mis defensores lo controlen lo mejor posible, intentaré ganarle a su equipo y cuando finalice el partido iré a saludarlo y felicitarlo como corresponde.

Permitir que los jugadores en inferiores marquen personal es como darles la fruta masticada, dejemos que los jugadores se enfrenten al desafío de enfrentar a un atacante con recursos, expliquemosle y trabajemos en como resolverlo. De esa forma nuestro defensor será mejor y el atacante estará obligado a generar nuevos recursos ofensivos. En inferiores hay que aprender, para ganar siempre hay tiempo.

Gladiadores del futuro

Existen numerosas medidas que se toman, que como ideas primarias son excelentes, pero muchas veces se ven truncas por falta de aplicación directa, o falta de control sobre la idea principal, esa que hacía de esa medida una buena idea. Me explico, por si no he sido claro. Me refiero a las modificaciones pedagogicas que ha introducido la secretaria técnica de Femebal. Desde este espacio SIEMPRE hemos apoyado y celebrado que se modifique el reglamento en pos de la formación de los jugadores. Para chequear reglamentos y cambios ver aquí.

En este punto la propuesta es muy buena, los entrenadores la celebramos y aplicamos pero hay un actor principal que debe desempeñar su trabajo maravillosamente para que la formación del jugador se pueda producir, y estoy hablando del arbitro. El arbitro en estas categorías de base debe funcionar como un agente pedagogico, sus fallos son refuerzos que el jugador recibe sobre los conceptos que va aprendiendo en cada entrenamiento. Por eso el arbitro se debe brindar al mil por ciento, porque esos jugadores que hoy son nenes mañana serán Gladiadores, y que puedan aprender depende de como se aplique el reglamente y de que se respete el espiritu y la esencia de cada categoría.

Si un jugador da 2 pasos, pero le cobran camina está recibiendo un refuerzo negativo, y los jugadores jóvenes quizás se replanteen sus movimientos o modifiquen su accionar por una falta mal sancionada, lo que sería trágico como aprendizaje. Por supuesto que el árbitro también está en formación y tiene que aprender, por eso los entrenadores debemos colaborar con ellos. Reiteramos que la actitud del arbitro debe ser buena, y estar predispuesto para dirigir (llegar temprano, vestido adecuadamente y moverse en la cancha en búsqueda de estar cerca de las jugadas para poder decidir mejor). Entonces las cuestiones técnicas específicas como los pasos, doble, invasiones etc será un aprendizaje mutuo, tanto de jugadores como de arbitros.

Pero en lo que el arbitro no puede fallar porque no es una cuestión de apreciación, si no de mera observación directa, es en el cumplimiento de las modificaciones reglamentarias sobre las defensas abiertas y demás. El arbitro debe entender que en infantiles, si la marca es individual, cada defensor debe seguir a un atacante, y debe sancionar en contra al equipo infractor tantas veces como sea necesario, porque es fundamental que se cumpla la reglamentación. Si la defensa es 3-3 (creo que en infantiles es más rico individual, pero cada uno tendrá su opinión), debe chequear que la primera línea se encuentre más allá de los 9 metros y que sea realmente una defensa abierta y no un injerto que va yendo para atrás reduciendo los espacios que son tan necesarios para el aprendizaje de los chicos.

Si los arbitros no están al pie del cañón controlando que los equipos marquen individual, 3-3, que bajen a 3-2 cuando estén en inferioridad o que pongan solamente 3 jugadores en la barrera ante un tiro libre final no servirá para nada todo lo que se piense y se desarrolle para estas categorías. El arbitro es mucho más que un sonador de silbato, es protagonista en la formación y el aprendizaje, tiene mucho para enseñar y aportar, breguemos porque así sea. El partido de infantiles es EXACTAMENTE igual que el de Liga de Honor de importante, los jugadores merecen el mismo respeto y dedicación, para los chicos es SU partido, el evento que esperan toda la semana y para el cual se preparan con ilusión junto a sus amigos. Todos somos responsables de que así sea.

