El nuestro es un deporte ampliamente dominado por las selecciones europeas, nos guste o no, duela mas o menos, el mejor Handball del mundo sólo se disputa y ve en el viejo continente. Es por eso que es más que lógico que hayamos disfrutado de un torneo con el nivel de paridad y rendimiento del Europeo de Serbia.
La geografía europea es uno de los motivos (entre muchos otros) fundamentales que permite una competencia muy fuerte, un país como Portugal por ejemplo que necesita dar un salto importante puede, en un par de horas de tren, disputar partidos con potencias como Alemania, Hungría o Francia, sin mencionar que en menos de una hora podría jugar con España.
La realidad en nuestra querida Latinoamerica es muy diferente, tanto a nivel de clubes como selecciones la realidad es muy dispar, en todo el continente y según lo expuesto en los últimos Juegos Panamericanos de Guadalajara, hay dos equipos que se disputan el liderazgo y uno con crecimiento incipiente pero un tanto lejos aún de los dos primeros. Argentina y Brasil son las potencias continentales y Chile creció enormemente, estando a escasos minutos de amargar nuestro ansiado sueño olímpico, luego logró el bronce con holgura. De ahí para abajo sin ofender a nadie, y sin faltar el respeto el nivel es muy pobre o dista mucho del nivel europeo. También es complejo pensar en un torneo como el Panamericano para un entrenador y hasta para el preparador físico, equipos como Argentina y Brasil saben que es un sólo partido duro, ¿cómo se analizan los vídeos ante equipos que son infinitamente inferiores? Chile mismo debe planificar la semi final como partido a ganar, sabiendo que en caso de perder el partido por el tercer puesto será mas que accesible. Pensemos en España, desde su estreno en Serbia ante Francia hasta la despedida con Croacia tuvo partidos super intensos, entonces el nivel de concentración de los jugadores es máximo y no admite relajaciones, a nivel latinoamericano no es así en absoluto.
A nivel de clubes la cosa es aún peor, sólo nuestros hermanos brasileros pueden gozar
de una competencia interna fuerte y de jerarquía con clubes profesionales, semiprofesionales y Universidades que otorgan becas a sus atletas. Argentina, pese a tener a jugadores como Damian Migueles, Federico Pizarro, Pablo Portela y Mariano Cánepa entre otros padece una competencia local pobre y centralizada. El factor geográfico que les mencionaba en el primer párrafo es diametralmente opuesto en Latinoamérica, para terminar de complicar la posibilidad de competir internacionalmente. Para llegar a cualquier país es necesario tomar un avión, y teniendo en cuenta los trastornos que esto genera (reunir jugadores que están en el exterior, etc) lo más coherente es que si una selección va a embarcarse lo haga hacia Europa para disputar partidos contra potencias y no a un país limítrofe. Sin mencionar los altos costos que esto genera a la federaciones, pese a esto Argentina de un tiempo a esta parte está realizando giras antes de cada torneo y eso se nota.
La tan anhelada Liga Nacional de la que gozan en nuestro país deportes como el Basquet y el Voley, es un sueño imposible. Hubo y hay competencias que enfrentan a equipos de todo el país, pero en ello siempre se desnudan dos realidades incontrastables. La primera es que los jugadores son los principales gestores del torneo, y no como deportistas si no como financistas. Todo se hace en base al bolsillo de los competidores, los traslados, la estadía y la comida son costeados por los jugadores. La otra realidad que se ve expuesta es el “unitarismo”* del que padece nuestro handball argentino por tener la mayor cantidad de clubes centralizado en Buenos Aires, hay equipos muy buenos de provincias fuertes como Córdoba y Mendoza que muchas veces pierden por pequeños detalles, esas cuestiones mínimas que pueden definir un partido y responden exclusivamente a la experiencia, al “oficio” que tiene un jugador o un equipo de cargar sobre sus hombros casi 40 partidos por año. Hay ligas en Argentina donde sólo compiten 8 equipos, es imposible que con ese estímulo de competencia se logren mejoras, por bien que se entrene, por mas que se lo tomen lo mas serio a esta altura se sabe que al Handball se aprende jugando, y jugando poco es muy dificil. Pensemos por ejemplo en Cataluña, esta region alberga a dos grandes equipos: el Barcelona (campeón de todo) y el Granollers con una cantera inagotable, pero a la vez existe una institución como La Roca con 4 equipos de mayores oficialmente y ascendiendo cada año; y el grupo C de Primera Nacional es el mas competitivo de España.** En Argentina los campeones Nacionales no salen de Femebal, de los Argentinos practicamente tampoco y el hecho de que Agustín Vidal sea el único representante del handball del interior del país en la selección no es ninguna casualidad.
Hoy en día, aunque duela decirlo, la selección Argentina no refleja la realidad de los clubes. Lo dicho con anterioridad Brasil es la única liga fuerte del continente y aún así está lejos de la realidad europea. Es cierto que en Argentina hay muy buenos equipos, grandes entrenadores y muy dedicados, y jugadores que pese a no ser profesionales se dedican con muchísimo ahinco, sin embargo la realidad aunque nos duela es que estamos lejos de Brasil (a nivel estructural) y a años luz de Europa. El excelente momento que atraviesan las selecciones de Argentina y Chile están muy relacionados a que la gran mayoría de sus jugadores están jugando en Europa.
Si no se da un golpe de timón y se apuesta fuerte por la atracción de sponsors y el desarrollo de una Liga Nacional, y el estímulo económico para lograr que mas chicos y chicas jueguen en todo el país, el handball será en Argentina un deporte de tercera categoría, y estaremos babeandonos frente a la computadora ante cada torneo disputado en Europa.
*Parafraseando la época de Juan Manuel de Rosas: Unitarios vs Federales ** Ballester tiene 3 equipos mayores, pero no es lo mas frecuente en nuestro país, cité a La Roca como ejemplo, en Cataluña hay infinidad de equipos de handball.