Lo que nos dejó Panamericano

Una competencia continental de este tipo supone un desgaste tremendo, para la organización, fundamentalmente para jugadores y cuerpos técnicos. Todos llegan con objetivos e ilusión e incluso para nosotros que lo vivimos desde la tribuna la carga emotiva es tremenda ¿Quién no terminó cansado o dolorido de acompañar a los gladiadores? Parece increíble, pero se sufre desde la tribuna.

El Chino no se guardó nada

La consagración de Argentina es una alegría múltiple, por muchos motivos. Haber podido retener el título es importante porque el conjunto de Dady Gallardo era local, sin embargo creo que el punto más importante es haber comprobado que estos jugadores no se guardan absolutamente nada. Antes del torneo podíamos especular con que su cabeza esté en Londres, y si así fuera estaría bien ¿Quién se lo puede reprochar? Pero nada de eso, este equipo se brindó entero y no se guardó nada. Pablo Portela se sacó el yeso una semana antes del torneo, tiene más dedos lastimados que sanos y sin embargo dejó la vida en ese avanzado que ya es un clásico argentino. Diego Simonet llegó con lo justo, entrenó una semana antes del torneo y muy liviano porque se estaba recuperando de una rotura muscular. Lejos de cuidarse para Londres Diego jugó un primer tiempo para el recuerdo, yendo para adelante como sólo los grandes de este deporte pueden, lo golpearon, se desgastó y no reguló nunca en ningún momento. Sebastián Simonet sacrificó una roja por evitar un saque rápido de Brasil, no hubo ni una especulación con respecto a si cumplía o no fechas, en ese momento lo mejor para el equipo era eso y Seba lo entendió así. Gonzalo Carou tuvo paperas un mes antes del torneo y así podríamos seguir. La entrega fue total y quedó reflejado.

Teixeira otra vez no pudo

Brasil tuvo un buen torneo, de acuerdo a lo que se propuso pudimos ver algunos jugadores jóvenes e interesantes. Los extremos muy buenos, grandes definidores, la conagración de Felipe Borges y una gran aparición del arquero Nascimento. Sin embargo pareciera que el conjunto de Jordi no resuelve el tema de los laterales, extrañando demasiado a Bruno Souza. Teixeira al igual que en Guadalajara tuvo un torneo flojo, desequilibrando muy poco pese a su altura y lanzamiento. Zeba Pacheco lo hizo bien, tiene mucha experiencia, sin embargo me da la sensación de que sería bueno que aparezca un recambio con más lanzamiento externo, ya que el jugador de Pinheiros aporta su clásico lanzamiento en apoyo pero no lastima tanto desde afuera. Fuera de eso Brasil sigue asentando su estilo de juego basado en una gran movilidad de balón, con jugadores muy buenos técnicamente que amagan pases y lanzamientos constantemente obligando a la defensa a desplazarse al máximo. Su objetivo de preparar un equipo a futuro quedó cumplido, le faltó temple en la final pero creo que van por buen camino.

Chile fue claramente la revolución del torneo, con una generación histórica de jugadores comandados por el MVP de la competencia los trasandinos se robaron todas las miradas y se fueron muy aplaudidos, pese a que muchos nos quieran hacer creer que nos llevamos mal. El gran mérito de Chile fue tener un equipo completo, lejos de jugar sólo a pasarle al pivote el conjunto de Fernando Capurro, gran responsable de esta actualidad, fue inteligente y mostró muchas cosas interesantes. El liderazgo de Emil Feutchmann, dos laterales potentes y con lanzamiento como Salinas y Feutchmann,  un arquero que nos sorprendió como Oliva y la madurez de Pato Martinez de siempre. Maurin, Harald Feutchmann y Barrientos completaron la armada que estuvo a instantes de la gloria, logrando un empate histórico ante Argentina y teniendo en jaque a Brasil hasta el final. Sin duda una grata sorpresa.

Uruguay estuvo ante la chance histórica de llegar a un mundial, de acuerdo al grupo donde quedó y ante la incomparencia de Dominicana los charrúas definirían ante Chile su posible presencia en España. Dicho y hecho, los celestes superaron ampliamente a

Los charrúas dejaron todo en la cancha

México y Paraguay, cayeron ante Brasil y Argentina y fueron el domingo a buscar el sueño. Chocaron contra la dura realidad de un equipo chileno superior y sus propias limitaciones. ¿Pero se le puede pedir más a estos guerreros uruguayos? ¿Con qué apoyo real cuentan? A muchos se los vio fuera de ritmo y con carencias físicas. La gran diferencia era aportada por el jugador del Anaitasuna, Maxi Cancio que para colmo de males fue expulsado en el partido por el bronce. La nacionalización italiana de Pablo Marrochi y la ausencia de Diego Morandeira dejaron a Uruguay con un pobre juego en ofensiva. Los muchachos de Botejara dejaron el alma, pero está claro que en este nivel continental esto es insuficiente, y más ante un equipo sólido como Chile.

Estados Unidos mostró un equipo muy duro desde lo físico pero muy pobre desde lo técnico táctico, sigue en el escalón de siempre con jugadores incapaces de resolver cuestiones sencillas y con la inexperiencia de hace años. Es evidente que a los norte americanos no les interesa el desarrollo de nuestro deporte y están cómodos con la NBA, la NFL y el Baseball. Groenlandia podría haber luchado por un lugar en el mundial de haber integrado el otro grupo, con el mejor Lateral Izquierdo del torneo, y algunos jugadores interesantes finalizó 5to pero podría haber estado más arriba.

Luego tenemos el lote de equipos integrado por Venezuela, Paraguay y México. Con realidades diferentes desde mi humilde punto de vista, Venezuela es un equipo relativamente moderno que hace poco se ha sumado a los torneos internacionales, con entrenador cubano promete desarrollar su balonmano para mejorar, aunque vale decirlo bajó su rendimiento respecto a Guadalajara. Paraguay parece sufrir un poco lo mismo que Estados Unidos, en cada torneo se lo ve con las mismas carencias estructurales de juego, como si no hubiera evolución. Seguramente se debe a la falta de competencia interna y al poco desarrollo del Handball local guaraní, materia pendiente y fundamental para progresar.  Con respecto a México pareciera que no encuentran el rumbo, siempre con cambios dogmáticos, sale un entrenador y el que llega convoca un plantel practicamente nuevo, interrumpiendo absolutamente el proceso anterior. Claramente el conjunto que vino a Argentina es de nivel muy pobre y no estuvo a la altura de las circunstancias. Si es para trabajar a futuro bienvenido sea, si es para hacer borrón y cuenta nueva en un tiempo permancerán en el anonimato Panamericano.