Bruno Ferrari

 

Aprender a perder V (Ferro – River LHD)

Quinta entrega de “Aprender a perder” motivada por una situación de este último fin de semana en Liga de Honor Damas. Para el que no leyó las anteriores, le recomendamos hacerlo ACA

La última entrega de esta saga será sobre un tema muy convocante de esta semana, el partido que no pudo disputarse entre Ferro Carril Oeste y River en Liga de Honor Damas, que fue muy bien tratado en el programa de Hernán De Lorenzi: Handball de Primera.

La cuestión es alarmante, la Femebal programó el partido 21.30 en el Colegio San José de Morón donde Ferro haría de local. La cancha no estaría disponible hasta las 22, cosa que la institución de Caballito avisó telefonicamente a River y a la Federación. Pese a que la institución de River estaba al tanto de la situación su entrenador Pablo Cattone decidió reitrar su equipo a las 21.45 una vez pasados los 15´ de espera reglamentarios y obviamente reclamar los puntos del partido. Una situación para nada agradable y que tiene los siguientes alicientes:

- Un video aportado por le gente de Ferro muestra como el entrenador de River dice que se va ya que “voy anteúltimo y me falta medio equipo”

- El micro en el cual llegaron las jugadoras de River nunca detuvo su motor, en clara alusión a que estaba premeditado el hecho de volver enseguida.

- Siendo el horario programado 21.30 el conjunto de Nuñez nunca entró en calor, cosa impensada si uno va a disputar un partido.

Esto dispara múltiples reflexiones, aquí algunas:

1) Convengamos que el entrenador de River se ampara en la reglamentación vigente, en ningún momento hizo trampa o actuó deshonestamente. Lo que se plantea es una cuestión ética y de deportividad, se entiende que lo importante es jugar y que el resultado de un encuentro se tiene que dar dentro de una cancha y no ganar en un escritorio. Más aún si el equipo visitante estaba al tanto de la demora en la disponibilidad, aún no conociendo esta situación si entendemos que todos quieren jugar lo más lógico sería esperar.

2) La actitud de las jugadoras, si bien el responsable de las decisiones es el entrenador, son ellas quienes deberían haber planteado jugar. Son amateur, fueron un día de semana a la noche, se pagaron el viaje, pagan la cuota y así y todo elijeron volverse a su casa sin jugar. Inconcebible de todo punto de vista. ¿Dónde queda el amor al deporte? ¿Dónde queda el honor de dejar todo en la cancha? ¿Dónde queda el espíritu competitivo?

3) JUGAR debe ser siempre lo más importante, es cierto que en Liga de Honor el resultado es siempre determinante y se juega para ganar. Pero ganar se debe ganar en la cancha, y la prioridad debe ser jugar, no me entra en la cabeza como un grupo elije ampararse en una cuestión reglamentaria para dar por terminado un partido y pedir los puntos. Es una contradicción en sí misma, todos salimos de nuestras casas con la ilusión de jugar, todos entrenamos y nos sacrificamos con un solo objetivo: disfrutar del partido. El resultado motiva, direcciona, realza, pero jamás puede estar por encima de la prioridad que es jugar.

4) Cuando GANAR es más importante que JUGAR se pueden dar situaciones insólitas como esta, ganar es una consecuencia de jugar, nunca puede ser al revés. Porque lo hermoso del deporte es plantear una “lucha” con armas técnico tácticas y que realmente pueda llevarse el premio de la victoria el que mejor haya jugado. Sería muy bueno que la Federación Metropolitana reprograme el partido, aunque es dificil ya que como dije anteriormente no hubo cuestiones anti reglamentarias.

Como ven amigos muchas veces los 3 puntos pueden corromper llegando al extremo de elegir no jugar, que sin duda es lo más lindo que tiene el deporte.

Acá está el link para ver el video en cuestión http://t.co/z5e6EdP

PD: también no está demás destacar que la actitud de River le costará a Ferro una multa muy dura, un castigo economico que de ninguna manera merece la institución que avisó previamente y se manejó con ética deportiva.

Edito y agrego la resolucion del Honorable Tribunal de Penas de Femebal

Aprender a perder IV

Cuarta entrega de “Aprender a perder”. Para el que no leyó las anteriores, le recomendamos hacerlo ACADejando un poco de lado las categorías de base, donde ya aclaramos que el resultado no es importante si no que la formación, el aprendizaje y el disfrute lo es, pasemos ahora a pensar sobre la victoria y la derrota en los grandes.

