La aplanadora del Oeste

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El 2011 no fue un año del todo feliz deportivamente para el CID de Moreno, una institución que como muchas se construye diariamente y pulmón. Su mentor Alejandro De La Quintana afrontaba su desafío profesional más importante y cruzaba la cordillera para hacerse cargo de la selección femenina de Chile.

Pero lo que por un lado ponía a la comunidad de Moreno feliz por el crecimiento de su entrenador, por otro debilitaba la estructura del club. La ausencia del Negro se notó y se lo extrañó bastante. Pero regresaría, renovado y con más ganas. Sobre el final del 2011 ya se sabía que volvería e impulsaría nuevos cambios para revertir entre otras cosas el descenso del primer equipo masculino a la Segunda división, y para mantener al equipo bandera del club: la Liga de Honor femenina donde también regresaba de su experiencia europea Antonela Mena, una referente y toda una institución dentro del CID.

De La Quintana tomó las riendas del equipo femenino que con su impronta y el sacrificio de las chicas rapidamente consiguió el objetivo de quedarse en Liga, un año más y van 4 en forma consecutiva, todo un logro para un equipo que recién presentó categorías federadas hace 7 años. De la mano de Antonela, con la llegada de una jugadora chilena muy punzante como la querida «Pepa» y toda la constancia de Rocio Cabañas, el CID cumplió su objetivo y va por más.

Para los varones habría toda una revolución, luego de un duro descenso y tras cambiar bastante de nombres en su plantel se anunció la llegada del mítico Gabriel Klein, aquel entrenador de River, Ferro de Merlo y la Selección Argentina, quien se encontraba alejado de la actividad y desembarcaba en Moreno con un sueño: ascender a Liga de Honor Caballeros. Para esto contaría con un refuerzo de lujo, el señor Guillermo de Arma, ex Ferro de Merlo y División de Honor «B» en el Huesca (donde luego jugó Fede Vieyra). Guille jugó el Mundial junior de Suiza y en 2004 partió hacia España para jugar en el Corazonistas de Zaragoza en Primera División Nacional. Rapidamente fue amado en el conjunto aragonés, por sus actuaciones y por su actitud. Luego pasó a División de Honor «B» y ya con su vida familiar resuelta decidió regresar a Argentina y sumarse a este proyecto. También la incorporación definitiva de Alcides Arcuri, un crack sin fecha de vencimiento que desequilibra en cualquier categoría en la que juegue.

A estos dos nombres importantes hay que sumarle a De La Quintana en el arco y el ascenso de jóvenes promesas como Yuri Cerny (sigan a este chico), Lautaro Latreccino, Oscar Bermejo y las ya conocidas buenas actuaciones del colombiano Sergio Bermejo, Eric Cerny o Leonardo Pecorelli.

El CID pasó de ser un proyecto a ser una realidad rápidamente, incorporó a su grupo de trabajo un preparador físico de jerarquía como el laureado triatlonista Velmar Bianco y un kinesiologo estable y presente en cada partido. Ganó de punta a punta el torneo de 2da y se mantiene invicto tras 4 fechas del ascenso a Primera, derrotando a rivales importantes como Lanús y Ballester, al que no le habían podido ganar nunca.

Mezcla de mística y trabajo, juventud y experiencia dice la aplanadora que en el Oeste está el agite, imparables por ahora, con ganas de más.

Bruno Ferrari

Papá baboso, esposo enamorado, extremo derecho y entrenador de Handball. Disfruto mi familia y mi trabajo. Enfermo del Balonmano. Máster en horno de barro y parrilla.

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