Para poder ganar es fundamental haber perdido, es inconcebible la formación de un equipo que no conoce la derrota. Perder y saber perder es condición sin equanon para formar un deportista y una persona que luego buscará ganar, y ganará. Es en la amargura de la derrota donde es más dificil hallar las cosas buenas, pero de eso justamente se trata. Asimilar la derrota como un resultado posible de la competencia es lo que permite luego valorar y saborear el triunfo.

Hay un gran entrenador argentino que un día, luego de una gran conquista, me dijo “Vamos a festejar, pero aprovechen para festejar eh! Miren que para volver a festejar hay que volver a ganar” En ese momento me sonó redundante, quizás estaba enceguecido por el extásis de la victoria, pero con el tiempo lo entendí. Ganar no es cosa de todos los días y no es algo que se reparta equitativamente. Ganar es difícil, puede ser doloroso y sacrificado, la gloria dura pocos segundos y luego todo vuelve a empezar. Si uno perdió y perdió lo suficiente, sabrá valorar ese momento mágico de tocar el cielo con las manos y guardarlo en lo más profundo del corazón y la memoria, porque como si fuera poco el momento es efímero, inmediatamente luego de ganar la rueda comienza a girar otra vez y vendrán otros ganadores… con esfuerzo máximo se podrá repetir, pero no para siempre.

Si además entendemos que en un torneo hay 20 equipos, no hay que ser demasiado astuto para intuir que sólo 1 podrá llevarse el título de campeón. ¿Qué todos lo intentarán? ¡Seguro! ¿Qué hay que dar el máximo con el objetivo de llegar a lo mas alto? ¡Por supuesto! Pero no puede ser el título lo único que nos movilice, para esto es muy buena la metáfora de la montaña ¿Qué es más importante? ¿El instante que se está en la cima de la montaña o el largo trayecto recorrido para llegar ahí? Es para pensar, pero les aseguro que el camino, el proceso, el aprendizaje y el sacrificio diario son demasiado importantes y relevantes en la vida de un jugador como para enfocar todo hacia ganar. Al fin y al cabo el objetivo siempre es la muerte de la flecha.

Es imposible que un jugador que perdió, que aprendió a perder y entendió lo que eso significa, tenga una mala actitud para con el contrario al que derrotó. Alguien que tiene la humildad de haber perdido entiende que ganar no es lo único, que es temporal y efímero de manera que ese rival que hoy fue derrotado mañana podría derrotarlo, siempre máximo respeto ante el rival, que no es más que eso: un rival. No es ni un enemigo, ni un criminal. El rival es justamente un factor determinante para que exista la competencia, si el objetivo es destruir al oponente el resultado será el fin de la competencia, porque no habrá con quien jugar.

Un equipo que comienza el año planteándose salir campeón se está equivocando, salir campeón no sólo dependerá del propio equipo, si no también de los rivales que intentarán que esto no ocurra. Un equipo se puede plantear mejorar, jugar bien y preparar partido tras partido, si todo sale bien, y los resultados se dan luego podrá ser campeón, pero nunca puede ser el campeonato un objetivo en sí mismo. Es en nuestro país donde mas dificultades tenemos para comprenderlo, quizás porque los medios masivos de comunicación y muchos nefastos periodistas nos quieren hacer creer que sólo valen los primeros. Analicemos dos frases de cabecera:

- Del segundo no se acuerda nadie.

- El segundo es el mejor de los perdedores.

La primera es una falacia en sí misma, de Holanda del 74 nos acordamos incluso los que no habíamos nacido. De este Barcelona que será segundo en la Liga y quedó fuera en semis de Champions nos acordaremos toda la vida. Pido perdón por los ejemplos futboleros, pero a veces son más contundentes por lo masivo. Tomemos el caso de la Selección Argentina en Suecia, puesto 11, para mí, éxito rotundo y absoluto y cada vez que me cruzo con uno de los chicos le hago saber mi gratitud como amante del Handball. Por supuesto salió el infeliz de Toti Pasman a decir “falta tomar la sopa, no se pueden poner contentos por ser 11″, claro si él es un producto de la tele basura, de ese abobinable sistema que lame las medias del que gana y luego cuando pierden destroza con la crítica inconsistente. ¿Cómo podemos pretender que una persona triste como Pasman valore lo logrado por nuestros gladiadores? Ni siquiera me interesa.

Con respecto a la segunda frase, agrupar a todos los que no son campeones (o sea a todos menos uno) es una incongruencia y un sinsentido. El campeón no siempre es el mejor (Grecia ganó una Eurocopa de fútbol), sin duda está arriba e hizo méritos, pero muchas veces son pequeñísimos los detalles que definen un resultado y catalogar como perdedor a todo aquel que no gana es como mínimo demasiado simplista. ¿Cuántos equipos a partir de una derrota han construido una trayectoria increíble? ¿Recuerda la final del Mundial de Basquet dónde Argentina pierde con Yugoslavia? Luego de eso vino todo lo que consiguió la generación dorada, probablemente hubiese llegado igual, pero estoy seguro que a esos cracks esa derrota les sirvió, les dolió pero les sirvió. Aquel equipo argentino de 2003 que perdió la final en Santo Domingo, perdió en suplementario ¿No merecían esos chicos Canzoniero, Jung, Viscovich, Morlacco, Gull y el entrenador Mauricio Torres un Juego Olímpico? Sin duda que sí, pero la pelota de Gonzalo Viscovich pegó en el palo y se fue y Brasil fue campeón, ¿alcanza eso para decir que los demás son perdedores?

Aprender a perder (III)

Tercera entrega de “Aprender a perder”. Podes leer las anteriores para interiorizarte en el tema ACA

Supongamos que el entrenador ya está convencido de que la victoria en categorías de base no es determinante, y se centra en utilizar estrategias para formar y enseñar a sus jugadores antes que en buscar desesperadamente la victoria. En ese momento comienza un camino difícil, deberá convencer a sus jugadores, a la gente del club y muy especialmente a los padres, para que realmente el proyecto pueda funcionar.

A los jugadores deberá convencerlos con hechos concretos, es decir felicitándolos luego de una toma de decisión adecuada pese a que no sea gol, celebrando el juego limpio, aplaudiendo al defensor que “roba” una falta de ataque en lugar de agarrar o empujar, apreciando el proceso de las acciones y decisiones y no simplemente los resultados. ¿Cuántas veces hemos visto que el arquero se da vuelta, la pelota le pega en la espalda y el entrenador pulgar arriba lo felicita por la atajada? Seguramente no haya que retarlo, habrá que lograr que pierda el miedo a la pelota y etc, pero lo que está decididamente mal es celebrar o validar una ación fortuita. El arquero se adelanta para achicar y nuestro jugador tira un globo, se va por encima del travesaño; el entrenador debe felicitarlo porque la solución táctica fue adecuada, le deberá marcar que ajuste y deberá darle chance en la semana de hacerlo, pero el chico percibió bien, vio y actuó en consecuencia. El gol no siempre es sinonimo de bien. Además por supuesto pregonar con el ejemplo, debe rotar a todos los jugadores, a pesar de que “Juancito” sea un crack él también deberá sentarse cinco minutitos y experimentar alentar desde afuera a sus compañeros. Deberá estar mas que tranquilo con la derrota, saludar amablemente a rivales y al otro entrenador y siempre rescatar las cosas positivas.

Los demás entrenadores de la institución, los jugadores más grandes y los dirigentes deberán acompañar esta política de desdramatizar la derrota, acudir a los partidos y felicitar a los chicos. Plantearse objetivos a corto plazo y posibles de ser cumplidos. Recordemos que le mejor manera de fracasar es plantearse un objetivo que no puedo cumplir. Entonces si tengo un equipo en formación quizás sea coherente pensar en: meter más goles que el partido anterior (si podemos), que nos metan menos goles que el partido anterior, que son cuestiones muy palpables, destacar las buenas intervenciones y la participación de aquellos que recién comienzan a jugar, para animarlos y estimularlos a que sigan mejorando. Si un jugador de Liga de Honor resta importancia al resultado y se acerca a felicitar a un infantil por determinada acción les aseguro que eso le generará más satisfacción que ningún resultado ¿Cuánto vale que Andrés Kogovsek o Pablo Portela le digan a nuestro jugador “golazo eh!” o “que buen robo de pelota”? Les aseguro que si el partido terminó mil a cuatro, los chicos guardarán en su recuerdo esa frase de alguien que para ellos es significativo. Aquí me permito hacer un aporte también, con respecto a lo dicho de los objetivos. Se debe ser cauteloso con los objetivos que se plantean para un equipo, y sólo hacerlo luego de un exhaustivo diagnóstico, de lo contrario podría generarse frustración y transmitir esa frustración a los jugadores. Por ejemplo: plantearse GANAR un partido es un error en sí mismo, y esto en cualquier categoría; porque ganar no depende sólo de mi, también depende de otro equipo y no se puede proyectar sobre las actuaciones ajenas. (a menos claro está que se maneje información y juegue el primero y el último y cosas por el estilo, en este caso hablo del partido que viene sencillamente).

El punto mas complejo es convencer al padre, porque además es el padre el que nos va a ayudar desde la casa a reofrzar esta idea de que lo importante es participar, divertirse y aprender. Los padres (todos) en algún punto son un agente complicado en la formación deportiva, cuando un papá o mamá dejan a su hijo en el club también se ponen en juego su historia, sus inseguridades, sus miedos y demás factores que podrían conspirar negativamente. Debemos celebrar que el amateurismo nos salva de esa idea de la familia que pretende hacerse millonaria con un futuro contrato, pero la idea de pensar que el hijo juegue en la selección o en Europa puede trastornar la visión de la realidad. Lo primero que debemos modificar es el discurso, el 95% de los familiares cuando el chico/a llega de jugar le pregunta ¿cómo salieron? o ¿ganaron? ¡¡¡ERROR!!! ¿te divertiste? ¿estuvo bueno? El chico sólo después nos contará el resultado, pero hay que abordarlo por lo realmente importante, no sólo por lo que marca el tablero.

También es fundamental la conducta en los partidos, es muy frecuente que los padres acompañen a sus hijos cuando juegan (diría que debe ser de los momentos más lindos de la vida). Entonces es muy importante que el comportamiento, el lenguaje y el modo de actuar del padre o la madre se condiga con la filosofía planteada por el entrenador (que es un agente educador por supuesto). Si mi hijo sale yo no puedo plantearle “Pero decile que no te saque!, si estabas jugando bien” Hay que entender que todos tienen que participar. Es fundamental alentar el buen juego, aplausos, elogios, nada de comentarios destructivos. Aplaudir al equipo rival una vez finalizado el encuentro y comprender que ese momento es un espacio a compartir y disfrutar con los chicos, no hay nada grave en ganar o perder, lo lindo y significativo es compartir una mañana de deporte, salud, amigos y recreación. Al fin y al cabo para eso los chicos acuden al club ¿o no?

Aprender a perder (II)

Una vez que acordamos que ganar no es lo importante en las categorías de base y que somos los entrenadores quienes tenemos que difundir ese mensaje y predicarlo con el ejemplo, se imponen ciertas cuestiones importantes con el objetivo de formar a nuestros futuros jugadores y jugadoras.

La primera sin duda es la rotación que permite  la participación de todos los jugadores, sin importar su nivel ni experiencia. A esta altura debe estar claro que al Handball se aprende jugando, uno puede entrenar infinidad de horas pero si no tiene minutos en cancha se aprenderá poco y nada. ¿Hay estrategias para permitir la rotación y aún así buscar rendimiento? ¡Seguro! Hay jugadores que son mejores para empezar un partido y otros para cerrarlo, hay jugadores que pueden jugar mejor con la presión del tiempo corriendo y otros no, aunque sin duda es necesario que TODOS experimenten estas sensaciones.

Mi planteo es el siguiente, si comenzó el segundo tiempo y mi equipo va bien, llevamos el partido parejo, el otro equipo es difícil y se que tengo en el banco chicos que no tienen el nivel aún para cerrar el partido o no nos consta con seguridad ¿que hago? Mi respuesta es: los pongo a jugar. Nunca si la experiencia es casi nula, porque tampoco es grato que el chico pase por una situación de frustración cuando recién comienza, pero si para que aprenda y vivencie. Yo se que él en ese momento quizás no pueda, pero invierto en mi jugador, apuesto a futuro, me permito perder un partido de infantiles o de menores en pos de ganar en Juveniles y con el objetivo de formar mi jugador, de darle experiencia.

Otra cuestión determinante es la rotación en los puestos, en las categorías de base no se deben generar “especialistas”, cuando mis jugadores infantiles me dicen: ¿de que juego profe? DE TODO les contesto, porque hay que moverse y defender por todos lados ¿de que me sirve proponer una marca zonal en esa edad? Cuantas veces vemos a un menor que porque es grandote y morrudo va de pivote, los dos años de menor se la pasa entre los defensores. Pero resulta que a los 17 se estiliza y es flaquito y mide 1,85. Nosotros desperdiciamos una edad donde podría haber adquirido desplazamientos y habilidades encasillandolo en un puesto específico. Lo mismo en defensa, los chiquitos todos a defender en el exterior ¿por qué? ¿cómo sabemos que ese chico no va a crecer? ¿por qué no darle la oportunidad de aprender y explotar su velocidad? Y de nuevo la situación, quedan 15 minutos, gol a gol, yo se que con tal jugador en el pivote me aseguro recepción y potencia física ¿que hago? Lo pongo de central, y le doy la chance de que experimente, que aprenda y se haga un jugador capaz y completo. Pierdo el partido quizás, pero le di a mi jugador la chance de probar, de experimentar, contribuí no sólo en su formación deportiva si no motriz. Ya que la calidad y cantidad de desplazamientos de la segunda línea no es igual a la primera. Debería ser obligatorio para los entrenadores que los jugadores por año jueguen en 4 puestos diferentes, es la mejor manera de aprender y llegar a grande sabiendo resolver. ¿Cuántos jugadores conocemos que sólo defienden en un puesto? ¿Es su culpa o de la formación que no se lo propuso ni se lo permitió?

Contribuyamos a la formación, para la competencia siempre hay tiempo. Los chicos no son adultos en miniatura, son chicos y el principal objetivo de las categoría de base DEBE ser DIVERTIRSE y luego APRENDER, ¿ganar? Mas adelante.

Aprender a perder

Ser entrenador es un camino largo, de aprendizaje permanente y donde hay que incorporar muchas, muchísimas cosas para lograr ser bueno. Un gran entrenador no es el que gana todos los partidos, ser un gran entrenador va mucho más allá de los resultados, sin embargo es de allí que radica una cuestión mas que importante, diría fundamental: para ser entrenador lo primero que hay que aprender es a PERDER, hay que experimentar ese sabor amargo, esa frustración, ese enojo y esa desilusión de no salir victorioso.

Saber perder genera muchísimas cosas buenas, por ejemplo es el primer paso para empezar a ganar. Los errores son mucho más detectables en el fracaso que en la victoria, muchas veces las mieles del exito nos empalagan y no permiten un análisis claro y objetivo. ¿Cuántas veces creemos que porque hemos ganado hemos hecho las cosas bien? Seguramente que si uno juega bien tiene mas chances de ganar, pero aún ganando siempre hay cosas que corregir.

El tema de perder y ganar es en las categorías de base un tema mas que delicado. Sabemos que en mayores se juega a ganar, que no hay restricciones tácticas para intentar llevarse los 3 puntos. Entonces es en pos de esa victoria que el entrenador y su equipo direccionan todos sus esfuerzos, si bien en mi opinión el criterio docente no debería desaparecer nunca (Nestor Pekerman en los mundiales juveniles hacía participar a TODOS  sus jugadores, combinando docencia y alto rendimiento).                          Volviendo al inicio del párrafo, en las categorías de base la cuestión es mucho más delicada, en estas categorías lo importante es la PARTICIPACIÓN (los chicos DEBEN jugar) y el resultado tiene que estar necesaria y obligatoriamente en segundo y hasta tercer plano. Lo que debe motivar a un entrenador de Infantiles y Menores no es ganar, si no que sus jugadores/as aprendan y tengan experiencias ricas y que les sirvan para mejorar.

De un tiempo a esta parte la Federación Metropolitana ha implementado reglas específicas y pedagogicas en las categorías de base, que apuntan a logra un aprendizaje y un mejor desarrollo de los jugadores. Las defensas abiertas y la imposibilidad de defender en forma personal a un jugador específicamente son medidas que propician un correcto aprendizaje de nuestros futuros jugadores. Juan Manuel Sívori es el máximo exponente de estas modificaciones que celebro y aplaudo.

Ahora bien, existiendo estas reglas y habiendo árbitros para hacerlas cumplir hay gente que se empeña en no respetarlas ¿Es tan importante ganar en Infantiles? Se los planteo realmente como una pregunta abierta a ustedes queridos lectores ¿Es determinante que a los 11 años se pelee un campeonato? He visto en numerosos clubes pasacalles con nombres de nenes y el nombre del entrenador bien gran “Campeones Metro Apertura Infantiles”, ahora nunca he visto un pasacalles que le agradezca al entrenador por haber formado tantos jugadoes, o por haber captado y mantenido muchos infantiles que nutren sin duda las categorias superiores. El cartel y la victoria distorsionan, la necesidad y la presión de ganar deben aparecer mucho más adelante. ¡Atentos! Por supuesto que la motivación de todos es la victoria, pero es la motivación no es el UNICO objetivo ni una cuestión de estado.

Este domingo que pasó vi un partido entre dos equipos de menores, resulta que no se por qué motivo uno de los equipos sólo contaba con 5 jugadoras (2 de la categoría y 3 de la categoría inmediata inferior), el otro con 10 jugadoras. Sin mediar acuerdo o intercambio entre los entrenadores el partido comienza 5 vs 7, resulta que una de estas 3 mas chicas es muy buena ¿Qué hace el entrenador que tiene 7 en cancha? Una personal sobre esta nena con dos ¡2! jugadoras sobre la mejor y cuatro atrás para esperar a las otras 3. No pude concebir esta aberración táctica y decidí irme sin ver el final de la historia, pero no pude dejar de pensar en el asunto. Primero que sería correcto que, si bien el equipo que tiene 5 está en falta y deberá buscar sus razones para explicarlo, puedan jugar en igualdad o sea 5 vs 5, ustedes me dirán ¿que culpa tiene el otro equipo? Ninguna en absoluto, es una cuestión de caballerosidad deportiva, a todos nos puede pasar. Yo he visto prestigiosos equipos de Infantiles “A” con 14 jugadores, jugar con menos para equiparar a su rival de turno.

Segundo y mas importante ¿qué pasa por la cabeza del entrenador para mandar dos jugadoras con la mejor rival? ¿cree que eso es ser buen entrenador? ¿o ni siquiera percibe lo nefasto de su accionar? ¿Y el árbitro? ¿Cómo no percibe esta situación que es anti reglamentaria?

Yo creo que es menester de la Federación Metropolitana una vez sancionadas las modificaciones antes mencionadas constatar que se cumplan, el método más sencillo es por medio de los árbitros. Pero también debería existir una especie de “veedor” pedagogico no solo para controlar si no para realizar aportes e intercambiar experiencias con los entrenadores de base.

También sería fundamental la capacitación,  yo no me he enterado nunca de un curso, una reunión o una junta de entrenadores de mini, infantiles y menores donde poder discutir e intercambiar experiencias. Quizás este entrenador sea víctima del desconocimiento simplemente y no obre con mala fé, bueno la Federación no debería dejar que esto ocurra porque esta situación condiciona negativamente la formación de las jugadoras: la doble marcada no puede jugar y las otras no aprenden a defender ¿cómo llegan nuestras jugadoras a mayores si no se las forma en la base?

Es hora de revisar estas cuestiones y dedicar recursos a la formación y capacitación de los entrenadores, de esta forma todos tendremos un handball mejor. Es mi humilde opinión.